18/03/2016, 02.13
INDIA
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De musulmana a cristiana: He descubierto el amor de Jesús, a Él dono todo

de Sonam Shaikh

Una joven india, Sonam Shaik, eligió convertirse al cristianismo después de haber participado en la misa de Navidad. “En ese momento todo me fascinó”. Desde aquel primer estupor que le llenó el corazón de alegría, la muchacha comenzó un recorrido de iniciación. El testimonio de su itinerario hasta el bautismo. 

Mumbai (AsiaNews)- “Jamás me habría imaginado que escuchando el Evangelio durante la misa de medianoche, habría iniciado mi viaje en la fe católica”. Lo dice Sonam Shaikh, hija de padre musulmán y madre hindú, obligada a convertirse al islam para desposar a su marido. La joven hindú nació en Calcuta el 20 de mayo de 1989, pero vivió su infancia en Nepal, a donde el padre se mudó por motivos de trabajo. Volvió a la India en 1996, cuando obtuvo la Licenciatura en Economía y Comercio e hizo un master en Industrias del Turismo y Aviación.

 El momento del “cambio” fue en el año 2011, cuando un colega invitó a Sonam a participar en la misa de Nochebuena. La muchacha, que jamás había entrado en una iglesia, siente en aquel momento algo dentro suyo que cambia: “Enseguida comencé a amar a este Dios potente”.

A continuación, el testimonio de Sonam, que comenzó el rito de la Iniciación cristiana para adultos (traducción a cargo de AsiaNews).

En el año 2011, durante mi carrera profesional encontré a un muchacho católico que me invitó a la misa de Nochebuena. Siendo musulmana, en los mis veintidós años de vida jamás había entrado en una iglesia católica, nunca había asistido a una misa y nada conocía de la fe cristiana. Por lo tanto, acepté de buen gusto la invitación a la misa de Navidad, pensando que fuese un evento social y cultural.

Todo me fascinó, fue una experiencia maravillosa y mágica, el solo hecho de estar presente en la misa en el momento en el cual entraba una larga procesión de los sacerdotes con sus ornamentos, los ministros…todo me llenó de estupor.

Mientras la misa proseguía, yo no estaba preparada para esta magnificencia. El sacerdote comenzó a leer la narración del nacimiento de Cristo (sólo después supe que lo que él leía se llamaba Evangelio). Fue como un rayo, oir lo que se decía de la Virgen que concibe por obra del Espíritu Santo, el canto de los ángeles, Dios que nació.

Esto iba más allá de toda imaginación posible. Este Dios es tan potente, que todo se mueve con su Verbo.El poder de Dios desencadenó dentro de mí un intenso deseo de conocerlo, y yo inmediatamente comencé a amar a este Dios poderoso. Fue una experiencia que quedó grabada en mi memoria, porque ese fue mi primer paso rumbo al abrazo de la fe cristiana.

Así nació mi deseo de seguir esta fe, y es por este motivo que me encuentro aquí, en el programa RCIA (rito de iniciación cristiana para adultos- ndr).

El programa  RCIA fue una experiencia realmente útil y positiva. Yo pensaba que sólo nos iban a enseñar las oraciones y a leer la Biblia (la Palabra de Dios), pero no ha sido sólo eso. Por otro lado, yo creía que mi amor por Cristo y el itinerario con Èl sería una experiencia privada.

En cambio, a través del rito de iniciación cristiana, he entendido que esta experiencia debe ser compartida con los otros. Mi veneración por el Señor ha crecido y se ha vuelto más fuerte y profunda. A medida que leía la Palabra de Dios y tenía un diálogo continuo con Él, ésta se convirtió en una parte muy importante en mi vida.

El compromiso, la duración y el apoyo de todo el grupo del RCIA han hecho madurar mi amor por la fe. Estas personas sirven de manera infatigable para darnos la Buena Noticia.

A continuación les cuento la experiencia de mi recorrido en el programa RCIA:

El primer retiro de mi vida

Es donde yo aprendí cuánto Jesús nos ama y continúa amándonos. Él fue humillado, sufrió, derramó su sangre por la salvación del mundo entero. Aprendí a ser más indulgente, a tener compasión y a estar en grado de compartir mis experiencias.

De este modo estoy más cerca de Dios, de mi familia, amigos, vecinos y de cualquier persona. Mi fe creció y se fortaleció en Dios, en el sendero de Dios para mí y para los demás.Qué gran reconocimiento hago de ello, cuan agradecida estoy por esto. Yo veo y siento de manera diferente gracias a mis lecturas y reflexiones sobre las Escrituras y la vida de Dios.

Agradezco al grupo Rcia por haber hecho de este retiro una experiencia tan significativa.

El rito de Admisión

Este fue el primer rito efectuado en la iglesia, después de la misa. Fuimos gradualmente introducidos en los aspectos de la religión católica y sus prácticas. Yo me di cuenta y comprendí cuánto Dios significa para mí y cuánto más fuerte me ha haría la relación con Él.

Cuando me encontré delante del altar, sola, por la primera vez, para mí fue el placer más grandioso que un ser humano puede experimentar. Yo estaba llena de alegría cuando fuimos introducidas en la parroquia y recibimos la bendición del Padre y todos rezaban por nosotros.

Rito de la Elección

El rito de la Elección es el estadio que precede a la recepción del sacramental de la iniciación (Bautismo, Eucaristía y Confirmación).

Con el rito de la Elección se concluye el período del Catecumenado. Este rito coincide con el primer domingo de Cuaresma y se lleva a cabo ante la presencia del obispo. Él escribe nuestros nombres en el libro de los elegidos.

El momento en el cual recibí la bendición del obispo fue uno de los momentos de mayor orgullo en mi vida.

Ahora nosotros, los catecúmenos, estamos orgullosos de ser llamados elegidos o illuminandi (aquellos que son iluminados). Este es el período de purificación e iluminación en cuanto elegidos. No veo la hora que llegue el momento de los tres escrutinios, que se realizarán en el tercer, cuarto o quinto domingo de Cuaresma.

Mientras me cerco a la celebración de Pascua (impaciente para ser bautizada y recibir el cuerpo y la sangre de Cristo), yo rezo siempre por mí y por todos para que seamos fieles y leales a nuestro Señor.

El lavatorio de los pies, fue el momento que más me ha tocado el corazón y emocionado en este itinerario.

El acto entero sugiere que debemos estar orgullosos de quién somos y de lo que tenemos. Pero al mismo tiempo, tenemos que ser humildes. Debemos abandonar el egoísmo, el orgullo y el amor desmedido de sí.

Al final,  yo me quedé sin palabras y mis ojos estaban llenos de lágrimas porque éste fue el sentimiento más humilde que jamás haya tenido.

Además nosotros los candidatos estamos bendecidos por haber podido lavar los pies de nuestros animadores. Este sentido de satisfacción cambió nuestra visión de unos hacia otros.

Esto demuestra el amor y el cuidado por los otros

“Ruego para que después de nuestro bautismo, podamos permanecer leales y devotos a Cristo nuestro Señor”.

¡Abandono todo en Jesús, a Él dono todo!

 

(ha colaborado en esta nota Nirmala Carvalho)

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