10/11/2020, 17.26
VATICANO
Enviar a un amigo

Errores, subestimaciones y falsedades marcaron el caso McCarrick

Se publicó el "Informe sobre el conocimiento institucional y el proceso de toma de decisiones de la Santa Sede sobre el ex cardenal Theodore Edgar McCarrick (de 1930 a 2017)". Card. Parolin: "Publicamos el Informe afligidos por las heridas que el caso provocó en las víctimas, en sus familias, en la Iglesia en los Estados Unidos y en la Iglesia Universal".

 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - "Errores, subestimaciones e información incompleta y parcial a la Santa Sede" junto con falsos juramentos y juicios positivos sobre la actividad pastoral. Así explica el Vaticano cómo Theodore Edgar McCarrick pudo haberse convertido en obispo, arzobispo y cardenal, un cardenal particularmente influyente, en los Estados Unidos y no solo allí. Esto es lo que se propone explicar el "Informe sobre el conocimiento institucional y el proceso de toma de decisiones de la Santa Sede sobre el ex cardenal Theodore Edgar McCarrick (de 1930 a 2017)" publicado hoy por la Secretaría de Estado de la Santa Sede.

Al mismo tiempo, se dieron a conocer las declaraciones del Secretario de Estado, Card. Pietro Parolin, en las cuales afirma: "Publicamos el Informe afligidos por las heridas que el caso ha provocado en las víctimas, en sus familias, en la Iglesia en los Estados Unidos, en la Iglesia Universal". Y recuerda que en su “Carta al Pueblo de Dios de agosto de 2018, el Santo Padre Francisco dijo sobre el abuso de menores: 'Con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando en tantas vidas”.

“De la lectura del documento - dice el cardenal Parolin - se desprende que todos los procedimientos, incluido el nombramiento de obispos, dependen del compromiso y la honestidad de las personas interesadas. Ningún procedimiento, incluso el más perfeccionado, está libre de error porque involucra las conciencias y las decisiones de hombres y mujeres”. Esto explica, al menos en parte, la quiescencia que acompañó al comportamiento "depredador" del ex cardenal con respecto a seminaristas y sacerdotes, menores y adultos.

Ahora bien, de las 461 páginas de la documentación tomada de la Santa Sede, de la nunciatura en Washington, de las diócesis estadounidenses involucradas y de más de noventa entrevistas con testigos y víctimas, se desprende en primer lugar que la legislación canónica existente hasta este año no impidió que el entonces Mons. McCarrick  evitara la represión de la Santa Sede y por el contrario fuera promovido.

Las cartas anónimas que en los 90 hablaban de abusos no fueron tomadas como ciertas, precisamente porque eran anónimas. El Informe agrega que Juan Pablo II, quien lo nombró arzobispo de Washington y posteriormente cardenal, no solo recibió juicios favorables de los asesores de ambos lados del Atlántico, sino que "probablemente podemos asumir que la experiencia anterior de Juan Pablo II en Polonia , en relación con acusaciones falsas contra los obispos para socavar el papel de la Iglesia, incidió en su inclinación a dar crédito a las negativas de McCarrick”, quien afirmó que nunca había estado involucrado en “conducta sexual inapropiada”. El Informe también dice que ninguna de las personas consultadas en el proceso de nombramiento dio indicaciones negativas sobre McCarrick, al que, de hecho, describen como un "gran trabajador".

No es casual que las disposiciones canónicas adoptadas entre 2018 y 2019 prevean, entre otras cosas, que no se descarten las denuncias anónimas. La única denuncia no anónima que existía en 2000, cuando fue nombrado en Washington, era la señalada como "Sacerdote 1". Pero no se dio crédito al demandante, pues "anteriormente había abusado de dos adolescentes".

Cuando llegaron nuevas acusaciones de abuso en 2005, Benedicto XVI pidió la renuncia al cardenal, quien dejó la diócesis de Washington en 2006. Precisamente porque McCarrick ya era obispo emérito - que además, bajo "juramento de obispo", afirmó que las acusaciones eran falsas - y no había noticias de víctimas menores de edad, se tomó la decisión de no abrir un juicio canónico formal.

Se le “recomendó” al cardenal, primero verbalmente y luego por escrito, que llevara un vida retirada. El cardenal ignoró la recomendación y siguió asumiendo compromisos públicos y viajando.

Hasta 2017, cuando "la Arquidiócesis de Nueva York supo acerca de la primera acusación contra McCarrick de abuso sexual a una víctima menor de 18 años, a principios de la década de 1970. Poco después de que dicha acusación se consideró creíble, el Papa Francisco pidió la renuncia de McCarrick al Colegio Cardenalicio”. 

La declaración del Card. Parolin recuerda que en la Carta al Pueblo de Dios, a raíz del caso McCarrick, el Papa Francisco dice: "Mirando hacia el pasado nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado”, y añade: “Mirando hacia el futuro nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse. El dolor de las víctimas y sus familias es también nuestro dolor, por eso urge afirmar una vez más nuestro compromiso para garantizar la protección de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad”. (FP)

 

TAGs
Enviar a un amigo
Vista para imprimir
CLOSE X
Ver también
La Ostpolitik de hoy y la Iglesia ‘en salida’ (III)
21/02/2018 11:12
Las críticas a la Ostpolitik, la persecución y el disenso (II)
20/02/2018 11:02
La vieja y la nueva Ostpolitik de la Santa Sede (I)
19/02/2018 10:45
Cardenal Tagle: La visita del Papa Francisco hará una diferencia en las vidas del pueblo filipino
11/09/2014
Roma se prepara para la celebración de la canonización del Papa Juan XXIII y el Papa Juan Pablo II
31/03/2014


Newsletter

Suscríbase a la newsletter de Asia News o cambie sus preferencias

Regístrese
“L’Asia: ecco il nostro comune compito per il terzo millennio!” - Giovanni Paolo II, da “Alzatevi, andiamo”