05/12/2016, 10.25
INDIA
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En Chennai, una cooperativa de tribales brinda el antídoto contra las mordeduras de serpiente

Hasta los años Sesenta, la tribu de los Irules cazaba serpientes para vender su piel. Con la prohibición de dicha práctica, corrían el riesgo de quedarse sin una fuente de ingresos. El suero venenoso es inyectado en los caballos, que producen un antídoto natural. Cada año, mueren cerca de 46.000 indios a causa de mordeduras de reptiles. 

Chennai (AsiaNews/Agencias) – En Chennai, una cooperativa de tribales ha revolucionado la modalidad para el tratamiento de la mordeduras de serpiente en la India, al producir el antídoto contra el suero venenoso. Se trata de la tribu de los Irules, establecidos en la parte meridional del país, que desde hace generaciones viene transmitiendo los conocimientos para cazar serpientes y extraer su veneno, el cual luego es vendido a los hospitales de todo el territorio.  

La India es el país que tiene la tasa más alta del mundo en lo que hace a muertes producidas por mordedura de serpiente. En total, hay 244 especies, y las más peligrosas son cuatro: la cobra, el krait (o la bungarus común), la víbora de Russell y la víbora gariba. Según un estudio llevado a cabo en el año 2011, cada año mueren cerca de 46.000 indios, de los cuales muchos ni siquiera logran llegar al hospital.

La cooperativa de los Irules, surgida en los años Sesenta por el emprendedor americano Rom Whitaker, que luego pasó a ser controlada por el gobierno, se ha vuelto crucial para salvar miles de vidas. Hasta el año 1972, la tribu cazaba serpientes y vendía las pieles. Al ser prohibida esta práctica, los tribales corrían el riesgo de perder su mayor fuente de ingresos, pero lograron readaptarse, aprovechando sus habilidades.  

El gobierno de Tamil Nadu concedió a la cooperativa una licencia por el plazo de un mes, durante el cual los empleados podían rastrear las serpientes diseminadas en los campos cultivados y atraparlas en contenedores de barro cocido.  En dicho mes se procedió a extraer el veneno de cada uno de los ejemplares, llegando a un máximo de cuatro veces, antes de ponerlos nuevamente en libertad. Tras haber extraído el suero, la sustancia es inyectada a los caballos, que producen un antígeno, adaptado a cada tipo de mordedura.

Es un trabajo riesgoso, que, sin embargo,  los miembros de la comunidad llevan a cabo de manera mecánica y sin demasiadas preocupaciones. Por ejemplo, Kali y Vedan, dos cazadores, salen a buscar reptiles armados tan sólo con una pequeña hoz, una barra de hierro y sacos de cáñamo donde encerrar a los animales. Los cazadores reciben una paga que varía según la peligrosidad de la serpiente: una cobra cuesta unas 2.500 rupias (34,5 euros), mientras que un víbora, cerca de 300 (poco más de 4 euros). 

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