19/01/2016, 11.24
CHINA
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China desacelera su marcha: los datos económicos más bajos en 25 años

El crecimiento económico del año pasado, según datos del gobierno, se colocó en 6,9%. Las inversiones, motor clave para el mercado, se debilitaron en 12 puntos porcentuales respecto al año anterior. El Ejecutivo insiste sobre la necesidad de transformar “a toda costa” el modelo de desarrollo, abandonando la pesada producción industrial, para pasar a un mercado de servicios y consumos internos. Pero el riesgo de inestabilidad social sobrevuela el Partido, que, en respuesta, aumenta la represión.  

Beijing (AsiaNews) – El crecimiento anual de China en el año 2015 se confirmó en 6,9%. Se trata del nivel más bajo registrado, desde el 3,8% de 1990, sobre el cual pesaron entonces las sanciones. El dato de octubre-diciembre 2015 representa el crecimiento trimestral más bajo desde los tiempos de la crisis financiera global, cuando la expansión de la economía llegó al 6,1% en el primer trimestre de 2009 (el crecimiento del trimestre julio-septiembre de 2009 fue del 6,9).

En el último trimestre del año pasado, de hecho, el Producto Bruto Interno aumentó un 6,8%: una  ligera contracción con respecto al trimestre precedente (+6,9%). Las autoridades chinas en los últimos meses intentaron alentar la recuperación a través de medidas expansivas y de una continua reducción en las tasas de interés, pero los resultados desilusionantes hacen temer ahora la nueva pérdida de puestos de trabajo.

Incluso las inversiones –fuerza motriz clave- disminuyeron un 12% en el año 2015, cayendo 2,9 puntos porcentuales con respecto al año anterior. De acuerdo al responsable de la oficina Nacional de Estadísticas, Wang Baoan, la situación que la economía china deberá afrontar en el 2016 es en todo similar a la del año que acaba de concluir. Las perspectivas de crecimiento “son estables” y, como ya hubo de declarar el premier Li Keqiang, “los números finales estarán en torno al 7% anual”.

Los líderes chinos están tratando de guiar su economía hacia un crecimiento más sostenible, estimulando el consumo interno y los servicios, para sustituir un modelo obsoleto basado en las exportaciones y las inversiones. Y en los hechos, desde el 2013 los servicios llevan la voz cantante de la economía china, superando al sector manufacturero. La tendencia parece confirmada: entre los datos que fueron publicados hoy, están aquellos vinculados a la producción industrial (+5,9% en diciembre, en caída con respecto al +6,2% de noviembre). Levemente más bajo que lo esperado es el dato vinculado a las ventas por menos, que crecieron un 11,1% en diciembre, contra un pronóstico del 11,3% .

En marzo pasado, el primer ministro Li Keqiang afirmó que China podría aceptar una desaceleración a cambio de crear un número adecuado de nuevos puestos de trabajo, para absorber la demanda. El sector de servicios ha abarcado por primera vez, el año pasado, más de la rrmitad del Producto Bruto Interno chino: el 50,5%, contra un 48,1% registrado el año anterior.

 

Los mercados asiáticos, que son a la vez cómplices del colapso de los mercados europeos de ayer, sin embargo han elegido proceder con optimismo y han apuntado al último “mes chino” –considerado pese a todo, positivo- y a la posibilidad de que Beijing ahora proceda con nuevas medidas de estímulo a la economía: Tokio, así, cerró con una ganancia del 0,55%, mientras que Shangai y Hong Kong tuvieron alzas más decididas, del 3 y del 1,5 por ciento respectivamente. En cuanto al petróleo, e las plazas de Asia volvió a subir por encima del techo de los 30 dólares por barril. El WTI tuvo un cambio de 30,58 dólares por barril, mientras que el Brent cotizó en 29,20 dólares.

Sin embargo, en el largo plazo las Bolsas no son capaces de sostener la transición china, y la caída de la economía pone en serios riesgos la estabilidad política: menos puestos de trabajo y menos dinero en los bolsillos de los ciudadanos aumentan el riesgo de que haya desórdenes internos. Desde la época de las reformas y la apertura, allá por los años Setenta y Ochenta del siglo pasado, bajo la guía de Deng Xiaoping, e l crecimiento económico siempre ha mantenido la legitimación del Partido comunista.

El colapso de los últimos años genera riesgos. Desde que Xi Jinping tomó el poder, escribe John Ai, “Desde cuando Xi Jinping llegó al poder las autoridades han reforzado el control sobre la sociedad: cada vez más abogados son detenidos y, mientras que las personas buscan la paz en las religiones, el gobierno intenta frenarlas.”.

Si refuerza también la censura en Internet: “El control absoluto sobre la sociedad muestra la preocupación de las autoridades en lo que respecta a posibles revueltas populares. En septiembre de 2015, el miembro del Politburó Wang Qishan afrontó por primera vez de una manera abierta la legitimidad del Partido. A pesar de que los medios oficiales pintaron este episodio como algo “propio de una época” y “una manifestación de la confianza del Partido en sí mismo”, ello refleja también la conciencia de los riesgos potenciales y de las crisis que podrían llegar”.

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