Papa: en la solidaridad de tanta gente podemos encontrar 'el sentido' del drama de la pandemia

Debido a una "dolorosa ciática" Francisco no celebró las Vísperas y el Te Deum de agradecimiento al terminar el año. El cardenal Re leyó su homilía. Los "gestos de cercanía" de tantas personas que trabajan en el campo de la salud y en las escuelas, y también de políticos comprometidos con el bien común.

 


Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - "Despertar en nosotros la compasión y provocar actitudes y gestos de cercanía, cuidado y solidaridad", como lo han demostrado médicos y enfermeras, pero también maestros y políticos comprometidos con el bien común. “Quizás", es aquí donde, según el Papa Francisco, "podríamos encontrar un 'sentido' para este drama que es la pandemia, así como para todos los flagelos que afligen a la humanidad". Es la reflexión que hizo el Papa Francisco para el Te Deum de agradecimiento por el final del año, leída por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio. En efecto, el Papa no estuvo presente, como explicó el director de la Sala de Prensa del Vaticano, Mateo Bruni,  debido a una “dolorosa ciática".

Por este motivo Francisco tampoco celebrará mañana la Misa de la Solemnidad de la Madre de Dios y la Jornada Mundial de la Paz, aunque sí guiará el rezo del Ángelus.

El cardenal Re presidió las primeras Vísperas de la solemnidad de María Santísima Madre de Dios, seguidas de la exposición del Santísimo Sacramento y el tradicional canto del himno "Te Deum". En la homilía que leyó el cardenal Re, Francisco observa que “podría parecer algo forzado, incluso estridente, agradecer a Dios por este año que acaba, marcado por la pandemia. Pensemos en las familias que han perdido uno o más miembros, en los que se enfermaron, en los que han sufrido la soledad, en los que han perdido el trabajo... A veces algunos se preguntan: ¿qué sentido tiene un drama como este? ”.

Francisco señala que Dios es "pastor". “¿Y qué pastor renunciaría a una sola oveja, pensando que mientras tanto le quedan muchas más? No, ese Dios cínico y despiadado no existe. Ese no es el Dios a quien "alabamos" y "proclamamos Señor". El buen samaritano, cuando se encontró con aquel pobre medio muerto al costado del camino, no le dio un discurso para explicar el significado de lo que le había pasado, tal vez para convencerlo de que en el fondo era por su propio bien. El samaritano, movido por la compasión, se inclinó sobre ese extraño tratándolo como a un hermano, y lo cuidó haciendo todo lo que estaba a su alcance (cf. Lc 10, 25-37). Aquí sí, quizás podamos encontrar un 'sentido' para este drama que es la pandemia, así como para todos los flagelos que afligen a la humanidad": suscitar en nosotros la compasión y provocar gestos y actitudes de cercanía, de cuidado, de solidaridad. Eso es lo que ha pasado y está pasando en Roma en los últimos meses; y sobre todo por eso le damos gracias a Dios esta noche: por las cosas buenas que sucedieron en nuestra ciudad durante el confinamiento y, en general, en todo este tiempo de pandemia que lamentablemente todavía no ha terminado”.

“Son muchas las personas que, sin hacer ruido, han intentado hacer más llevadero el peso de la prueba. Con su compromiso diario, animado por el amor al prójimo, han puesto en práctica las palabras del himno Te Deum: "Todos los días te bendecimos, alabamos tu nombre por siempre". Porque la bendición y alabanza que más agrada a Dios es el amor fraterno. El personal sanitario - médicos, enfermeras, enfermeros, voluntarios - se encuentra en primera línea, y por eso siempre está presente en nuestras oraciones y merece nuestra gratitud; así como tantos sacerdotes, religiosos y religiosas”.

“Pero esta noche nuestro agradecimiento también se extiende a todos aquellos que se esfuerzan todos los días por sacar adelante de la mejor manera posible su familia y su servicio al bien común. Pensamos en primer lugar en los directivos y profesores de las escuelas, que juegan un papel fundamental en la vida social y tienen que hacer frente a una situación muy compleja. Pensamos también con gratitud en los funcionarios públicos que saben valorar todos los buenos recursos que hay en la ciudad y en el ámbito que administran, que dejan de lado los intereses personales y los de su partido, que buscan verdaderamente el bien de todos, empezando por los más necesitados. Todo esto no puede suceder sin la gracia, sin la misericordia de Dios”.

En los momentos difíciles - lo sabemos bien por experiencia propia -  tenemos la tendencia a defendernos - es natural - a protegernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos, a cuidar nuestros intereses ... ¿Cómo puede ser entonces que tantas personas, sin otra recompensa que la de hacer el bien, encuentren la fuerza para preocuparse por los demás? ¿Qué los lleva a renunciar a sí mismos, a su propia comodidad, a su tiempo, a sus posesiones, para darlo a los demás? Aunque ellos mismos no lo piensen, los impulsa la fuerza de Dios, que es más poderosa que nuestros egoísmos. Por eso lo alabamos, porque creemos y sabemos que todo el bien que se hace día tras día en la tierra viene, en última instancia, de Él. Y mirando el futuro que nos espera, nuevamente imploramos: «Que tu misericordia esté siempre con nosotros , en ti hemos esperado»”

 

reves.jpg