Beijing no dice sí, pero probablemente decida renovar el acuerdo sino-vaticano
de Bernardo Cervellera

En la ya rutinaria conferencia de prensa, el vocero del ministerio de Relaciones Exteriores chino aprecia el “éxito” con que fue aplicado el acuerdo sino-vaticano, y promete “mejorar las relaciones bilaterales”. Pero no es explícito. Para los católicos chinos, la renovación se da por descontada: China domina la Iglesia católica y necesita victorias diplomáticas . El Frente Unido rema contra el acuerdo.


Roma (AsiaNews) – Por primera vez tras largos meses, el gobierno chino se refirió a la “exitosa actuación” del Acuerdo sino-vaticano firmado hace dos años, y próximo a caducar, y declaró, de un modo genérico, la voluntad de continuar “en estrecha comunicación y realizando las consultas para mejorar las relaciones bilaterales”. En los últimos meses, varias personalidades - aunque no directamente vinculadas a la Secretaría de Estado vaticana - han expresado la voluntad de la Santa Sede de continuar con el Acuerdo. Hasta el momento, Beijing se mantiene en silencio. 

Ayer, en la ya rutinaria conferencia de prensa que el ministerio de Relaciones Exteriores chino realiza en la capital, el vocero Zhao Lijian respondió a una pregunta de Phoenix TV (una emisora de televisión semi-estatal). A continuación, la pregunta y la respuesta, cuya transcripción fue difundida en el sitio oficial del ministerio:

 

Phoenix TV: Según algunos medios, China y el Vaticano están negociando la renovación del acuerdo provisorio del 2018 sobre el nombramiento de obispos. Se aguarda que en las próximas semanas ese acuerdo pueda prolongarse por dos años más. ¿Puede confirmar esto? 

Zhao Lijian: Con los esfuerzos concertados de ambas partes, el acuerdo provisorio entre China y el Vaticano, referido al nombramiento de obispos, ha tenido una exitosa actuación desde su firma, hace dos años. Desde principios de este año, las dos partes se han ofrecido mutua ayuda, se han dedicado a preservar la seguridad sanitaria global y pública, y han acumulado una mayor confianza y consenso, con una serie de interacciones positivas.  Las dos partes continuarán manteniendo una estrecha comunicación y consultas para mejorar las relaciones bilaterales.  

Como puede verse, si bien la respuesta está llena de consideraciones positivas, no hay un “sí” explícito y pleno con respecto al acuerdo, aún cuando faltan menos de dos semanas para su vencimiento.

Algunos blogueros católicos chinos destacan que en el mensaje hay que considerar no solo la respuesta, sino también la pregunta: Phoenix TV es prácticamente un medio de Estado y es probable que la pregunta haya sido acordada con el ministerio de Exteriores, para difundir la afirmación de que el acuerdo será renovado “por dos años más”.

Estos católicos resaltan que la respuesta de Zhao Lijian es muy positiva respecto al modo en que se implementó el acuerdo, “actuado exitosamente”: en efecto, China pudo gestionar el cierre de iglesias, destruir cruces, expulsar sacerdotes, asfixiar a las comunidades no oficiales, prohibir la educación religiosa de los menores de 18 años; todo, sin ninguna reacción de la parte vaticana, con la salvedad de los clamores desatendidos del card. Joseph Zen, de Hong Kong, y del card. Charles Bo, de Rangún. En cuanto a los cinco obispos reconocidos, a los que se ha aludido como el “fruto positivo del acuerdo”, algún que otro experto ya se ha expresado al respecto, señalando la ambigüedad de tal “fruto”.

Los mismos bloggers dicen que como China es el blanco de críticas provenientes de EEUU, la Unión Europea, Australia y de los países del Sudeste asiático, está a la búsqueda de alguna victoria diplomática, que bien podría ser el mantenimiento de las relaciones con el Vaticano. Por todo ello, dan por descontada la renovación del acuerdo por parte de China; incluso podrían ampliarse las relaciones. 

Aún así, queda el hecho de que las palabras del vocero, aún admitiendo un sobrio estilo diplomático, no se arriesgan a dar un “sí” claro. El motivo, a mi modo de ver, es que en el Comité central del Partido hay un sector – ligado al Frente Unido – que se opone a cualquier tipo de acuerdo, de un modo rotundo. El temor es que el Vaticano, al volverse más amigo del gobierno chino, tarde o temprano eleve el nivel de reclamos y solicite más garantías de libertad religiosa. Hace años que el ministerio de asuntos religiosos, y ahora el Frente Unido, combaten para erradicar cualquier tipo de lazo libre entre la Iglesia china y la Iglesia universal. 

Es sorprendente que entre las respuestas de la conferencia de prensa de Zhao Lijian, haya una sobre las celebraciones por el 75 aniversario de la ONU. En ella se afirma que China, junto con los demás Estados, “debe sostener el multilateralismo, salvaguardar los objetivos y principios de la Carta de la ONU, defender el sistema internacional centrado en la ONU y el orden internacional asentado en las leyes internacionales”, La Carta de la ONU también defiende la libertad religiosa y la autonomía de las comunidades religiosas con respecto al Estado; precisamente, lo que China no hace.

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