02/09/2016, 16.21
ISLAM – SIMPOSIO – ASIA
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La Madre Teresa también inspiró a los musulmanes a la caridad

de Faisal Edhi

Mensaje enviado al Simposio 2016 de AsiaNews por el hijo de Abdul Sattar Edhi, uno de los filántropos más destacados de Asia, apodado “la Madre Teresa pakistaní”. El ejemplo de la futura santa movió las conciencias de la sociedad pakistaní e impulsó a la misericordia a los musulmanes del país. Un agradecimiento especial a los misioneros que trabajan en Pakistán. 

Roma (AsiaNews) – Abdul Sattar Edhi, uno de los filántropos más conocidos de Pakistán, apagó su luz el 8 de julio pasado a la edad de 88 años, en un hospital de Karachi, donde se encontraba  internado hace tiempo por una insuficiencia renal. A su funeral asistieron muchísimo fieles, que han querido rendir homenaje a aquél que era llamado “Madre Teresa pakistaní”. Por la noche, la arquidiócesis de Karachi organizó una vigilia de oración en todas las iglesias.

Varios exponentes de la Iglesia pakistaní, de Caritas Karachi, además de activistas, religiosos cristianos y musulmanes han expresado a AsiaNews su profundo dolor por la muerte de un “Ángel de la misericordia” y han subrayado que su ejemplo de caridad pervivirá en el futuro gracias a las numerosas obras emprendidas por él en el campo social. Él fue el fundador de la “Edhi Foundation”, obra caritativa que gestiona la mayor red de ambulancias de todo el mundo.

Edhi nació en 1928 en un pequeño pueblo de Gujarat (India), pero en  1947 – cuando el país se dividió- se mudó a Pakistán junto a su familia, donde abrió el primer dispensario médico gratuito. Hoy, considerando sólo Pakistán, su fundación hospeda a 5.700 personas en 17 centros de acogida y coordina 1.500 ambulancias. La red social administra decenas de hospitales gratuitos, así como laboratorios, orfanatos, hogares para ancianos y centros para la rehabilitación de toxicomanías. Todos sus centros tienen a disposición una cuna donde poder dejar a los niños nacidos de embarazos no deseados. Edhi continuamente repetía: “No los maten, pónganlos en la cuna. Nosotros nos ocuparemos de estos inocentes”.

El filántropo ha recibido numerosos reconocimientos internacionales por el trabajo desarrollado. Su mujer, Bilquis Edhi, también se desempeña en el campo humanitario, y el año pasado recibió el Premio internacional Madre Teresa. A pesar de los variados reconocimientos, hasta su último día Edhi condujo una vida sobria y sin lujos, vestía de una manera sencilla y vivía en una pequeña habitación sin ventanas, ubicada junto a la oficina de la Fundación.

Irfan Mufti, vicerrector de South Asia Partnership Pakistan, refiere: “Edhi ha dado dos grandes contribuciones a nuestra sociedad. En una época de materialismo, apatía, regresión, él ha servido de un modo humano, honesto y simple, con los rasgos típicos de un operador social. Además, ha rechazado cualquier posición de poder, riqueza, lujo. Las personas como él trascienden toda dimensión de tiempo y espacio y se vuelven inmortales a través de sus obras y de sus palabras”.

Después de morir su padre, Faisal Edhi, de 40 años, tomó en sus manos el gobierno de la Edhi Foundation (https://edhi.org/). La Fundación, como ya ha sido dicho, administra la mayor red de ambulancias del mundo, y ofrece alojamiento gratuito en hogares para ancianos, orfanatos, hogares para jóvenes, centros de rehabilitación para drogadictos y para enfermos mentales.

A continuación, transcribimos el mensaje de testimonio que él ha enviado para el Simposio Internacional 2016 de AsiaNews.

 

Madre Teresa fue una mujer de un gran compromiso social, que dedicó su vida entera al servicio a la humanidad, sin hacer distinciones de casta o religión. Su canonización tornará inmortal su servicio por los más pobres entre los pobres.  Las personas como ella ayudan a crear una atmósfera que puede ayudar a poner fin a la rivalidad entre naciones y grupos étnicos o religiosos.

Mi papá, Abdul Sattar Edhi, que murió en julio pasado, hablaba con frecuencia de las buenas obras de la Madre de Calcuta. Solía decirme: “Todos tendríamos que aprender de ella. Los musulmanes deberían aprender de ella qué significa el espíritu misionero. Nosotros [los musulmanes] hemos sido negligentes en muchos aspectos: no hay mucha gente comprometida en misiones humanitarias”.

La Madre Teresa y mi padre pertenecen al mismo periodo histórico. Muchos periodistas dieron a mi padre el apodo de “La Madre Teresa de Pakistán”. Ambos fueron criticados por los radicales religiosos y acusados de proselitismo, de querer convertir a la gente, quizás porque no tenían otra cosa que decir. Sólo un espíritu misionero como el suyo puede ayudar a trabajar por el bien de los demás y a comprender sus sufrimientos.

Mi padre siempre admiró a las hermanas católicas que gestionan algunos centros para discapacitados en Karachi, siempre tuvo relaciones estrechas con ellas y a menudo me enviaba a mí a estar con ellas. Todavía hoy nosotros sostenemos dos de estos centros. Todos los días enviamos cinco kilos de carne de carnero a Dar ul Sukun, un gran centro para personas con discapacidades físicas y mentales, que es dirigido por la Iglesia católica en Karachi.  

Luego de la muerte de mi papá, Mons. Joseph Coutts, arzobispo de Karachi, visitó nuestro centro con una delegación para darnos sus condolencias. El presidió una oración en la habitación donde trabajaba mi padre. El obispo también me dio una lámpara de aceite,  regalo del Vaticano.  En el funeral de mi padre en Karachi participaron muchos sacerdotes, y el domingo siguiente, en las iglesias se rezaron oraciones especiales por él.  Estoy realmente agradecido por el hecho de que él sea recordado de este modo.

A mi madre, una enfermera profesional, también le fue dado el premio internacional Madre Teresa en la India, en el año 2015, por la justicia social.

Mis padres habían tomado a su cargo el cuidado de Geeta, una muchacha india sordomuda, que estuvo extraviada en Pakistán por más de diez años. Hospedada en nuestro centro de Karachi, luego logró encontrar a su familia y pudo volver a la India.  El comentario de mi madre fue: “Estoy feliz de que nuestro servicio haya sido acogido”.

En nuestros centros hospedamos a personas de todos los credos y jamás contamos cuántos de ellos son musulmanes y cuántos de otras religiones. Nosotros respetamos y tratamos a cada uno de ellos de un modo equitativo, incluso a los Ahmadi, que son perseguidos en Pakistán porque se los considera musulmanes heréticos.  

Durante 24 años, mi padre me ha educado en hacer lo que hacía la Madre Teresa. Espero poder servir a los pobres con la ayuda de Dios y según su voluntad. Como musulmán y trabajador social, quiero agradecer a todos los misioneros por su dulzura en abrir centros que trabajan en los países del tercer mundo, sin hacer ningún tipo de discriminación. No hay ejemplo más apropiado que el brindado por ellos, en particular por lo que hacen por los discapacitados, y especialmente por los niños discapacitados. Les pido a ellos que continúen trabajando para mejorar la humanidad, para que la gente pueda recordar este compromiso suyo.   

Pakistán, con una población de más de 201 millones, es la sexta nación más poblada del mundo. El Estado tiene muchas fallas a la hora de proveer los servicios básicos, como el transporte público, la salud y la educación de calidad. Se necesita de mucho compromiso, y necesitamos que haya aún más personas como la Madre Teresa.

(Colaboró en esta nota Kamran Chaudry)            

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