14/02/2018, 15.20
KUWAIT – IRAK
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En Kuwait discuten sobre la reconstrucción de Irak. Mar Sako: en vez de promesas, se precisan proyectos

Para reparar los daños provocados por los conflictos, incluso de aquellos sufridos a raíz de la lucha contra el ISIS, se precisarán 88 millardos de dólares, El secretario general de la ONU invita a los gobiernos mundiales a colaborar en la recuperación del país. Escepticismo del patriarcado caldeo: no se hace ninguna referencia a las minorías; el dinero que se aporte corre el riesgo de terminar alimentando la corrupción y el terrorismo. La educación y el trabajo son los fundamentos donde apoyarse para que renazca el país.

Bagdad (AsiaNews) – Para reconstruir Irak, marcado por una serie de guerras sangrientas, de las cuales la última fue la emprendida contra el grupo yihadista del Estado islámico (EI, ex ISIS) se necesitarán cuando menos 88 millardos de dólares. El dinero será utilizado para reparar las infraestructuras dañadas y construir otras nuevas, para poner a punto las casas, escuelas, edificios públicos y favorecer nuevas inversiones. Esto es lo que surgió en la Conferencia Internacional para la reconstrucción de Irak, que se desarrolló del 12 al 14 de febrero en Kuwait. Una cita en la cual se habló mucho de dinero, y donde se hicieron muchas promesas, tal como subraya a AsiaNews el patriarca caldeo  mar Louis Raphael Sako, “pero que no dará frutos, porque no se vieron proyectos puntuales” y realizables en el futuro inmediato.

En el tercer y último día de encuentros, quien hizo de anfitrión, el jeque Sabah Al-Ahmad Al-Sabah, anunció que se destinarían dos millardos de dólares “a los hermanos iraquíes”. En el evento también participó el secretario general de la ONU,  Antonio Guterres, que hizo un llamamiento orientado a “brindar apoyo a los esfuerzos” para la reconstrucción de Irak. “El mundo entero –dijo- está en deuda con ustedes por la lucha contra Daesh [acrónimo árabe para el EI], una amenaza global”. El objetivo inicial de la conferencia es garantizar la recuperación económica y social de Irak luego de dos sangrientas guerras: la del Golfo, con la invasión estadounidense, y la escalada de terrorismo que culminó con el ascenso del ISIS.   

Según estimaciones elaboradas por expertos, el total de daños causados por la última guerra contra Daesh se calcula en  88,2 millardos de dólares. Bagdad espera que la cita internacional en Kuwait pueda funcionar como una vidriera para atraer inversiones internacionales y cubrir,  al menos en parte, los gastos de reconstrucción. Hoy en día, las ayudas del exterior son un componente esencial para cubrir las necesidades de la nación, aunque el manejo de fondos a menudo sea fuente de polémicas y controversias.

“Irak no sólo necesita de dinero –subraya el patriarca caldeo- sino también de cercanía, apoyo, proyectos de verdad, que ya fueron presentados. Irak necesita una “Carta Magna” a favor de la democracia, la ciudadanía y la seguridad. El peligro es que el dinero, como ya ha sucedido en el pasado, caiga en los bolsillos de personas corruptas, o que termine alimentando a grupos yihadistas que aún siguen presentes en el territorio”. Para mar Sako, la lucha contra la corrupción “sigue siendo la prioridad”, junto con los planes para el relanzamiento “del sector de la educación, que es la base sobre la cual reconstruir un país unido, solidario, pacífico”.

También advierte que resulta inoportuna la decisión de llevar a cabo la conferencia en una etapa que precede a las elecciones políticas en Irak, porque faltando tres meses para las elecciones,  “no es buen momento” para hacer un encuentro”. El peligro es que pueda ser una forma ulterior de “propaganda” sin ningún resultado para la población civil. “Y sobre todo -acusa el patriarca caldeo – [porque] no hubo uno solo de los participantes que hablara de las minorías, de los cristianos y yazidíes, y esto es gravísimo. Reconstruir pueblos y ciudades de la Llanura de Nínive, hacer que se reemprendan las actividades económicas, es esencial para garantizar el futuro de la región, y asegurar ese mosaico único que representa Irak”.

Instrucción, ciudadanía, iguales derechos y deberes, trabajo. “Irak debiera pedir ayuda para la reconstrucción de las fábricas –prosigue- que son capaces de ofrecer trabajo a tanta gente”. “Son éstas las bases para la recuperación del país –concluye Sako-, y no las promesas de una lluvia de dinero que no brindan ninguna garantía en lo que hace a una perspectiva de recuperación”.

Un reporte difundido en los últimos días, sobre los daños provocados por el conflicto, muestra que el sector más golpeado es el de la vivienda, con daños que giran en torno a los 16 millardos de dólares, y constituyen el 35% del total. Los sectores de la energía, el petróleo y el gas sufrieron daños en el orden de los 11 millardos de dólares; el sector de la industria y el comercio fue perjudicado en 5 millardos; la agricultura, en más de dos millardos de dólares; por último, también fueron tremendas las pérdidas registradas en los sectores de la Educación (2,4 millardos, más de 150 ataques contra escuelas e institutos en 2014, 700.000 estudiantes que han perdido un año escolar)  y de la Salud (2,3 millardos).

En el corto plazo se necesitan cuando menos 22,9 millardos de dólares para promover los proyectos más urgentes y garantizar la recuperación de las actividades; a mediano y largo plazo será necesario sumar otros 65,4 millardos para poder llevar a término todas las iniciativas necesarias. Al menos siete gobernaciones del norte y del este de Irak han sufrido daños por 46 millardos. El rubro de la seguridad necesita aproximadamente 14 millardos para las intervenciones de mayor urgencia; se necesitan otros 10 para el sector bancario, que ha perdido gran parte de su liquidez.

También es durísimo el balance del capital humano: la guerra contra los yihadistas ha causado la muerte de 18.000 personas y otras 36.000 han resultado heridas. Sn embargo, según algunos expertos, el número real sería muy superior a estas cifras. Sólo teniendo en cuenta la reconquista de Mosul, ciudad que durante largo tiempo fue considerada la “capital” del Califato,  se considera que hubo más de 10.000 víctimas. El 90% de las viviendas y actividades de los pueblos y ciudades de la Llanura de Nínive ha quedado destruido. (DS)

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