Nuevas sanciones de Trump contra Beijing. Xi Jinping pide ayuda a Starbucks

El blanco de las medidas son los directores de empresas estatales, miembros del Partido Comunista Chino, figuras militares y grandes empresas como Cnooc y Xiaomi. Además, quedan bajo la mira los que contribuyen a las acciones "coercitivas" de China en el Mar de China Meridional. Xi pide a las multinacionales estadounidenses que fomenten las relaciones comerciales entre los dos países.


Beijing (AsiaNews) – El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, autorizó ayer nuevas sanciones contra una serie de funcionarios públicos y empresas chinas. Se trata de uno de los últimos golpes contra Beijing antes de ceder el sillón presidencial de "comandante en jefe" al demócrata Joe Biden, el próximo 20 de enero.

Con la nueva ola de restricciones, Trump tiene bajo la mira a los administradores de las empresas estatales chinas, miembros del Partido Comunista Chino y altos oficiales de las Fuerzas Armadas. Washington considera que son los responsables de actos de coerción contra los países que cuestionan las reivindicaciones territoriales de Beijing en el Mar de China meridional. 

Por el mismo motivo, terminó en la lista negra el gigante del petróleo Cnooc. Las medidas punitivas también afectan al coloso de la telefonía Xiaomi y a ocho empresas chinas más. El gobierno de los EE.UU las acusa de mantener lazos con el Ejército Popular de Liberación. En base a una orden ejecutiva que entró en vigor el 11 de enero, los inversionistas de EE.UU deberán retirar el capital invertido en las empresas chinas sancionadas, y renunciar a sus cuotas de participación.  

Desde 2018, Trump ha lanzado una campaña de boicot contra las empresas de tecnología chinas, como parte de un conflicto geopolítico más amplio con el gigante asiático. Las compañías más afectadas son las que se dedican al desarrollo de redes 5G (Huawei), inteligencia artificial y microchips. 

Para hallar una solución a la guerra de aranceles que desencadenó el magnate, las dos partes firmaron un acuerdo preliminar el año pasado (la llamada “fase uno”). China se comprometió a comprar casi 184 millardos de euros en bienes y servicios de los Estados Unidos antes de finales del 2021. El objetivo está lejos de cumplirse; Beijing se justificó afirmando que los efectos de la pandemia de coronavirus han impedido respetar los términos pactados. 

Mientras se aguarda la asunción de Biden, y una posible distensión con los EE.UU, el presidente chino Xi Jinping trata de “construir puentes” con las grandes empresas estadounidenses, siempre atentas a las posibilidades de incrementar su actividad en China.  La agencia Xinhua ayer dio a conocer una carta de Xi dirigida a Howard Schultz, ex presidente de la cadena de cafeterías Starbucks. En la misiva, el líder chino dice que Beijing seguirá abriendo su mercado a las empresas extranjeras. Y agrega que Starbucks puede desempeñar un rol activo en la promoción de las relaciones bilaterales y la cooperación comercial entre los dos países. 

Por el momento, Biden no pretende cancelar los aranceles que Trump impuso a las exportaciones chinas. En el Congreso de los EE.UU hay un acuerdo transversal entre demócratas y republicanos para mantener una política comercial firme contra China. El gobierno chino está acusado de violar sistemáticamente las normas de la Organización Mundial del Comercio, robando secretos tecnológicos y subsidiando a las empresas chinas (públicas y privadas).

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