19/03/2018, 13.50
IRAK
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Arzobispo de Kirkuk: los jóvenes cristianos y musulmanes, el motor para reconstruir Irak

Para Mons. Yousif Thoma Mirkis, las nuevas generaciones son los verdaderos fundamentos sobre los cuales reconstruir la nación que ha pasado por divisiones, la violencia y el fundamentalismo. El encuentro con 700 universitarios de Mosul, que fueron alojados en Kirkuk durante el dominio del ISIS. En un video, dos jóvenes de Mosul, uno cristiano y otro musulmán, narran la historia de una amistad que es más fuerte que la locura yihadista.  

Kirkuk (AsiaNews) - La reconstrucción de Irak -luego de años de guerras, fundamentalismos, divisiones y violencia, que culminaron en el ascenso del Estado islámico (EI, ex ISIS), que si bien se ha replegado, aún no ha sido no derrotado- debe estar fundada “sobre los jóvenes, que son la base sobre la cual se sostiene el futuro”. Es lo que cuenta a AsiaNews el arzobispo de Kirkuk, Mons. Yousif Thoma Mirkis, quien recientemente se reunió con un grupo de estudiantes de la universidad de Mosul que estuvieron alojados largo tiempo en su diócesis mientras duró el dominio del grupo yihadista en la metrópoli del norte. En un contexto de “dramas sociales y devastación que han azotado calles, lugares de culto y centros culturales”, agrega el prelado, el ateneo de Mosul “ha retomado sus actividades, tratando de asegurar un futuro a sus estudiantes”.  

Para el arzobispo de Kirkuk, se necesita empezar precisamente por las nuevas generaciones,  para revitalizar el tejido social, económico y cultural en Irak, que ha quedado despedazado por los conflictos y las divisiones sectarias y de identidad. El de los jóvenes es un rol que el Papa Francisco también ha subrayado en reiteradas oportunidades, siendo ellos los primeros responsables de la construcción de una sociedad “más sana y solidaria”.

Precisamente, en estos días, el pontífice se reunirá con un grupo de más de 300 jóvenes, provenientes de todo el mundo, que del 19 al 24 de marzo confrontarán, en el Vaticano, sobre temas que irán a animar el Sínodo de Obispos del año próximo, el cual estará dedicado, justamente, a las nuevas generaciones. En estas jornadas los participantes le presentarán al Papa Francisco experiencias y reclamos, y las puertas estarán abiertas no sólo a los católicos sino también a chicos y chicas que no son creyentes o que profesan otras religiones.

La experiencia del encuentro, del diálogo y de la puesta en común -cuenta Mons. Yousif Thoma Mirkis- es lo que me impulsó a alojar a cerca de 700 estudiantes universitarios, cristianos y musulmanes, de la universidad de Mosul” (en la foto) durante el período de ocupación del ISIS.  “Fue hermoso volver a verlos en la visita que pedí hacer al ateneo –prosigue-. Nunca me había pasado esto de estrechar tantas manos, tomarme fotografías, sonreir junto a ellos. Y los estudiantes musulmanes fueron los primeros en querer saludarme, y se pusieron felices de inmortalizar el encuentro en una imagen”.

En la universidad de Mosul estudian cerca de 3.000 jóvenes cristianos, que todos los días se desplazan desde los pueblos y ciudades de la Llanura de Nínive hasta la metrópoli del norte de Irak. La residencia estudiantil sigue estando dañada, y en la ciudad no hay alojamiento o espacio suficiente para albergarlos, a causa de la devastación perpetrada por Daesh [acrónimo árabe para el EI], y de la cual “todavía hoy, los signos son más que evidentes”. “La Iglesia – continúa el obispo- paga sus gastos de transporte, mientras prosiguen los esfuerzos orientados a la reconstrucción. Las personas quieren dar vuelta la página, renacer, retomar el camino que quedó interrumpido”.

Los jóvenes son el motor del renacimiento, agrega el prelado “dejando de lado las ideologías o políticas religiosas del pasado que han fracasado, dejando sólo muerte y destrucción tras sus espaldas”. “No se puede volver a comenzar con las mismas políticas filo-islámicas y con líderes religiosos radicales –advierte-, basta de divisiones entre sunitas y chiitas, no necesitamos retrasar el reloj y volver atrás el tiempo. Debemos orientarnos a la unidad, fundándonos sobre el principio de la ciudadanía, en una nación libre de corrupción, de interferencias externas y de potencias regionales e internacionales”.  

El arzobispo de Kirkuk alienta las iniciativas orientadas al encuentro y al diálogo, para oponerse y contrarrestar el lavado de cerebro realizado por los yihadistas a lo largo de sus años en el poder, cuando imperaban las ideologías de muerte y destrucción. Entre las muchas iniciativas que se impulsan, él recuerda un cortometraje titulado “Regreso a Mosul” (haga clic aquí para ver el video), que narra el vínculo que une a Alaa’ y Ali, uno, cristiano y el otro, musulmán, un lazo más fuerte que la locura yihadista. La película, concluye Mons. Yousif, “es obra de estos mismos jóvenes, que han querido demostrar que es posibe volver a vivir jutnos, superando als divisiones” (DS)  

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