Nuncio en Damasco: el silencio sobre el P. Dall’Oglio y los más de 100.000 desaparecidos en el conflicto sirio

Hace siete años que no se tienen noticias del fundador de la comunidad Mar Musa, desparecido en Raqqa el 29 de julio del 2013. Card. Zenari: el sacerdote, como muchos desaparecidos, fue utilizado como una “carta” de juego en el tablero sirio. Los prisioneros “tienen que se liberados o bien deben dar noticias certeras a las familias”; se necesitan “gestos de buena voluntad”. 

 


Damasco (AsiaNews) - “Cada tanto surge algún rumor, pero lo cierto es que en estos años se han intentado todas las pistas e inevitablemente, todas quedaron sepultadas en la nada. No se excluyó ninguna, y sin embargo, no hay nada que permita hacer afirmaciones contundentes sobre su suerte, y decir si sigue con vida o está muerto”. En diálogo con AsiaNews, es lo que subraya el Card. Mario Zenari, nuncio apostólico en Siria, a siete años de la misteriosa desaparición del sacerdote jesuita romano Paolo Dall’Oglio, el fundador de la comunidad de Deir Mar Musa al-Habashio, en el norte del país, a unos 80 kilómetros de Damasco. En el pasado reciente, en muchas ocasiones se multiplicaron los rumores sobre su paradero, pero ninguno desmostró ser confiable, y las últimas pistas certeras nos llevan a Raqqa, al ex bastión del “Califato” en Siria. Figura carismática del diálogo interreligioso islamo-cristiano, el P. Dall’Oglio desapareció en la noche del 28 al 29 de julio del 2013, luego de su ingreso al cuartel general del Estado Islámico (EI, ex ISIS) en Raqqa, que en aquél momento era el bastión del Califato. Él quería defender los valores del diálogo y de la confrontación, pidiendo al mismo tiempo la liberación de varios rehenes en manos del grupo yihadista. 

Desde a noche de su secuestro han pasado años en los que abundaron los rumores de muerte y avistamientos, que nunca estuvieron respaldados por pruebas, espaciados por largos períodos de olvido. En el pasado hubo órganos de prensa que circularon rumores sobre el hecho de que aún estaba con vida, pero enseguida se apagaron ante la falta de elementos. 

Al día de hoy, las informaciones más fehacientes son las que dio un ex miliciano del ISIS. Según él, el Padre Dall’Oglio fue torturado y asesinado pocos días después de su secuestro. Hay otras fuentes que confirman esta hipótesis, pero en este caso tampoco hay pruebas que permitan sostenerla. 

“Según las estadísticas de las Naciones Unidas - cuenta el Card.  Zenari - en Siria hay cerca de 100.000 personas desaparecidas, de las que no se tienen más noticias. El mismo enviado especial de la ONU, Geir Pedersen, al igual de que su predecesor, Staffan de Mistura, acudió en más de una oportunidad al Consejo de Seguridad, subrayando que se debe trabajar con mayor ahínco en este cuestión humanitaria y que deben darse respuestas fehacientes”. Para el purpurado, “las partes que tienen responsabilidades” en este caso de los secuestros “deben tener gestos de buena voluntad” y brindar informaciones fehacientes. 

Los prisioneros, los desaparecidos “tienen que ser libertados, o bien hay que dar noticias fehacientes a las familias. Repito, hay casi 100.000, y cada una de estas personas tiene derecho a saber qué le sucedió a su pariente. Lo mismo vale para el Padre Dall’Oglio, para los dos metropolitanos ortodoxos, y para los otros dos jóvenes sacerdotes, pero no un “lamentablemente, no era nada”. El año pasado, el Ministerio de Justicia estadounidense había ofrecido una recompensa de hasta cinco millones de dólares para cualquiera que pudiera brindar información útil sobre los religiosos desaparecidos: ellos son el sacerdote ortodoxo griego Maher Mahfouz, el arzobispo sirio-ortodoxo Gregorios Ibrahim, el arzobispo ortodoxo griego Boulos Yazigi y Michael Kayyal, un sacerdote católico armenio. Sin embargo, no ha habido ninguna novedad y su suerte sigue siendo un misterio. 

Las personas secuestradas “no pueden ser liberadas a cuentagotas, y si un grupo ya no las tiene en su manos, debe comunicar qué sucedió”. Sobre los motivos detrás de los secuestros, para el purpurado, la pista más probable es la del “intercambio de prisioneros. Los raptaron para tener esta carta a su favor, sean ellos dignatarios religiosos, cristianos o un militar de alto grado. Lo más probable - concluye - es que el Padre Paolo fuese una carta a jugar” en el complicado tablero sirio.

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