26/01/2017, 14.22
CHINA
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Han Dongfang: Despidos, prisión no detienen a los trabajadores chinos

de Han Dongfang

Las agitaciones obreras en China. Los pedidos del Xi Jinping al sindicato oficial. “La represión no funciona más como en el pasado”. El análisis del director del China Labour Bulletin.

Hong Kong (AsiaNews)- Crecen en China las tensiones entre obreros y empleadores. La crisis económica mundial y una conciencia de los derechos de los obreros contribuyen a esta situación. El autor de este análisis que presentamos, es Han Dongfang, el primer sindicalista libre del país. Figura prominente en las protestas de Tianamen en 1989, pasó 22 meses en prisión antes de ser liberado por motivos de salud en 1991. Transcurrido un año en los EEUU para tratamientos médicos, Han volvió a China en 1994 y fundó el China Labour Bulletin, una organización no gubernamental que se bate por los derechos de los trabajadores chino (del China Labour Bulletin, a cargo de AsiaNews).

Las multinacionales con intereses en China se encuentran en enfrentar un desafío: agitaciones obreras.  

Mientras los académicos debaten si exista o no un movimiento de trabajadores en China, responsables de las reservas humanas y administradores delegados se encuentran enfrentándose en el campo de la realidad de una fuerza de trabajo enojada, consciente de sus propios derechos y consciente de sus intereses.

Tomen por ejemplo a Wal-Mart. Desde 2014, los “colaboradores” de Wal-Mart- obreros, para nosotros- construyeron plataformas en las redes sociales a través de las cuales los trabajadores comparten informaciones en apoyo resistiendo a la introducción por parte de la empresa de horarios flexibles de trabajo. “El sistema flexible de los horarios de trabajo” no se limita en reducir la paga de los extraordinarios. Este hace difícil para los trabajadores planificar la vida familiar o encontrar un segundo trabajo a menudo necesario para cubrir los costos base para vivir. A inicios de julio de este año se realizó una huelga en cuatro grandes supermercados. Blog redactados por los trabajadores y leídos por decenas de miles de dependientes de Wal-Mart, narran que dirigentes que utilizan registros de trabajo para poner en la mira a los activistas, en particular modo a aquellos que rechazan subscribir el nuevo sistema. La arrogancia es a veces la prepotencia demostrada por los dirigentes contradicen los valores de servicio de Wal-Mart como “obrar con integridad” y “respeto hacia el individuo”.

En la provincia meridional de Guangdong, los obreros chinos están furiosos por el impacto negativo que la venta de liquidación de los establecimientos de producción podría provocar en sus jubilaciones y sobre su ancianidad. En noviembre, los empleados de la fábrica para el embotellamiento de agua Danone, habiendo sabido que se vendía el establecimiento sólo cuando ya estaba realizada la venta, organizaron una huelga de una semana. Pedían se realizasen verdaderos acuerdos de finalización de dependencia para cualquiera estuviese intencionado en dejar por las incertidumbres que se referían a las jubilaciones y a los atrasos en las aseguraciones sociales. En el mismo mes la Sony se tuvo que enfrentar con problemas similares después de la venta del establecimiento para cámaras de televisión en Guangzhou, recibidas como un shock por parte de 4 mil obreros.

Es natural que las empresas multinacionales compren y vendan fábricas continuamente. Así funciona el capitalismo. Sin embargo, en China los contratos son firmados sin que los trabajadores nada sepan nada por meses. Como sugieren estos paros totalmente organizados, coordinados y conectados a través de las redes sociales, están entrando en una nueva era en la cual los trabajadores piden un lugar en la mesa de las tratativas o negociados. En el estado actual no existe un canal eficaz a través del cual los trabajadores puedan negociar su parte en la repartición de la torta con los empleadores. En ausencia de esto, los gobiernos locales desplazan la policía anti-revueltas y ordenan arrestos, reprimiendo las huelgas pero no logrando enfrentar la causa. Se trata de una respuesta violenta y que cuesta mucho y además no funciona: las huelgas continúan siendo un elemento constante de la relaciones de trabajo en China.

Como hemos sostenido nosotros del China Labour Bulletin, hay una válida alternativa a las huelgas y a las protestas y a las propuestas para los trabajadores, los empleadores y el Estado: la contratación colectiva. ¿Por qué?

Ante todo, la represión no funciona más como en el pasado. Seguramente fue eficaz en los primeros días del capitalismo sin reglas cuando china abrió sus zonas costeras a las inversiones extranjeras en los años ochenta. Funcionó también durante la privatización de un gran número de empresas estatales a fines de los años noventa, cuando hasta 35 millones de trabajadores perdieron el trabajo. Pero no funcionará hoy. Los trabajadores conocen sus derechos y saben los que les he debido.

En segundo lugar, millones de trabajadores chinos ahora están en grado de difundir las informaciones a través de las redes sociales bypassando y firewall del Estado y los canales de los medios oficiales. El genio de la información salió de la lámpara permitiendo a los trabajadores el acceso a conocer cosas hasta ahora negadas. Y como dice el viejo cliché: el conocimiento es poder. La información reduce el aislamiento y el miedo que viene con este. Los trabajadores pueden ver que no están solos y que hay otros que enfrentan luchas similares ya sea se trate de horarios de trabajo más flexibles, ventas secretas o salarios atrasados. La información confiere también mayor poder contractual. Los trabajadores de la huelga de Danone tenían acceso a datos sobre una controversia precedente que se refería a una venta efectuada por Pepsi-Cola, en la cual los pedidos de los trabajadores fueron en gran parte respetados.   

En tercer lugar y el más importante en lo que se refiere a la contratación colectiva, es la cuestión de la representación de los trabajadores. En China existe un solo sindicato legal, la All-China Federation of Trade Unions (ACFTU), guiado por el Partito comunista chino y controlado por los empleadores en su mayor parte de los lugares de empleo. Si bien hay raras ocasiones en las cuales este obró en favor de los trabajadores, esto es casi siempre puesto bajo presión por huelas y protestas.

De hecho, los trabajadores chinos son como todos los trabajadores. Necesitan tener la oportunidad de elegir a sus representantes y presentar sus pareceres a la dirigencia a través de un proceso de negociaciones legalmente definido, también conocido contratación colectiva. La incapacidad del ACFTU en desarrollar esta tarea sindical de base significa que los trabajadores no tienen otra elección sino la de declarar un paro, lo que comporta la represión.

La presión sobre ACFTU no proviene sólo de los trabajadores. En 2015, el líder chino Xi Jinping ordenó a la ACFTU que elaborase un plan para mejorar la representación sindical en el lugar de trabajo. Con esta movida anti-corrupción, Xi ganó un considerable apoyo entre los trabajadores chino. Pero él no puede ciertamente permitirse sacrificarlo, en particular en la fase de la preparación del 19° Congreso del partido de este año, en el cual la legitimidad de su  liderazgo y del gobierno del Partido serán estarán sujetos al examen nacional e internacional. En este sentido, sus disposiciones al sindicato de estar al juego y garantizar que los pedidos de los trabajadores sean correspondidos, están dirigidas para legitimar su liderazgo.

Las agitaciones en China no cesarán. A partir del 21 de noviembre, los trabajadores de Coca-Cola que están en paro en tres ciudades, a miles de miles de Km entre ellos- Chagdu, Chongqing y Jilin- han pedido una eficaz involucración de los sindicatos en los coloquios con la administración sobre la venta de los establecimientos. Sus pedidos fueron coordinados en modo claro y la controversia se intensificó después de las noticias de la violencia usada por la policía en Chongping.

Frente a esta presión desde abajo, es mi convicción que la cuestión no sea más si el Partido introducirá alguna reforma de contratación colectiva, pero ¿cuándo? Lo hará al fin de garantizar la propia sobrevivencia y mi consejo a los empleadores de trabajo sean nacionales como internacionales es el de estar preparados.

 

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