11/11/2017, 11.19
JAPON
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Ascetismo zen, los jóvenes japoneses huyen del caos cotidiano

Gran participación en programas de meditación, ayunos y retiros en la montaña. Para los monjes, es el signo de la complejidad de la sociedad moderna. 

Tokio (AsiaNews/Agencias) – Una vida sin computadoras ni celulares, con restricciones en lo que hace a comer y lavarse, e incluso hallándose a veces colgado de un precipicio, con la cabeza hacia abajo. Son prácticas de vida ascética en las que cada vez son más los jóvenes que participan, para huir del caos de las ciudades en busca de sí mismos y de la paz mental.  

La oferta de programas de ascetismo no es ninguna novedad para los templos budistas, pero lo que sí ha cambiado son los tiempos. Según diversos monjes, es precisamente la complejidad de la sociedad moderna lo que motiva a un creciente número de personas a adherir a las iniciativas de la vida ascética. Algunos participan para superar dificultades físicas y psicológicas de todos los días; otros, porque sienten un hartazgo en los vínculos humanos.

Un ejemplo de ello es un programa llevado a cabo a fines de septiembre, cuando 30 personas, en su mayoría jóvenes, practicaron el budismo zen en el templo Hosenji de Kameoka, en la prefectura de Kioto. Durante el retiro, los participantes se despertaban a las 5.20 de la mañana. La jornada se desplegaba con actividades de meditación, oración y trabajo manual al aire libre hasta las 10 de la noche, hora de irse a dormir. Los responsables del templo sostienen que el número de jóvenes que se ha plegado a estos retiros ha aumentado en los últimos años, en particular entre las personas veinteañeras.

En Narita (prefectura de Chiba), el templo de Naritasan Shinshoji organiza sesiones de ayuno que tienen de 3 a siete días de duración. El número de inscriptos se ha más que duplicado en los últimos diez años: de 200, ha pasado a ser 460 por año. Tras una semana de preparación y controles médicos en el hospital, aquellos que se someten al ayuno se retiran a un seminario de “confinamiento”: no pueden abandonar el templo, están obligados a participar en dos ceremonias por jornada, pero pueden usar el resto del tiempo como prefieran, dedicándose cada tanto a la lectura y a la meditación zen. Darse un baño está prohibido, puesto que debilita el físico.

Un último ejemplo lo constituye el monte Ominesan en Tenkawa, en la prefectura de Nara. Se trata de un lugar sagrado para el ascetismo de montaña “Shugendo” – una escuela religiosa del folklore japonés que une elementos de adoración de la montaña con el budismo esotérico y otras corrientes de pensamiento. En el verano, en el Monte Ominesan se llevan a cabo numerosos programas de ascetismo. El riguroso “Nishi-no-Nozoki” (introspección desde el occidente) incluye mantenerse colgado de los pies, mirando hacia abajo de cara a un precipicio, y en esto no participan solamente japoneses, sino también occidentales. 

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