24/06/2019, 14.26
RUSIA - GEORGIA
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Georgia ‘normalizada’ por los rusos, que temen ‘infiltraciones de Occidente’

de Vladimir Rozanskij

El diputado ruso Sergej Gavrilov ha ocupado el sillón el presidente del Senado de Tiflis. Se bloquearon los vuelos de las compañías rusas y los despachos provenientes de Georgia. También se está estudiando la posibilidad de implementar sanciones comerciales. Gavrilov se define como “un estalinista que defiende los principios de la Ortodoxia en todo el mundo”. Luchar contra la OTAN y los “instigadores extranjeros”.

 

Moscú (AsiaNews) - Desde el 20 de junio, en Georgia se han reiterado las protestas callejeras luego de que, durante una reunión de la Asamblea Ortodoxa Inter-parlamentaria, el diputado ruso Sergej Gavrilov ocupase el sillón del presidente del Senado de Tiflis. La oposición georgiana ha exigido la renuncia del presidente del Senado y su expulsión del partido de gobierno. La jefa de Estado, la Sra. Salome Zurabishvili, ha acusado a Rusia de injerencia en la política georgiana a través de una “quinta columna”. El presidente ruso Vladimir Putin enseguida tomó medidas de urgencia, prohibiendo los vuelos de las compañías aéreas rusas a Georgia, y el Ministerio de Transporte puso un freno a todos los despachos provenientes de Georgia, que a diario envía grandes cantidades de productos alimentarios a Moscú.  

El diputado Sergej Gavrilov (v. foto) se defendió afirmando que fue invitado por los mismos parlamentarios a sentarse en el sillón de la presidencia del Senado; que no representa a los rebeldes de Abjasia, tal como fue acusado; y que no participó en ningún intento de golpe de Estado. Muy por el contrario, él acusa a la oposición georgiana de organizar un golpe utilizándolo a él mismo como instrumento. Gavrilov es un miembro del Partido Comunista ruso que aboga por la “defensa de los valores cristianos” y que suele ir con frecuencia a los países limítrofes para hacer “visitas fraternales”, como él mismo las ha definido: antes de visitar Georgia fue a Serbia, Siria y Transnistria, con miras “hacer frente a los provocadores de Occidente”.

En la Duma del Estado ruso, Gavrilov se desempeña como responsable del Comité para desarrollo de la sociedad civil, y se ocupa en particular de las cuestiones referidas a los entes públicos y asociaciones religiosas. Hace tiempo, el Comité propuso instituir un estatus jurídico especial para los peregrinos: fue el mismo Gavrilov quien redactó el proyecto de ley,  que apuntaba a sancionar la obligatoriedad de las oraciones en los estadios, antes de los eventos deportivos. Hace pocos días, él viajó a la Ekaterinburgo con el objetivo de restaurar la calma entre los manifestantes que se oponen a la construcción de la iglesia ortodoxa en el parque de la ciudad, pero su visita no hizo más que exasperar las protestas.

Gavrilov declaró que “debemos expulsar a los instigadores extranjeros, es decir, a aquellos que instilan una desconfianza hacia nuestro país y su Iglesia, y quieren dividir a la sociedad rusa. Confiamos en que podremos reforzar la ley sobre la responsabilidad penal de las asociaciones públicas, que muchas veces funcionan como agencias de los espías extranjeros, y de excluir la posibilidad de manipular a la gente a través de las redes sociales”. El diputado se define como “un estalinista que defiende los principios de la Ortodoxia en todo el mundo”, y en particular, combatiendo idealmente contra los “enemigos de la OTAN, que hacen todo lo que está a su alcance para disgregar nuestra unidad espiritual”. Siendo más específicos, Gavrilov considera que Georgia es “uno de los principales siervos de América, sobre todo en su relación respecto a la situación que rige en nuestro país vecino, Ucrania”.

Mientras se desarrollan estas polémicas, el líder del partido “Rusia y Justicia”, Segej Mironov, que trabaja codo a codo con el partido de Putin, ha invitado al Parlamento ruso a aprobar sanciones contra Georgia, en respuesta a las “acciones anti-rusas” de los políticos georgianos. Mironov ha recordado que Rusia importa grandes cantidades de vino georgiano, además de numerosos productos alimentarios, que comportan una total desventaja para la producción local rusa. Dicho gesto de “buena voluntad” hacia la economía georgiana es devuelto con la ingratitud, y, por ello, “no ve cuál es el sentido de mantener relaciones comerciales con un país que lleva adelante una política anti-rusa de manera abierta”. Mironov también acusó a los georgianos de no haber garantizado la seguridad de la delegación parlamentaria rusa en su visita a Georgia, guiada por Gavrilov.

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