26/06/2020, 17.14
LIBANO
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Baabda, sunitas y cristianos de la oposición boicotean la cumbre. Temores por una guerra civil

de Fady Noun

El encuentro promovido por el presidente Aoun para relanzar el diálogo nacional fracasó por lo que se espeba. En el terreno quedan las divisiones surgidas en las semanas pasadas, terminadas en violentos enfrentamientos de plaza Beirut y Trípoli. Las responsabilidades colectivas del establishment político, incapaz de razonar en una óptica de unidad. La cuestión irresuelta del partido militante chií Hezbolá.

 

Beirut (AsiaNews) - El el palacio presidencial en Baabda se realizó ayer un encuentro nacional extraordinario, bajo iniciativa del jefe del Estado, Michel Aoun y con el apoyo activo del presidente de la Cámara, Nabih Berry. Destinado a responsabilizar a las fuerzas políticas frente a un clima de revuelta que amenaza a la unidad nacional, este pedido no lograr la unanimidad entre las fuerzas políticas. Al evento fueron invitados los ex jefes de Estado, los líderes de gobiernos pasados, los vértices de los partidos y de los bloques, parlamentarios y el vicepresidente de la Cámara. Sin embargo los ex jefes de gobierno, , que representan a la mayoría de la comunidad sunita, no respondieron a la invitación. Del mismo modo, los líderes que representan a las comunidades cristianas que están en la oposición, como Samir Geagea y Samy Gemayel.

En el comunicado difundido por la oficina presidencial la semana pasada y que anunciaba la cita de ayer, se leía que la finalidad era la de prevenir la repetición de las “inundaciones” que, el 6 de junio de 2020, han casi “incendiado” algunos distritos de Beirut y Trípoli. Manifestaciones despertadas por las divisiones de naturaleza confesional y que han visto opuestos a  Beirut, Tarik Jadidé y Barbou, de los barrios de mayoría sunita y chiíta y que , registrado la desaparición de civiles armados por las calles.

La interferencia del ejército entre los 2 barrios impidió lo peor. Los soldados impidieron al mismo tiempo que los enfrentamiento degeneraran, en ese momento particular, en una de las viejas líneas de demarcación que separan los 2 barrios de mayoría cristiana y musulmana de Beirut, Aïn el-Remmané y Cgvhyah. Fuentes cercanas al jefe de Estado afirman que del 6 de junio pasado y a causa de algunas relaciones que llegaron a su escritorio, el presidente siente que el país se le está escapando de la mano. Y es por esto que él deseó comunicar sus propias inquietudes a todas las fuerzas políticas, pidiéndoles que se unan para bloquear la calle a todo aquello que amenace la unidad y la seguridad del país.

En su intervención de apertura del encuentro de Baabda, ayer, el presidente recordó en modo claro el espectro de la “guerra civil”. “Es con gran preocupación-dijo al inicio de la reunión- que hemos asistido a un retorno de ciertas señales indicadoras del riesgo de una guerra civil”. La estabilidad, prosiguió, en tema de seguridad “es esencial y representa una condición para la estabilidad económica, financiera, monetaria y social del país (...). Luchar contra la sedición y los intentos de crear el caos es responsabilidad de todas las componentes de la sociedad” prosigue aún el comunicado final, publicado al final de la reunión. A esto se agrega la advertencia al gobierno y a las fuerzas de oposición a “trabajar juntos para salvar al país” de una crisis social “más peligrosa de la guerra misma”.

Es obvio que todas las fuerzas políticas en Líbano suscriben este pedido. Sin embargo, si los ex jefes de gobierno (sunitas) y la oposición cristiana no aceptaron la invitación del presidente, lo que pareció faltar realmente en este encuentro extraordinario es una orden del día clara, para dar a los participantes la posibilidad de expresarse sobre aquella que parece ser una de las causas, si bien indirecta, de este clima de revuelta. Además, en los días que precedieron la reunión el patriarca maronita, el Card.Beshara Raï, consciente de las reticencias de alguno, había propuesto al jefe del Estado postergar algunos días para el encuentro “para poder ultimar los preparativos necesarios” para que se desarrolle. El líder de la Iglesia maronita, sugería además indicar, entre las constantes del país que tuvo que adoptar para reforzarse, el de su “neutralidad” a nivel geopolítico.

Se trata, en este caso, de una cuestión particularmente delicada porque plantea en modo automático aquella del status de e, aliado de la Corriente Patriótica Libre (CPL), partido armado cuya presencia pesa en modo grave sobre el país, su sociedad, la economía y la política. Y es propio el “tabú” que da vuelta sobre esta cuestión, que el jefe de Estado había prometido de resolver en el primer período sucesivo a su elección y que llevó a algunas personalidades invitadas a desertar al encuentro.

La pregunta que no dejan de ponerse estas fuerzas es que, con su sola presencia armada, su ideología política y la presencia tentacular, Hezbolá  pone en pone en peligro a la noción misma de Estado y la paz civil. Lo hace batiendo sobre la tecla de la neutralidad del Líbano, influenciando la política exterior. alienándole el apoyo de los  EEUU, circundando sus fronteras sus fronteras terrestres, aérea y marítimas y paralizando por propio lucro personal de su economía.

Dejando de lado estas preguntas y estando de acuerdo con la advertencia de ser el presidente sólo de una parte de los libaneses, el jefe del Estado rechazó preparar un orden del día claro del encuentro o de elevar la cuestión de una “estrategia defensiva” que habría puesto al ala armada de Hezbolá bajo Hezbolá el comando militar libanés. Al mismo tiempo es necesario mismo tiempo precisar y afirmar en el curso de la reunión que, para la sorpresa de los presentes, el jefe del CPL, Gebran Bassil tuvo que afirmar en el curso de la reunión que ningún sujeto debe ser “tabú” e imposible de discutir, allí comprendida la estrategia de defensa. Sin embargo, esta afirmación valiente aparece igualmente insuficiente para asegurar a la oposición. 

Privado de su unanimidad, el encuentro del 25 de junio fue absorbida por parte de la propia fuerza originaria. Cierto, aquellos que lo han boicoteado son los últimos en poder dar lecciones al jefe de Estado.La responsabilidad de la peligrosa situación en la cual versa el país es colectiva y no serán un “diálogo” o una declaración final más en hacer la diferencia. Para la sociedad civil el riesgo que se corre es grande en el querer combatir la crisis con medios de policía, Debemos ir a la raíz del problema y es cuanto ni el jefe del Estado ni las partes en causa parecen estar preparadas para hacerlo.

Foto 1: sesión inaugural de la cumbre de Baabda

Foto 2: Manifestaciones de comerciantes en Saïda: 5000 familias en dificultad, 1.200 escuelas amenazan la clausura. Creditos: Agence nationale d'information - officielle


 

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