Con una serie de arrestos, comienza el ‘terror putiniano’
de Vladimir Rozanskij

Tras asegurarse la reforma de la Constitución, Putin ahora se lanza a eliminar el disenso entre periodistas, políticos y docentes universitarios. Khodorkovskij: Una prueba, para un poder autoritario más maduro. Jakovenko: La represión se debe a la difícil situación económica, que obligará al régimen a tomar decisiones impopulares.


Moscú (AsiaNews) - En una Rusia que sigue luchando contra la pandemia de Covid-19 (con un promedio de 6500 casos en los últimos días, y 150-200 muertos por día), continúan los arrestos y la represión. Tras el estruendo por la detención del periodista Ivan Safronov, en los últimos días se produjo una escalada impresionante. 

El 9 de julio, fue arrestado Sergej Furgal (foto 1), el gobernador de la región de Jabárovsk, situada en el extremo oriente asiático. El funcionario afronta gravísimas acusaciones de presunto homicidio y secuestro con tentativa de homicidio, pero declara ser inocente. Furgal es uno de los pocos gobernadores ajenos al partido de Putin, “Rusia Unida”, y es un exponente de los liberales nacionalistas de la LDPR, el partido de  Zhirinovskij, que si bien siempre ha sido un aliado del presidente, sus tonos populistas le han hecho ganar consenso en los últimos años, en clave anti-sistema. Además de Furgal, fueron arrestados dos diputados de la Duma de Jabárovsk, ambos miembros de la LDPR: Dmitrij Kozlov y Sergej Kuznetsov.

Por otro lado, el 8 de julio, en Moscú, fue arrestado el editor y periodista Petr Verzilov (foto 2), un sostenedor del grupo de rock feminista Pussy Riot, luego de una serie de allanamientos en su apartamento y en su lugar de trabajo. En Samara, en el sur de Rusia, desde el 6 de julio se encuentra procesado un conocido político de etnia baskir, Ajrat Dilmukhametov, acusado de violación de la integridad territorial y de terrorismo.

Asimismo, el 8 de julio, en San Petersburgo, fue arrestado un entregador de delivery, Aleksandr Pejic, acusado de terrorismo por algunas publicaciones efectuadas en su perfil de Facebook. La periodista Svetlana Prokopeva fue condenada el 6 de julio, por el tribunal de Pskov, al pago de una multa de 500.000 euros por respaldar el terrorismo, en vista de los juicios expresados por ella respecto a los recientes atentados. El 9 de julio el periodista Arkadij Babchenko, un conocido opositor de Putin, actualmente en Ucrania, fue incluido en la lista de personas buscadas por actividades de terrorismo y extremismo. 

Este recrudecimiento en la represión parece ser una consecuencia directa de la reciente confirmación de la nueva Constitución putiniana, a través del referéndum del primero de julio pasado. Ya hay quienes comienzan a hablar de un “terror putiniano”, recordando el “terror rojo” de Lenin que sobrevino luego de la Asamblea Constituyente de 1918, y el “terror estalinista” de los años ‘30 contra los adversarios políticos. Una visión que comparte Mikhail Khodorkovskij, el empresario-opositor en el exilio, que habla de una “fase de prueba sobre las nuevas reglas de juego de un poder autoritario más maduro”. Además de los casos mencionados más arriba, en Rusia a diario se tienen noticias de controles, cacheos, registros y detenciones policiales, ya sea por motivos políticos o presuntos “delitos de encubrimiento”. La policía irrumpió a las 6 de la mañana en el apartamento de la diputada municipal de Moscú Julia Galjamina (foto 3), una de las organizadoras de una manifestación “contra las enmiendas constitucionales”, planeada para el próximo 15 de julio. Al referirse al hecho, Khodorkovskij alude a un “sistema de intimidaciones” que sería la antesala de una forma de “terror” totalitario para la Rusia de los próximos años. 

La Unión de Periodistas de Rusia envió una carta al director de la FSB (ex KGB) para preguntar si el arresto de Safronov está vinculado con su actividad periodística, y solicitando aclaraciones sobre los actos represivos contra los periodistas en el país. El ambiente universitario también mira la situación con suma preocupación: los profesores de las facultades humanísticas de la universidad más prestigiosa de Moscú, la Escuela Superior de Economía (VSE), están por sufrir fuertes recortes de personal. Según un vocero de la universidad, entre 20 y 30 docentes serán despedidos, debido a una “reorganización de las actividades académicas”, pero se piensa que la medida es principalmente por motivos políticos; además, la VSE es uno de los lugares académicos más libres y pluralistas, ya que acoge docentes de muy variada extracción y pensamiento.

Al comentar la situación en Radio Svoboda, el célebre periodista y sociólogo Igor Jakovenko dijo que las represión en curso se debe a la difícil situación económica que atraviesa Rusia, que obligará al régimen a tomar decisiones muy impopulares. Según ,Jakovenko, “la verdadera protesta popular comenzará tan pronto como Putin se quede sin dinero”.

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