22/03/2021, 15.25
VATICANO
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El Papa nos llama a corregir nuestros estilos de vida para no derrochar ni contaminar el agua

Video-mensaje de Francisco con ocasión del Día Mundial del Agua. El agua es “un derecho humano básico, fundamental y universal, […] condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”. Para la Jornada, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral brindó un detalle actualizado del proyecto WASH, creado en agosto del 2020.

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – "Apresurémonos para dar de beber al sediento. Corrijamos nuestros estilos de vida, para no derrochar ni contaminar el agua”.  Son las palabras del video-mensaje que el cardenal y Secretario de Estado Pietro Parolin envió hoy -en nombre del Papa - al director general de la FAO, Qu Dongyu, al director general de la UNESCO, Audrey Azoulay, y a los participantes del evento virtual que se desarrolla con ocasión del Día Mundial del Agua.  

Es una invitación a volverse “protagonistas de aquella bondad que condujo a San Francisco de Asís a calificar el agua como una hermana “‘¡muy humilde, preciosa y casta!’”.

El tema elegido para este año, “Value Water” (Valorar el Agua), nos invita a este protagonismo. Así lo subraya el videomensaje en el que el cardenal Parolin afirma que, “sin agua, en efecto, no habría habido vida”; sin embargo, este recurso no ha sido cuidado con el esmero y la atención que merece. “Derrochar, desdeñar o contaminar este recurso ha sido un error, el cual se sigue repitiendo hoy”. “A esta triste realidad se añaden los nocivos efectos del cambio climático”.

También contribuye a este estado de cosas la difusión de la cultura del descarte y la globalización de la indiferencia, que llevan al hombre a sentirse autorizado para saquear y esquilmar la creación. Sin olvidar la actual crisis sanitaria, que ha ampliado las desigualdades”.

En la conclusión del video-mensaje, el Papa invita a todos a “actuar sin dilación” para que todos tengan acceso al agua de un modo equitativo: sin desperdiciarla, sin mercantilizar el agua ni contaminarla. Es más necesaria que nunca la colaboración entre los Estados, el sector público y privado, así como la multiplicación de iniciativas por parte de los Organismos intergubernamentales. Es igualmente urgente una cobertura jurídica vinculante, un apoyo sistemático y eficaz para que a todas las zonas del planeta llegue, en cantidad y calidad, el agua potable.

Para esta Jornada, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral brindó un detalle actualizado del proyecto WASH, creado en agosto del 2020. En aquél momento se envió una carta a todos los obispos, en la que el Dicasterio invitaba a contribuir para garantizar adecuadas condiciones WASH - acceso al agua potable, a los servicios de saneamiento e higiene - en las estructuras sanitarias pertenecientes a la Iglesia, “para velar por la salud y seguridad de los pacientes, prevenir la transmisión del COVID-19 y de otras enfermedades, además de proteger al personal médico y a los capellanes”. Un llamado al que respondieron las conferencias episcopales, diócesis, congregaciones y varias Caritas. En este momento se están evaluando 150 estructuras (que van desde pequeños dispensarios hasta hospitales) en 22 países. Se está trabajando en la elaboración de estimados de costos para entender cómo mejorar y hacer más sostenibles las condiciones WASH y satisfacer adecuadamente los estándares mediante infraestructuras, equipamiento y tareas de mantenimiento y capacitación. 

El mismo Dicasterio, en el documento “Aqua fons vitae”, publicado en 2020, constataba que “el agua parece ser, a las claras, uno de los elementos de mayor incidencia en el desarrollo “integral y humano”, y por tanto, forma parte del proyecto para un nuevo modelo de desarrollo. Además, es parte del “bien común que la Iglesia promueve y persigue”, es decir, “el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten, tanto a la colectividad como a sus miembros individuales, alcanzar su perfección más plena y rápidamente”. 

Se constata asimismo que el agua es, ante todo, un recurso de uso personal; luego está su condición de recurso utilizado en muchas actividades humanas, especialmente la agricultura y la industria y que por tanto tiene también un valor económico; y finalmente el agua como superficie, es decir, los ríos, las aguas subterráneas, los lagos y especialmente los mares y océanos y que puede considerarse como un recurso para la paz. Además, "si el uso del agua se ha multiplicado por seis en el último siglo y ahora crece a un ritmo de alrededor del 1% anual, se estima que el cambio climático y la mayor frecuencia de fenómenos extremos, como tormentas, inundaciones y sequías, agravarán la situación en los países que ya sufren "estrés hídrico"".

El documento también recuerda el valor y la importancia que tiene el agua para las religiones. La Biblia, por ejemplo, "tiene 1500 versículos en los que se menciona el agua. (...) Hay un elemento curioso en el lenguaje del Antiguo Testamento (...): una sola palabra en hebreo, nefesh, indica simultáneamente la garganta y el alma, el ser vivo”.

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