21/11/2014, 00.00
MYANMAR - VATICANO
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Arzobispo de Yangon: el Jubileo de la Iglesia birmana, para reconstruir la nación

de Francis Khoo Thwe
Del 21 al 23 de noviembre está en programa los festejos conclusivos por los 500 años de la presencia católica en Myanmar. Una realidad, que cumplió 500 años, nacida y crecida por mano de los institutos misioneros, De los "sacrificios" para anunciar el Evangelio surgió "la semilla" de la fe. El prelado auspicia una renovación "según las directivas trazadas por el Papa Francisco".

Yangon (AsiaNews)- Los católicos birmanos pueden dar una enorme contribución en la "reconstrucción de la nación", obrado en los sectores de la educación, en las escuelas, en la salud. Myanmar vivió "bajo una dictadura militar por medio siglo" y "todos los sistemas fueron destruidos", por esto "necesitamos tiempo, paciencia y recursos". Así mons. Charles Bo, arzobispo de Yangon, describe a AsiaNews  el trabajo de la Iglesia birmana que se prepara en estos día a celebrar los 500 años de la fundación. Una realidad nacida y crecida gracias al compromiso de los misioneros hacia los cuales, afirma el prelado, "estamos agradecidos por el ejemplo y el servicio", por "los sacrificios que han realizado para anunciar el Evangelio de la salvación"

Del 21 al 23 de noviembre están en programa los festejos que marcan la clausura del año jubilar, una ocasión de fiesta a la cual participarán el menos 150 mil personas y fieles que vendrán de todo el país, además de los líderes religiosos cristianos, budistas, musulmanes. El Papa Francisco ha enviado como su representante personal al cardenal Oswald Gracias, que preside las celebraciones, Diálogo interreligioso y lanzamiento evangelizador son prioritarios, advierte el arzobispo, porque "religiosos y clero, así como también los obispos, deben salir siempre más de las "zonas de confort" e ir al encuentro" de los fieles, a "cuántos se perdieron, los últimos y los más necesitados". A continuación la entrevista de mons. Charles Bo a AsiaNews.

Excelencia, después de 500 años de historia, ¿Cómo describiría hoy a la Iglesia en Myanmar?

Tenemos 16 diócesis, más de 750 sacerdotes, 2.500 religiosos entre hermanas y frailes, los fieles católicos son unos 750 mil. Si bien se trate sólo de un pequeño porcentaje, el 1,3% frente al 85% de los budistas, estamos radicados y presentes en el interior de las minorías étnicas y en las zonas tribales. A través del trabajo y las actividades de Karuna (Caritas birmana, ndr), la Iglesia asiste a todas las  personas, en particular a los necesitados de las áreas más pobres, sin hacer ningún tipo de discriminación de raza o de religión: estamos activos en el sector de la educación, en los programas dedicados a la salud y a la subsistencia. Hasta hace unos 40 años atrás, Tailandia y Myanmar podía gloriarse del mismo número de católicos: unos 350 mil. De aquel momento, Tailandia mantuvo estable el número de fieles, mientras que Myanmar redobló. 

Generosa, en el compartir los recursos; devota, en el servicio recíproco; pía, en la búsqueda de los Sagrado.

¿Cuánto fue importante la obra de los misioneros del Pime y de otros institutos, en el plantar la semilla de la fe?

Fue gracias al esfuerzo y a la obra incansable de los institutos misioneros que nacieron casi todas las diócesis de Myanmar. Las diócesis de Yangon, Mandalay, Pathein, Hakha, Kalay, Mawlamyine, Hps-an son fruto de la obra de las Misiones extranjeras de parís (Mep), los misioneros franceses. Las diócesis de Mytkyna, Banmaw son el resultado de los padres Colombanos irlandeses. La diócesis de Pyay (Pyi) fue guiada por largo tiempo por sacerdotes americanos de la Salette. Junto a la de los misioneros, va subrayada la presencia de muchos religiosos y hermanas responsables del crecimiento tanto de la vida de la Iglesia, cuánto de la nación misma. Sólo por mencionar a algunos: los Hermanos De la Salle, los salesianos de D. Bosco, las hermanas de la Reparación, las hermanas de San José de la Aparición, las hermanas del Buen Pastor, las de Nuestra Señora de las Misiones, los fariles y la hermanas de S. Francisco. Y otros más.

Para la Iglesia birmana, ¿las misiones son todavía hoy, un elemento de fuerza?

Absolutamente sí, son todavía esenciales y es importante la presencia misionera para Myanmar. Nuestros recursos son limitados. Tenemos una enorme necesidad de apoyo espiritual, intelectual y financiero de parte de las comunidades internacionales. Todos los hombres de fe pueden unirse, mano en la mano, y trabajar por la nación: en el sector educativo, en las escuelas-públicas y privadas- y en el sector de la salud. El país vivió bajo una dictadura militar por medio siglo y todos los sistemas fueron destruidos. Necesitamos tiempo, paciencia y recursos para reconstruir todo el sistema en el país.

Siguiendo las directivas del Papa Francisco, ¿cómo puede la Iglesia birmana ser misionera?

La Iglesia birmana es muy tradicional y en tantos, en especial modo en el clero, se muestran -por así decir- un poco alérgicos al cambio. Es necesario cambiar la actitud y el modo de pensar, según las directivas trazadas por el Papa Francisco. A menudo la Iglesia se muestra autoritaria y centralizada. Es necesario cambiar más el poder y espacio para los laicos, a los religiosos (en particular hacia las hermanas) y a las mujeres. Todos tienen que tener una voz más activa al interior del proceso decisional. Si bien la Iglesia aquí sea pobre, hay una inmensa necesidad de una Iglesia que sepa ser pobre y para los pobres, se necesita un Iglesia que sepa  apuntar con mayor atención a los pobres e ir al encuentro de ellos, respondiendo en modo concreto a sus necesidades. Los religiosos y el clero, así también los obispos, deben salir siempre más de las "zonas de confort" e ir al encuentro de las ovejas, sentir su perfume. La Iglesia en Myanmar debe además reforzar siempre más el diálogo interreligioso, en particular con los diversos líderes religiosos: budistas, musulmanes, hindúes y las otras denominaciones cristianas. De este modo podremos promover la paz y la prosperidad del país.

Habiendo experimentado por largo tiempo el prejuicio y las dificultades causadas por la guerra civil, ya desde tiempos de la independencia (1948), entre el ejército y varios grupos étnicos, es necesario además trabajar de manera fuerte para la reconciliación. Tratar de remediar por lo que sucedió en el pasado y obrar en la justicia. Sin ésta, no habrá paz. Y sin paz, no habrá un real desarrollo.

Mons. Bo, ¿cómo juzga la participación de los fieles en las actividades pastorales, en las celebraciones?

Se puede y se debe hacer algo más a nivel de animación en el territorio nacional. En las varias diócesis nos hemos preparado por largo tiempo, en el curso del año, a de formación y de información hecho a nivel diocesano, para informar a los fieles sobre la historia de estos 500 años y la presencia de la Iglesia birmana. Cierto que el grado de énfasis y de participación era diverso, entre una diócesis y otra. Ahora llegó el tiempo y se ve el deseo difundido de tomar parte en las celebraciones [en programa para el 21 -23 noviembre] en Yangon. Se esperan entre 100 y 150 mil personas y fieles. El santo Padre ha enviado su representante especial, el card. Oswald Gracias. Antes de la misa final, las autoridades y los líderes religiosos- budistas, musulmanes, hindúes y cristianos- pronunciarán un mensaje por la fiesta.

En tema de ecumenismo, el pueblo birmano- en su mayoría budista- ¿ha mostrado su cercanía con los católicos en esta ocasión?

Los budistas aprecian muchísimo nuestras celebraciones. En estos 500 años, la Iglesia se mostró siempre cercana a la nación y al pueblo birmano. Siempre reinó un clima de paz y de cooperación recíproca. La celebración final, el último día, se tendrá en el estadio nacional. Y es la primera vez que el gobierno concede el uso de esta estructura deportiva para una ceremonia de naturaleza religiosa. El enviado del Papa recibió la bienvenida sólo reservada para los jefes de Estado en visita al país, y está previsto un almuerzo especial para la fiesta y la seguridad será al máximo nivel.

Si bien siendo sólo el 1% de la población, ¿qué rol pueden jugar los católicos en el camino de las reformas?

Tenemos delante de los ojos el ejemplo de Jesús, o también la de Martin Luther King, de Abraham Lincoln y el Papa Francisco. Una sola persona, que a través de sus gestos y sus acciones puede llevar a cambios epocales y ser fuente de desarrollo para la entera humanidad. Creo que los católicos, no obstante sean sólo el 1%, pueden hacer muchísimas cosas. He aquí, algunos ejemplos, con sus testimonios concretos pueden fuente de unidad, amor y reconciliación para el pueblo y para la nación birmana; muchos ya están en el Parlamento, ellos deben hacer sentir siempre más su voz y anunciar la verdad; y aún más, volviéndose ejemplo de integridad, sacrificándose realmente los unos por los otros; dando fondo a cada recurso para el conseguir los objetivos de justicia, respeto de los derechos humanos, dignidad y cuidado de cuántos de han perdido, de los últimos y de los más necesitados.

Excelencia, en esta ocasión de fiesta, le pido un mensaje personal, para transmitir a través de AsiaNews, a la Iglesia birmana y a los fieles...

Ante todo, quiero subrayar que propuse en primera persona las celebraciones jubilares para los 500 años de la Iglesia en Myanmar. Desde el punto de partida inicial, la llegada en 1511 de un grupo de mercaderes, que traían consigo a un grupo de sacerdotes, se hizo ya mucho camino. Quisiera decir a toda la nación que el catolicismo no es un fenómeno reciente, este ya está marcado en la nación y todos nosotros que somos parte de ella. En todos estos últimos 500 años hay pruebas, documentadas por la historia y por los libros, de la contribución que hemos dado para el nacimiento del país. Los educadores en los palacios reales y entre las milicias, la obra dada en el tiempo de la colonización de las escuelas dirigidas por los misioneros, que han representado el principal agente de crecimiento y de instrucción para los estudiantes de todo el país.

La Iglesia además dio una gran  contribución al sistema sanitario y dio prueba de capacidad de construir y proyectar para el bien común. Existimos de hace 500 años, aunque si alguno objeta que los cristianos bautistas llegaron sólo hace 200 años y tienen el doble de fieles respecto al nuestro. Cierto, puede ser. Pero lo que cuenta no es la cantidad, que por otro lado puede ser justificada por un ingreso a todo campo. En todo caso vale lo que dije antes, la Iglesia católica no hace proselitismo entre la gente, pero se comprometió en la construcción de la nación.

En substancia, queremos expresar toda nuestra gratitud a los pionero de la misión en Myanmar, entre los cuales los sacerdotes del Pime. Estamos agradecidos por su ejemplo y su servicio, por los sacrificios hecho en el anunciar el Evangelio de la salvación. Pedimos al señor que nos infunda el celo necesario, para mantener viva la llama y el espíritu de servicio y de amor de nuestros misioneros. Le pedimos que cure a cuántos entre nosotros fueron heridos, que de confortación a los afligidos, coraje a los ancianos, misericordia a los que sufren. Para que haya siempre testigos del Cristo resucitado.

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