14/03/2020, 15.14
VATICANO
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​Papa: coronavirus, que las familias en este momento difícil conserven la paz

Los doctores de la ley “sienten suficiencia: ‘Nosotros fuimos a la universidad, me doctoré, no, dos doctorados. Se bien, bien, bien, qué dice la ley; es más conozco todas, todas, todas la explicaciones, todos los casos, todas las actitudes casuísticas’. Y se sienten suficientes y desprecian a la gente, desprecian a los pecadores: el desprecio hacia los pecadores”.

 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – El Papa Francisco que continúa dedicando a las personas enfermas la misa que celebra cada mañana en la Casa Santa Marta, esta mañana invitó a rezar por las familias, para que en este momento difícil conserven la paz, la alegría y la fortaleza. Una oración especial por las personas con discapacidad.

Seguimos rezando-son sus palabras- por los enfermos de esta pandemia. Hoy quisiera pedir una oración especial por las familias, familias que de un día a otro se encuentran con los niños en casa porque las escuelas están cerradas por seguridad y tienen que manejar una situación difícil y manejarla bien, con paz y también con alegría. De manera especial pienso en las familias con algunas personas con discapacidad. Los centros de atención diurna para personas con discapacidad están cerrados y la persona permanece en la familia. Recemos por las familias para que no pierdan la paz en este momento y puedan llevar adelante a toda la familia con fortaleza y alegría”.

En su homilía, comentando el Evangelio del hijo pródigo y del padre misericordioso, propuesto por la liturgia del día (Lc 15, 1-3. 11-32),subrayó que “esta parábola la dice Jesús en un contexto especial: se acercaban todos los publicanos y pecadores se acercaban a él para escucharlo. Los fariseos y escribas murmuraban diciendo: ‘Este acoge a los pecadores y come con ellos’. Y Jesús les responde con esta parábola”. ¿Qué es lo que dicen? La gente, los pecadores se acercan en silencio, no saben que decir, pero su presencia dice muchas cosas, querían escuchar. ¿Qué dicen los doctores de la ley? Ellos critican. "Murmuraban", dice el Evangelio, tratando de anular la autoridad que Jesús tenía con la gente. Esta es la gran acusación: “Come con los pecadores, es un impuro”.

“La gente.agregó Francisco- siente la necesidad de salvación. La gente no sabe distinguir bien, intelectualmente: "Necesito encontrar a mi Señor, que me llene", necesitan un guía, un pastor. Y la gente se acerca a Jesús porque ven en Él un pastor, necesitan ser ayudados para caminar en la vida. Sienten esta necesidad. Los otros, los doctores se sienten suficientes: "Nosotros hemos ido a la universidad, he hecho un doctorado, no, dos doctorados. Sé bien, bien, lo que dice la ley; de hecho conozco todas, todas, todas las explicaciones, todos los casos, todas las actitudes casuísticas". Y se sienten suficientes y desprecian a la gente, desprecian a los pecadores: el desprecio por los pecadores”.

 “En la parábola el hijo le dice al padre: "Dame el dinero y me iré". El padre da, pero no dice nada porque es un padre”. “Un padre sabe sufrir en silencio”.

“El otro hijo reprocha al padre: ‘Has sido injusto”’. 

“ ¿Qué sienten estas personas en la parábola? El muchacho siente el deseo de comerse el mundo, de ir más allá, de salir de casa, y quizás lo vive como una prisión, y también tiene la suficiencia de decirle a su padre: Dame lo mío. Siente coraje, fuerza. ¿Qué siente el padre? El padre siente dolor, ternura y mucho amor”. Entonces cuando el hijo dice esa otra palabra: "Me levantaré – cuando regresa sobre sí mismo – me levantaré e iré a la casa de mi padre", encuentra al padre que lo espera, lo ve de lejos. Un padre que sabe esperar los tiempos de sus hijos” El hijo mayor “se indignó”.

“Estas son las cosas que se dicen en este pasaje del Evangelio, las cosas que se sienten. ¿Pero cuál es el problema? El problema – empecemos con el hijo mayor – el problema es que estaba en casa, pero nunca se dio cuenta de lo que significaba vivir en casa: cumplía con sus deberes, hacía su trabajo, pero no entendía lo que era una relación de amor con el padre”. "El hijo se indignó y no quiso entrar." "¿No es esta mi casa ya?" ... había pensado. Lo mismo que los doctores de la ley. "No hay orden. Este pecador vino aquí y le hicieron una fiesta. ¿Y yo qué?" El padre dice la palabra clara: "Hijo, siempre estás conmigo y todo lo que es mío es tuyo." Y de esto, el hijo no se dio cuenta, vivía en casa como un hotel, sin sentir esa paternidad... Muchos "hoteleros" en la casa de la Iglesia que se creen los amos.

“Es interesante, el padre no dice una palabra al hijo que vuelve del pecado, sólo lo besa, lo abraza y le hace una fiesta; a él tiene que explicárselo, entrar en su corazón: su corazón estaba blindado por sus concepciones de la paternidad, de la filiación, del modo de vivir”.

“Tantas cosas nos dice esta parábola del Señor que es la respuesta a los que le criticaban porque iba con los pecadores. Pero también muchos hoy en día critican, a la gente de la Iglesia, a los que se acercan a la gente necesitada, a la gente humilde, a la gente que trabaja, incluso a los que trabajan para nosotros. “Que el Señor nos dé la gracia de entender cuál es el problema. El problema es vivir en casa pero no sentirse en casa, porque no hay relación de paternidad, de hermandad, sólo existe la relación de compañeros de trabajo”. 

 

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