09/02/2017, 19.00
TURQUIA - CHINA - EEUU
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El jefe de la CIA se encuentra en Turquía para discutir sobre el Estado islámico y el conflicto sirio

Pasadas sólo 48 horas de la conversación telefónica entre Trump y Erdoğan, Mike Pompeo cumple una (sorpresiva) visita oficial. Washington y Ankara buscan reemprender sus relaciones, tras las tensiones de los últimos años. Pero sigue sin resolverse la cuestión de la extradición del predicador islámico Gülen. Trump le escribe a Xi Jinping, a la espera de relaciones “constructivas” entre Beijing y  Washington.

Estambul (AsiaNews/Agencias) – Oponerse a las milicias del Estado islámico (EI) que aún siguen activas en Siria e Irak, y hallar nuevas vías para poner fin al conflicto sirio, dando vida, simultáneamente, a zonas seguras donde puedan ser acogidos los refugiados que huyen de la guerra. Estos son los temas centrales de la visita oficial del jefe de la CIA, Mike Pompeo, a Turquía, que se ha iniciado hoy.  Una misión que tiene la intención de reemprender las relaciones entre Washington y Ankara, partiendo de cero, siendo que en los últimos años éstas se han visto cargadas de tensión, a causa de los roces entre la administración de Obama y el líder turco Recep Tayyip Erdoğan.

La visita se lleva a cabo 48 horas después de la conversación telefónica mantenida por el flamante presidente de los EEUU, Donald Trump y su homólogo tuco. Durante el coloquio, Erdoğan le ha pedido a Trump que se interrumpa el apoyo estadounidense a las milicias kurdas en Siria, a las cuales Ankara considera simpatizantes del Partido de los trabajadores del Kurdistán (PKK), agrupación que en el país es considerada terrorista y fuera del marco de la ley.

Analistas y expertos subrayan que el viaje de Pompeo, programado a toda prisa, podría significar un renovado apoyo de los Estados Unidos a Turquía, otrora aliado de hierro en el área mediterránea y medio-oriental. En particular, en lo referido a los esfuerzos realizados por la dirigencia de Ankara en la lucha emprendida contra los grupos terroristas, entre ellos el EI.

Durante los coloquios, el jefe de la CIA y la delegación turca discutirán acerca de cómo coordinar los esfuerzos en el territorio; el escenario de guerra hoy se presenta muy fragmentado, con Washington sosteniendo a los kurdos en su ofensiva sobre Raqqa, bastión yihadista en Siria, y los turcos cercanos a la coalición árabe, que se mueve en torno a la pequeña ciudad de al-Bab, situada al norte de Alepo.

También debe ser examinada la propuesta de crear zonas seguras donde poder hospedar a los refugiados y desplazados internos, que huyen de las zonas que son escenario de los combates.

Otro elemento central del encuentro es el pedido de extradición del predicador islámico Fethullah Gülen, que aún sigue pendiente, y que Ankara dirigiera oportunamente a los Estados Unidos. Exiliado en  Pennsylvania, según la dirigencia turca, Gülen sería el cerebro del (fallido) golpe de estado ocurrido en Turquía a mediados de julio, en el cual murieron 270 personas y miles resultaron heridos. En respuesta al golpe fallido, en los últimos meses las autoridades turcas han arrestado a más de 41.000 personas, que abarcan docentes, militares, intelectuales, opositores políticos, empresarios, periodistas activistas y simples ciudadanos. Más de 100.000 funcionarios del sector público han sido suspendidos de su servicio, o bien despedidos.

En tanto, la diplomacia americana también se mueve sobre el frente chino, luego de las fricciones que trascendieron en las últimas semanas, a raíz de las políticas proteccionistas anunciadas por el nuevo presidente, la llamada telefónica con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, y la guerra verbal desatada en el Mar de la China meridional. En los últimos días, Trump ha enviado una carta a su par chino,  Xi Jinping, en un primer acercamiento “directo” al líder de Beijing.

El presidente de los EEUU dio las gracias a Xi por las congratulaciones que le enviara el mes pasado, en ocasión de su juramento, y afirma que querría instaurar relaciones “constructivas” entre la Casa Blanca y China. Hasta ahora no ha habido conversaciones telefónicas directas entre los dos líderes, como en cambio sí ha ocurrido con otros jefes de Estado y de gobierno mundiales. En la carta, enviada en ocasión del Año Nuevo chino y apreciada por los miembros del gobierno de Beijing,  Trump afirma que la cooperación entre los dos países es la única opción posible. Lo cual marca un cambio de rumbo, incluso en el tono, si se la compara con las proclamas de las últimas semanas y con las palabras ácidas propias de la retórica anti-china usadas por el presidente de los Estados Unidos durante su campaña electoral.  

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