La paz de los 'Acuerdos de Abraham': cohetes desde Gaza, protestas en Palestina y Bahréin

Ayer se firmó la normalización de las relaciones entre Israel, los Emiratos y Bahréin. Un momento "histórico" para los promotores, aunque pesa mucho la ausencia de los gobernantes de Abu Dhabi y Manama. Abu Mazen: no hay paz sin el fin de la ocupación. Como telón de fondo, el problema pendiente de la solución de los dos Estados y el plan de anexión que Netanyahu no ha negado.

 


Jerusalén (AsiaNews) - Un acuerdo en clave anti-iraní promovido por sus respectivos líderes, algunos de los cuales (léase Emiratos Árabes Unidos y Bahréin) no quisieron exponerse en primera persona y enviaron delegados de confianza para la firma. Una vez más, alianzas económicas y militares entre los gobiernos alejadas de la voluntad y los intereses de los pueblos involucrados. La firma de los "Acuerdos de Abraham" que tuvo lugar ayer en la Casa Blanca, aclamados como una nueva era de paz para el Medio Oriente según sus partidarios, ya ha provocado tensiones: grupos palestinos, en su país y en los Estados Unidos, salieron a las calles en señal de protesta, mientras desde la Franja de Gaza dispararon cohetes hacia el sur de Israel causando dos heridos.

Asistieron a la ceremonia el presidente estadounidense Donald Trump, el Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu y los ministros de Relaciones Exteriores [no los gobernantes, n.d.r.] de Abu Dhabi y Manama, Abdullah bin Zayed y Abdullatif al-Zayani. El inquilino de la Casa Blanca afirmó, sin dar nombres, que ya hay otras siete u ocho naciones del mundo árabe dispuestas a "normalizar" las relaciones con el Estado judío e iniciar relaciones diplomáticas oficiales. Entre ellas hay "países grandes, por lo menos un gran país", dijo, calificándolo de "un gran momento histórico", y agregó que habrá otros "que van a llegar bastante rápido".

El acto oficial, en presencia de un nutrido grupo de personas que no siempre conservaban la distancia y muchas de ellas sin máscaras a pesar de la pandemia, se llevó a cabo en el Jardín Sur, que años atrás fue el escenario de la firma de los Acuerdos de Oslo en 1993 con los palestinos. Israel suscribió con Abu Dhabi un "tratado de paz" con valor jurídico internacional, mientras con Bahrein se habla de una "declaración de paz" en términos de intenciones. Otras dos naciones del mundo árabe que se suman a Egipto en 1979 y Jordania en 1994.

Gracias a estos acuerdos, los musulmanes de todo el mundo deberían poder visitar los lugares históricos del Islam entre Israel y Palestina y rezar en la mezquita de al-Aqsa, la tercera más importante para los fieles de Mahoma después de La Meca y Medina. Durante la ceremonia, el ministro de Relaciones Exteriores de Bahrein, Abdullatif al-Zayani, hizo un llamamiento en favor de una "solución de dos Estados", reconociendo que la firma es una "oportunidad de oro para la paz, la seguridad y la prosperidad" de Medio Oriente. Su par de los Emiratos, Abdullah bin Zayed destacó que la normalización de las relaciones con Israel permitirá a los Emiratos apoyar con más fuerza a los palestinos en el nacimiento de un estado independiente y, dirigiéndose a Netanyahu, "le agradeció por haber decidido poner fin a la anexión de los territorios palestinos". Hablando de un "punto de inflexión histórico", el Primer Ministro israelí dijo estar convencido de que "esta paz se expandirá, incluirá a otros Estados árabes y ayudará a poner fin al conflicto árabe-israelí de una vez por todas". Sin embargo, su posición - en particular sobre la cuestión de los asentamientos y el proyecto de anexión “congelado” - sigue siendo ambigua y no hizo referencia a una renuncia al proyecto.

En realidad, mientras en Washington se firmaban los "Acuerdos de Abraham", en el sur de Israel volvieron a sonar las sirenas de alarma por el lanzamiento de cohetes desde la Franja, que hirieron a dos personas. El ejército respondió de inmediato con una acción selectiva de aviones de combate con la Estrella de David y helicópteros de asalto que alcanzaron una docena de depósitos y "objetivos terroristas de Hamas", como se indica en una nota del comando militar. No solo cohetes, sino también protestas generalizadas en Gaza y Cisjordania: en Nablus y Hebrón, manifestantes con banderas palestinas y máscaras azules marcharon contra los acuerdos. En Gaza, los manifestantes pisotearon y prendieron fuego a carteles que representaban a Netanyahu, al rey de Bahréin Hamad bin Isa al-Khalifa y al príncipe heredero de Abu Dhabi, Mohammed bin Zayed al-Nahyan.

En el frente palestino, poco después de la ceremonia oficial, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina Abu Mazen emitió una declaración en la que destacó que "no habrá paz, seguridad ni estabilidad para nadie en la región sin el fin de la ocupación". Y, añadió, "respeto" por los derechos del pueblo palestino. Una encuesta entre palestinos publicada ayer por el Centro Palestino de Investigación de Políticas y Encuestas sobre una muestra de 1300 entrevistados parece estar de acuerdo con el anciano líder: el 86% cree que la normalización de las relaciones con los Emiratos es solo en beneficio de Israel. Incluso entre los israelíes crecen los temores de una luz verde de Estados Unidos para vender armas sofisticadas a Abu Dhabi y Manama, condicionando el actual liderazgo de Israel en la región como potencia militar.

Por último, ante la indiferencia generalizada en los Emiratos, no se debe pasar por alto la oposición de la sociedad civil al acuerdo, del que ya tomó distancia en varias oportunidades. El gobierno de Manama aprobó la semana pasada una ley que prohíbe a los parlamentarios pronunciar discursos que "critiquen los intereses del país". Un intento de limitar la disidencia, mientras los grupos de la oposición y grupos pro chiítas ya rechazaron el acuerdo y anunciaron manifestaciones y protestas.

 

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