Cambio climático: el llamamiento de al-Azhar y el riesgo de nuevos conflictos

El gran imán Ahmed al-Tayeb pide "medidas serias" para contrarrestar sus efectos. Las inundaciones y el calor récord causan "cientos de muertos y desplazados". Emergencia en Irán, Irak y Turquía. Pero no solo hay factores medioambientales: la corrupción, la mala gestión y la explotación desequilibrada de los recursos están detrás de la crisis.


Beirut (AsiaNews) - Poniendo en evidencia una afinidad cada vez más fuerte con el Papa Francisco, primero en materia de diálogo interreligioso y ahora sobre el medio ambiente, el gran imán de al-Azhar Ahmed al-Tayeb pide "medidas serias" para contrarrestar los efectos devastadores de los cambios climáticos. La advertencia, lanzada por una de las figuras más respetadas del Islam sunita, está relacionada con la gran cantidad de noticias alarmantes que llegan de la región, desde las protestas contra la crisis del agua en Irán hasta las devastadoras inundaciones e incendios que ha sufrido Turquía en los últimos días, pasando por la tórrida ola de calor en Irak.

En un mensaje por Twitter, el imán de al-Azhar señala que "las recientes inundaciones y el aumento récord de las temperaturas en todo el mundo", que han provocado "cientos de muertos y desplazados", confirman la "necesidad de tomar medidas serias para combatir el cambio climático". El líder islámico habla de una "amenaza innegable" en una de las regiones más afectadas por la crisis.

En los últimos días hubo varias muertes y cientos de personas desplazadas por las devastadoras inundaciones en Turquía. En Bagdad, la capital de Irak, las temperaturas alcanzaron los 51,7 grados centígrados. Los efectos de la ola de calor se han visto agravados por los frecuentes cortes de electricidad que dificultan la alimentación de los sistemas de refrigeración. En un esfuerzo por frenar la crisis, en las últimas semanas Arabia Saudita ha anunciado un plan para plantar 10 mil millones de árboles, en un país donde solo el 0,5% del territorio está cubierto por bosques.

Cuando estalló la guerra (civil) en Siria en la primavera de 2011, algunos observadores mediorientales y climatólogos incluyeron también el tema de la sequía y la escasez de recursos hídricos entre los factores clave del conflicto. Los períodos áridos de los últimos años habían provocado un desastre de la agricultura en muchas zonas del norte y el este del país, lo que obligó a muchas familias a emigrar a las grandes ciudades e intensificó la lucha por los recursos y puestos de trabajo limitados.

La falta de agua ha sido el desencadenante de muchas revueltas y disturbios sociales en otros países de la región como Argelia, Irán, Irak, Sudán y Yemen, debido tanto al cambio climático como a la mala gestión de los recursos de sus respectivos gobiernos. Los períodos prolongados de sequía, las altas temperaturas y el descenso de las precipitaciones son factores importantes, todos ellos relacionados con el calentamiento global. Sin embargo, los analistas y científicos también apuntan contra la corrupción y la malversación, a las que califican como "elementos clave" del problema.

Nik Kowsar, geólogo iraní-canadiense, arremete contra los que solo hablan de cambio climático en la crisis que golpea a la República Islámica. “Quitarle importancia al papel del gobierno en la destrucción de los recursos hídricos - afirma en un escrito - mencionando en primer lugar la sequía y el cambio climático, es absurdo. Este régimen ha creado esta sequía que es, en gran parte, provocada por el hombre”. Y el vecino Irak también se enfrenta a una escasez de agua "aguda y crónica", vinculada a la construcción de megarepresas en los principales ríos que han provocado pérdidas de hasta ocho mil millones de metros cúbicos de agua por año".

Irak es uno de los países de la región que cuenta con una de las reservas de agua más abundantes. Sin embargo, el nivel del Tigris y el Éufrates se ha reducido en un 40% en las últimas décadas debido en parte a las actividades de los países vecinos, entre ellos Turquía y sus centrales eléctricas. A eso se suma, señalan los científicos, el aumento de las temperaturas y la reducción de las precipitaciones debido al cambio climático. El temor, concluyen los expertos, es que la evolución de la crisis pueda desencadenar nuevos conflictos entre Estados vecinos que compiten por los mismos recursos hídricos, como está ocurriendo entre Egipto y Etiopía por una polémica represa en el Nilo Azul.

 

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