03/10/2017, 13.37
RUSIA - UZBEKISTÁN - VATICANO
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El Patriarca ruso en Uzbekistán, símbolo de la convivencia islámico-cristiana

de Vladimir Rozanskij

Fue consagrada la nueva catedral ortodoxa en Taskent. En Samarcanda, el patriarca visitó la tumba del profeta Daniel, adorado por cristianos y musulmanes. En el país hay 2239 comunidades religiosas de 16 confesiones diferentes, con al menos 50 iglesias ortodoxas. Lukashenko propone un nuevo encuentro entre el Papa Francisco y Kirill, en Minsk.

Moscú (AsiaNews) - El primero de octubre, se concluyó la visita oficial del patriarca ortodoxo de Moscú Kirill (Gundjaev) a Uzbekistán, llevada a cabo para celebrar los 145 años de la institución de la Eparquía ortodoxa de Taskent, la capital de la nación más poblada de Asia central. Los rusos tienen una estrecha relación con las poblaciones turco-mongoles de estos países, que de dominar el territorio durante la conquista tártara, pasaron a ser dominados por los rusos en el siglo XIX y en el período soviético, con Uzbekistán siendo una de las 15 repúblicas de la URSS.

La minoría rusa, con cerca de 2 millones de personas sobre una población total de 27, es la más importante después de los mismos uzbekos, y se une a una docena de otras etnias de diversas procedencias. Es una parte importante del "mundo ruso" de la que el Patriarcado de Moscú es responsable pastoral fuera de sus fronteras, y que en gran parte se encuentra en las antiguas repúblicas soviéticas, donde se ha llevado a cabo una intensa política de rusificación. En la ceremonia oficial celebrada en el palacio Turkiston en Taskent, la cabeza de la Iglesia rusa se reunió con la viuda del presidente Islom Karimov, que ha gobernado el país desde el fin de la Unión Soviética hasta su muerte, hace apenas un año, y su sucesor Shavkat Mirziyoyev, elegido en diciembre pasado después de ser primer ministro y principal colaborador de Karimov.

El día anterior, visitando la histórica ciudad de Samarcanda, el patriarca se había inclinado sobre las reliquias del profeta Daniel, que se encuentran en un mausoleo de la ciudad y son veneradas por cristianos y musulmanes. Según la tradición local, el profeta habría inspirado al predicador Kusama ibn Abbas, protagonista de la conversión de la ciudad al islam.

 

Buenas relaciones entre ortodoxos y musulmanes

Durante la visita, Kirill elogió las excelentes relaciones entre los ortodoxos locales y la mayoría musulmana, invitando a los ciudadanos del país a mantener la paz en las relaciones interreligiosas y, por lo tanto, a ser un ejemplo para todo el mundo. "Esta capacidad de aceptación mutua no es fácil de mantener" - dijo el Patriarca durante la consagración de la nueva catedral de Taskent - "en muchos países existen conflictos sangrientos entre las religiones, que hacen que la convivencia en la sociedad sea muy complicada... así que debemos tener especialmente en cuenta la cohesión social e interreligiosa de un país donde se aprende a cooperar entre sí".

Según los datos del gobierno, en Uzbekistán hay 2239 comunidades religiosas de 16 confesiones diferentes, incluidas unas cincuenta iglesias ortodoxas.

Kirill ha reconocido que esta condición favorable no sería posible sin el apoyo activo de las instituciones políticas que garantizan la igualdad de oportunidades a todas las denominaciones, tanto a los ortodoxos como a los musulmanes. Esto es de tal manera que no sólo permite que ciudadanos rusos, ucranianos y bielorrusos de Uzbekistán participen activamente en la sociedad, sino que además son ortodoxos ejemplares, mostrando la cara evangélica y el diálogo de la fe cristiana. Al mismo tiempo, ante los representantes de las instituciones de Uzbekistán, el patriarca ha señalado que la Iglesia ortodoxa no pretende interferir en la vida política de país alguno: "El testimonio de fe de nuestra Iglesia - dijo - no es y nunca será un instrumento de presión o difusión de nuestra influencia entre la gente... Si comparamos la misión ortodoxa con la de algunas confesiones occidentales, que a menudo se han visto acompañadas por la violencia, la opresión y la persecución de objetivos políticos, a diferencia de ellas, nuestra fe nunca ha tratado de afirmarse sobre nadie, ni siquiera sobre sus propios fieles".

En el testimonio ortodoxo no debe haber segundos fines, que "pronto se desvelarían" y estarían en contradicción con el Evangelio. La Iglesia rusa sólo busca ayudar a sus fieles, aunque "no es una comunidad nacional, ni un orden político, ni un representante de otro Estado". En ella hay lugar para cualquiera, ha dicho el patriarca, y está dispuesto a colaborar con cualquier Estado y con sus instituciones. Las palabras de Kirill parecían estar dirigida también a otros países, en particular a Ucrania del "enemigo" Poroshenko, con quien desde hace tiempo se intercambian acusaciones mutuas de interferencia que envenena aún más el conflicto entre los dos países eslavos orientales.

 

La propuesta de Lukashenko

Mientras tanto, precisamente mientras se desarrollaba la visita de Kirill a Asia Central, el presidente bielorruso Aleksandr Lukašenko, jefe del tercer “país hermano" ortodoxo, dijo que siguen cuidadosamente el proceso de diálogo y cooperación entre la Iglesia ortodoxa rusa y la Iglesia católica. En su intervención en la Asamblea Plenaria del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), reunida esta semana en Minsk, Lukashenko recordó la reunión en Cuba en el año 2016 entre Kirill y Francisco, con la esperanza de que sea posible una repetición de dicha reunión en un tiempo no tan lejano y, de hecho, tal vez en Minsk. En Bielorrusia, la colaboración entre ortodoxos y católicos es muy fructífera; la Iglesia católica tiene cerca de 2 millones de fieles sobre 10 millones de habitantes, de los cuales más de la mitad son ortodoxos. Para el presidente, Bielorrusia es "el país ideal para discutir los problemas de Oriente y Occidente, Norte y Sur y de todo el planeta".

La Santa Sede no ha hecho comentarios sobre la propuesta de Lukashenko, pero algunos representantes ortodoxos estuvieron de acuerdo con el presidente. Incluso el conflicto entre Rusia y Ucrania ha encontrado en la capital de la Rusia blanca el lugar de la mediación con los "acuerdos de Minsk" que hasta el momento han evitado la degeneración de los enfrentamientos, y a partir de los cuales todo el mundo espera que comenzará a regir finalmente la paz.

 

 

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