Trump anuncia un acuerdo de paz entre Bahréin e Israel

Se anuncian diálogos para establecer plenas relaciones diplomáticas y comerciales. Bahréin sigue a los Emiratos Árabes. No hay condiciones previas para el nacimiento de un Estado palestino. Para los palestinos, el acuerdo constituye una traición. Irán, un enemigo en común.

 


Manama (AsiaNews) - Casi un mes después del acuerdo de paz entre los Emiratos e Israel, Bahréin también ha decidido abrir diálogos para establecer relaciones diplomáticas y comerciales con el Estado de Israel. Lo anunció ayer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien habló de un “día verdaderamente histórico".

Manama anunció que formalizará el acuerdo en una ceremonia desde la Casa Blanca el 15 de septiembre, cuando Emiratos Árabes Unidos firme su acuerdo con Israel.

Bahréin espera que el acuerdo mejore "la seguridad, la estabilidad y la prosperidad" en la región. En Jerusalén, el primer ministro Benjamin Netanyahu aplaudió el nuevo paso. Hasta el momento, Egipto y Jordania eran los únicos países árabes que tenían relaciones diplomáticas con Israel.

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos se celebran dentro de pocos meses y el acuerdo constituye sobre todo una victoria para la administración Trump, que muestra una renovada influencia estadounidense en Oriente Medio tras los fracasos de las últimas décadas.

El acuerdo implica también una ruptura con el pasado para los países árabes, que siempre habían  planteado el nacimiento de un estado palestino como condición para las relaciones con Israel. Ahora esta condición se ha levantado y solo la mantiene - no se sabe hasta cuándo - Arabia Saudita. La Liga Árabe, que alguna vez fue fuertemente pro palestina, también ha dado su respaldo a las relaciones con Israel.

Los palestinos se sienten traicionados. Para Ahmad Majdalani, ministro de Asuntos Sociales de la Autoridad Palestina, el acuerdo es "una puñalada por la espalda para la causa y el pueblo palestino". Hamas, que controla la Franja de Gaza, declaró que es "una agresión" que acarrea "graves perjuicios" a la causa palestina.

El acuerdo tiene una evidente función anti-iraní: Israel y los países del Golfo, especialmente Bahréin, con una población de mayoría chiíta, consideran a Irán un enemigo. Hossein Amir-Abdollahian, asesor especial del presidente del Majlis en Teherán, sólo comentó que es una traición a la causa palestina.

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