05/05/2017, 15.35
ASIA CENTRAL
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Crecen los acuerdos de colaboración estratégica en Asia Central

de Umida Hashimova

Los acuerdos de colaboración estratégica firmados por Kazajistán, Turkmenistán y Uzbekistán inauguran una nueva página en Asia Central. La región se está moviendo rumbo a una mayor cooperación, tras años de relaciones “atrofiadas”, pero lo hará “a su propio ritmo”. Por gentil concesión de la Jamestown Foundation (Traducción del inglés de AsiaNews).

Washington (AsiaNews) – A estos tres países les ha sido menester desarrollar tres tareas diplomáticas por separado para llegar a firmar tres acuerdos de colaboración estratégica bilaterales.  Esto es exactamente lo que ha ocurrido en los últimos cuatro años en Asia Central: primero, Uzbekistán y Kazajistán firmaron un acuerdo de colaboración estratégica en junio de 2013; luego, Uzbekistán y Turkmenistán concluyeron uno durante el primer viaje del presidente uzbeko  Shavkat Mirziyaev’s a Turkmenistán, el 6 de marzo de 2017; y poco más de un mes después, se firmó el último acuerdo entre Kazajistán y Turkmenistán (Tengri News, 14 de junio de 2013; Gazeta.uz, 6 de marzo de 2017; Tengri News, 18 de abril). De forma acumulativa, estos acuerdos bilaterales han conducido al surgimiento de un triángulo estratégico en Asia Central – lo cual marca una novedad para la región (Kun.uz, 22 de abril). ¿Qué significa exactamente para estos tres países el hecho de haber elevado su cooperación llevándola a un nivel estratégico, y por qué han dado semejante paso en este momento?

En líneas generales, en la práctica global de la diplomacia, los acuerdos de colaboración estratégica varían mucho en intensidad y contenido. Los mismos abarcan desde alinear los intereses vitales de los países firmantes en áreas como la seguridad, la defensa y la economía, hasta la mera expresión de un acuerdo orientado a un mayor grado de compromiso a nivel diplomático. Para los tres países del Asia Central en cuestión, el hecho de firmar estos tres acuerdos de colaboración estratégica en este momento es análogo a una confirmación de la ausencia de asuntos relevantes en sus relaciones bilaterales, la ausencia de desacuerdos, y a una disponibilidad para comenzar a edificar relaciones más profundas, poniendo el énfasis en una cooperación de tipo económico. Ciertamente, mientras que las cuestiones de división política, junto a los problemas referidos a las fronteras hídricas son los principales obstáculos en las relaciones amigables para toda la región del Asia Central, estos tres países han sido capaces de resolver muchas de las cuestiones de límites y ahora están incluso discutiendo acerca de la posibilidad de simplificar los procedimientos transfronterizos de modo de agilizar el movimiento de bienes y personas  (Tengri News, 18 de abril 2017; Gazeta.uz, 26 de diciembre 2016). En otras palabras, los acuerdos de colaboración estratégica firmados anuncian que estos tres países son socios en un sentido recíproco, y que esperan que sus relaciones continúen creciendo más profundamente con el correr del tiempo.

La forma actual que habrán de tomar sus relaciones sin duda dependerá de los objetivos políticos que cada uno de los países persiga a título individual.  En esta etapa temprana, resulta más factible que las áreas del comercio y del transporte sean las afectadas por una cooperación más estrecha (Tengri News, 23 de marzo; Altyn Asr TV Channel, 5 de noviembre 2016). Ha de resaltarse que estos tres acuerdos de colaboración estratégica pueden llegar a ser particularmente útiles a la hora de asegurar que el progreso que se está desarrollando en pos de fortalecer una cooperación a nivel regional en Asia Central, tenga baja visibilidad, de modo de resultar menos provocativa en términos potenciales para los actores externos a la misma.

La red triangular del acuerdo de colaboración estratégica puede que sea un sustituto consciente del fallido intento anterior de establecer una organización integracionista dentro de la región- la Central Asian Union. El presidente kazajo Nursultan Nazarbaev y el entonces presidente Islam Karimov lanzaron la Central Asian Union en 1994; la organización funcionó, aunque de manera imperfecta, hasta su disolución en el año 2005, luego de que Rusia adhiriera al grupo (Cacianalyst.org, 7 de enero 2015). Luego de quemarse los dedos en dicha experiencia, tal vez no resulte sorpresivo que los países de Asia Central estén rehuyendo de involucrase en compromisos de alto vuelo similares. Por el contrario, están enfocándose en opciones alternativas de cooperación bilateral y, en particular, en acuerdos de colaboración estratégica.  

Esta clase de acuerdos de colaboración estratégica será en la medida en que todos los países de Asia Central se muevan en pos de una cooperación a nivel regional. Hasta que eso pueda darse, sin embargo, primero necesitarán resolverse algunas de las disputas bilaterales más contenciosas de la región – especialmente las existentes entre Kirguistán y Uzbekistán, Tayikistán y Uzbekistán, y Tayikistán y Kirguistán. Dicho esto, fuera de los países que conforman este triángulo de colaboración estratégica, Kazajistán y Tayikistán ya han firmado un acuerdo similar en 2015. Y todos los países de Asia Central han concluido exitosamente acuerdos de colaboración múltiple con países ajenos a la región, con los cuales tienen estrechas relaciones y comparten intereses similares (Asia Plus, 21 de septiembre 2016). Por ejemplo, China ha firmado acuerdos de colaboración estratégica con la totalidad de estas cinco repúblicas de Asia Central (EurasiaNet.org, 13 de mayo 2014).

A medida que se incremente la cooperación entre los países del triángulo de colaboración estratégica, se espera que sus intereses converjan cada vez más.  Y a futuro, el triángulo regional es muy factible que se vaya orientando gradualmente a una colaboración estratégica en cuatro, y luego, en cinco sentidos. Para quienes observan desde afuera el desarrollo de los hechos en la región, nadie debe esperar que los Estados del Asia central se muevan en esta dirección con demasiada celeridad, o que esfuerzos en pos de una cooperación regional necesariamente vayan a culminar en una organización integracionista regional.  Los países aún tienen muchas tareas pendientes por hacer, y deben volver a aprender cómo trabajar con sus vecinos, luego de que sus relaciones se atrofiaran tras su independencia de la Unión Soviética.  Tomando como base las tendencias actuales, es muy factible que el ciclo de colaboración estratégica conduzca a una unidad regional significativa, pero esto habrá de ocurrir según los términos propios de Asia Central –y no según la voluntad o el designio de actores externos.

A pesar de que los acuerdos de colaboración estratégica anteriormente mencionados pueden resultar un gesto nominal o insignificante entre los países, sin embargo, en el contexto regional esto describe un nivel importante de confianza y estima bilateral. Por otro lado, es particularmente notable que los países hayan llegado a estos acuerdos de colaboración estratégica como resultado de la propia volición. Hace tan sólo una década, todavía era dudosa la soberanía de algunos de estos países, y ahora se los ve tranquilamente firmando acuerdos comerciales multimillonarios, facilitando en forma conjunta el cruce de fronteras, construyendo puentes que cruzan de un lado a otro de la frontera, y estableciendo no sólo rutas entre los Estados, sino también rutas y sistemas de transporte que comunican toda la región. Estos procesos en sí ameritan completar capítulos enteros de los libros de historia moderna.

  

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