03/02/2020, 17.16
CAMBOYA
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Después de la ‘psicosis coronavirus’, vuelve la calma entre los camboyanos

En el país hay un solo caso de contagio. Después de la confirmación de la infección, por 2 días entre los ciudadanos hubo una carrera para comprar barbijos sanitarios. El gobierno proveyó distribuyendo material informativo, que calmó a la población. Misionero PIM: la gente no guarda resentimientos contra los chinos”. 

 

Phnom Penh (AsiaNews) – Después de días de histeria, seguidos al anuncio del primer caso de contagio en el país, entre los camboyanos parecen desaparecer los temores por la epidemia de neumonía que inició en Wuhan, capital de la provincia china de Hubei y epicentro de la última emergencia sanitaria global. Lo cuenta a AsiaNews el p. Giovanni Tulino, misionero del Pontificio Instituto Misiones Extranjeras (PIME) desde hace 5 años en Camboya. El sacerdote desarrolla su obra en la diócesis de Phnom Penh; en particular en Ta Khmau, localidad situada cerca de 15 Km al sur de la capital.

El pasado 27 de enero, las autoridades de Phnom Penh han anunciado el primer caso de contagio de coronavirus en el país, explicando que la persona infectada es un ciudadano chino residente en la ciudad costera de Sihanoukville. En los últimos años. la capital de la provincia sud occidental de Preah Sihanouk se convirtió en uno de los principales centros asiáticos del juego de azar. El centro urbano y el territorio que lo rodea vive un boom de construcción y económico gracias al flujo constante de dinero proveniente de China. Hoteles, casinos, departamentos, restaurantes y centros de masaje: los chinos controlan casi el 90% de las empresas locales.

“El único caso de infección-declara el p. Tulino- fue detectado en una región donde la comunidad china es muy numerosa. En los dos días sucesivos a la comunicación del gobierno, en todo el país se difundió el miedo. Por todos lados eran visibles personas que llevaban barbijos sanitarios protectivos; en las esquinas de las calles había vendedores ambulantes que las distribuían: fue un verdadera y propia psicosis. En un segundo momento, el ministerio de la Salud comenzó a difundir material informativo sobre el virus, donde se explicaba a los ciudadanos y los métodos de transmisión”.

“Uno de los aspectos que más tranquilizaron a la población es el hecho que el clima húmedo de este período (la temperatura es casi siempre superior a los 25°) obstaculizada la difusión de la enfermedad. El gobierno intervino varias veces para calmar los temores y no consideraron necesario cerrar las fronteras del país a los visitadores provenientes de China. Cerrar las fronteras a ellos, podría significar el derrumbe para la economía”, prosigue el misionero. Ahora la gente se desplaza sin usar más los barbijos sanitarios. Por parte de la población local, no he notado ni siquiera resentimiento o discriminación hacia los chinos, que el otros lados en cambio son considerados culpables por la epidemia. También en los momentos más tensos, ninguno renunció a frecuentar negocios o restaurantes.

Después de la confirmación de la primera infección, el ente de aviación camboyana anunció que todos los vuelos de y para Wuhan serían cancelados, en acuerdo con un prohibición impuesta por Beijing al tráfico aéreo en la capital de Hubei. Parte de la opinión pública pide también la suspensión de todos los vuelos en llegada desde China, citando miedos para la substancial difusión del virus en todas las regiones del gigante asiático. Desde el inicio de la epidemia, afirma el gobierno, cerca de 3 mil turistas chinos entraron al país. Los críticos del  

régimen sostienen que el potencial impacto del virus sea escondido por las autoridades por motivos políticos.

El 30 de enero, el primer ministro camboyano Hun Sen minimizó los temores de una epidemia en Camboya. “No es necesario detener los vuelos desde China porque esto mataría nuestra economía y destruiría las relaciones con China”, declaró el Premier durante una conferencia. En cargo desde diciembre de 1984, Hun Sen agregó que los camboyanos deberían abstenerse de discriminar a los chinos. “No tengo en programa- prosiguió- de evacuar a nuestros diplomáticos. Lo dejaremos allí para ayudar a resolver los problemas en el campo”. El premier se declaró desilusionado por el retorno a Camboya de jóvenes que estudiaban en China, sugiriendo que Beijing “podría ya no más dar becas para estudiar” a los camboyanos. 


 

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