15/10/2015, 00.00
BANGLADESH
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​Bangladesh, la tasa de desocupación juvenil es la más elevada de todo el Sur Asiático.

de Sumon Corraya
Fueron publicados los resultados de los estudios del Banco Mundial y de la Organización Internacional de Trabajo. El 41% de los jóvenes no trabaja, no estudia ni hace prácticas rentadas o cursos de capacitación. Las mujeres viven en condiciones aún más precarias que los hombres. Entre las causas de la desocupación figuran la falta de una educación de calidad y de trabajo especializado. Las empresas se ven forzadas a contratar al 75% de sus trabajadores en el exterior. Fuertes vínculos entre criminalidad y desocupación.

Dacca (AsiaNews) – En Bangladesh la población menor de 30 años de edad representa el 60% de la fuerza laboral del país. La tasa de desocupación juvenil alcanza el 10,3%, algo más alta que la tasa promedio de la región sudasiática, que se ubica en  9,45%. Más del 41% de los jóvenes es clasificado como NEET (desempleado, no asiste a la escuela, no realiza prácticas laborales rentadas o cursos de capacitación) y los desocupados representan la porción más grande de este porcentaje, es decir, un 78%. El 95% de los jóvenes ocupados trabajan en el sector informal [trabajo no registrado o vinculado a actividades delictivas – ndr], del cual la mayor parte está trabajando en forma autónoma (31,7%) o bien está ocupado en trabajos familiares no retribuidos (11,1%). Por último, las mujeres constituyen la mayor parte del 41% rotulado como NEET en el país. Son los resultados que arrojan las investigaciones conducidas por el Banco Mundial y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a partir de los datos relevados durante el 2013, que describen una realidad laboral poco alentadora para los jóvenes que residen en Bangladesh.

Shymol Rozario, un joven católico de 27 años, confirma a AsiaNews las dificultades que conlleva el acceso al mundo del trabajo. Hace tres años que él reside en la capital, en busca de trabajo, y envía dinero a su familia, que continúa viviendo en una aldea. El joven se mantiene con pequeños trabajos, como dar clases particulares de apoyo escolar, pero lo que llega a ganar “no permite que pueda comprar a mis padres ancianos todos los medicamentos que necesitan. Mi madre reza por mí para que yo encuentre un buen trabajo y espera que yo pueda enviarles más dinero”. Habiéndose graduado hace ya tres años, Shymol todavía está desocupado, y si bien tiene muchas entrevistas de trabajo, no logra encontrar una ocupación estable de tiempo completo. 

El informe del Banco Mundial tiene como título “Posibles soluciones para la ocupación juvenil ”, evidencia que un tercio de los 1,8 milllardos de jóvenes a nivel mundial no tienen trabajo, no estudian ni realizan prácticas rentadas o cursos de capacitación. Un millardo adicional de jóvenes entrará en el mercado laboral en los próximos 10 años, pero sólo el 40% logrará ser empleado. 

El organismo comparó la situación de cuatro países entre sí – Bangladesh, El Salvador, Túnez y Uganda – y estableció que quien se encuentra peor es el país asiático. Zahid Hussain, economista cercano al Banco Mundial, explica: “Las mayores causas de desocupación juvenil son la falta de instrucción de calidad y de trabajo especializado. Las emprezas son forzadas a contratar el 75% de sus trabajadores calificados en países como la India, Sri Lanka, Tailandia, para poder cubrir las carencias de los trabajadores bangladesíes”.

Ashraful Alam, director del Departamento de Criminología de la Universidad de Ciencia y Tecnología Mawlana Bhashani, explica que la consecuencia más difundida de una combinación de factores como son pobreza, desocupación y analfabetismo “es una sensación de frustración cada vez mayor, que lleva a los jóvenes al consumo de drogas. Existe un fuerte vínculo entre crimen y economía. Si aumenta la desocupación, crece también la tasa de criminalidad ”.

Por último, de los estudios emerge que la situación de las mujeres jóvenes en el acceso al trabajo es más difícil que la de sus coetáneos masculinos. En el documento se lee: “Las jóvenes tienen empleos más vulnerables (el 90% de la categoría), si se las compara con los hombres”. Una alternativa “lógica”, frente a estas oportunidades mínimas de ganarse la vida, son los matrimonios precoces. De hecho, la mayor parte de las jóvenes (el 64,4%) frecuentemente abandona sus estudios antes de terminarlos, justamente, para casarse. 

 

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