24/02/2016, 15.17
CHINA
Enviar a un amigo

La "estrategia de supervivencia" de las ONG religiosas en China

La reunión en Manila entre los líderes de Caritas Internationalis y miembros católicos de las organizaciones no gubernamentales de la China continental es un buen augurio para el futuro del "tercer sector" en el país asiático. El gobierno de Beijing concede más espacio a los grupos sociales, y en algunos casos incluso permite actividades claras basadas en la fe. Esto se debe a que la expansión del cristianismo es ahora tan amplia que incluso el Partido debe tomarlo en consideración. Pero detrás de estas aperturas sigue estando el temor de las autoridades que las ONG puedan subvertir el orden establecido.

Beijing (AsiaNews) - El gobierno chino necesita de las organizaciones no gubernamentales, en particular los de la matriz cristiana, ya que esta religión se está expandiendo rápidamente en el país y entre sus principios fundadores está el amor al prójimo. Sin embargo, el Partido teme la "transformación pacífica" que las ONG pueden causar y la posterior caída del sistema de poder existente: por esto, aprieta los controles, mientras que abre nuevos campos de trabajo para los grupos religiosos. Esto queda demostrado en un estudio presentado por dos investigadores de Cambridge y Oxford, que analizaron el "tercer sector" de carácter religioso en el mundo chino.

Estas evaluaciones son confirmadas por la reciente reunión que se ha realizado en Manila, organizado por Caritas Internationalis, a la cual también asistieron representantes de algunas ONG católicas en China continental. Durante los tres días de reuniones, se estudiarán las posibilidades de una mayor cooperación en el ámbito humanitario. El hecho de que el gobierno chino haya permitido a los delegados que vayan a las Filipinas, dijo una fuente de AsiaNews, "es en sí mismo un cambio que se debe registrar"

Sin embargo, la situación actual en la patria para los grupos no gubernamentales parece ser la misma de la última década. Un criticadísimo proyecto de ley, presentado en julio de 2015, pretende revolucionar en peores las condiciones y márgenes de trabajo de las ONG y sobre todo las religiosas. Además, varios artículos aparecidos recientemente en los medios estatales señalan con el dedo el "demasiado poder" concedido por el ejecutivo a estas realidades.

Por el momento, para estar de acuerdo con la ley, las ONG deben obtener un doble registro: en el Ministerio de Asuntos Civiles o el Departamento de Asuntos Civiles (para realidades más pequeña), y en una institución oficial dispuesta a actuar como "patrocinadores" (es decir, un garante) de la organización. La primera se obtiene si se está de conformidad con las Reglas para el registro y la administración, la segunda sólo si el patrocinador (literalmente "unidad de gestión profesional" yewu zhuguan danwei 业务 主管 单位) es parte del gobierno o del Partido.

Esta figura es importante, ya que de acuerdo a la legislación vigente lleva a cabo inspecciones anuales, aprueba el presupuesto disponible, delineando los planes, prevé el suministro de personal y los establecimientos en los cuales operar. Así que este es un sistema de gestión dual: la registración dependerá tanto del departamento encargado de la gestión y administración, como del patrocinador del gobierno o del Partido. De esta manera sólo las organizaciones que realmente funcionan de acuerdo con la política y las necesidades del gobierno tienen la capacidad de registrarse legalmente.

Otro requisito importante está relacionado con el principio de no competencia: se prohíbe a las organizaciones que están unidas de un proyecto similar o idéntico a colocar sus bases en la misma región administrativa. Este principio significa el monopolio del Estado en el sector que hay que proteger, mientras que la posibilidad de establecer nuevas Ong individuales se evita eficazmente. A todo esto se añade, para los grupos religiosos, la necesidad de obtener la inscripción en la Oficina de Asuntos Religiosos (local) y la Administración Estatal de Asuntos Religiosos (Nacional).

De acuerdo con el artículo 10 de las normas, los criterios que deben respetar las organizaciones sociales también incluyen: posesión de un mínimo de 100 mil yuanes en todo el país y 30 mil yuanes a nivel local y provincial; al menos 50 miembros, número que se reduce a 30 si es personal de las instituciones estatales existentes; la elaboración de un informe anual sobre el trabajo realizado por la organización social que se presentará al propio ente, a fin de garantizar al gobierno la posibilidad de conducir los exámenes apropiados a resguardo; una oficina de "adecuada", donde los empleados trabajan con contratos a tiempo completo y permanente.

Todo esto, de hecho, según explican en su estudio Reza Hasmath y Jonathan Tam, no es posible para las ONGS religiosas, si se les impide tener acceso a las donaciones internacionales. Estás son valoradas de una manera sumamente negativa por parte de las autoridades, que consideran que están financiadas por parte de potencias extranjeras contrarias al régimen en el poder. Sin embargo, agregan los investigadores, el rápido crecimiento de la población cristiana y el mejoramiento del nivel medio de bienestar podrían rápidamente cambiar la situación, consintiendo a estos grupos cristianos, comprometidos en el campo social, recibir financiación de benefactores chinos. 

Sin embargo, escriben los autores, prima la “necesidad” de mantener un perfil bajo y una buena relación con las autoridades, al menos con las locales, de las cuales las ONGS religiosas deben “ganarse la confianza”. Luego de haber transcurrido cerca de un año y medio en las realidades sociales chinas, Hasmath y Tam explican que han comprendido que “la clave para la supervivencia” pasa a través de un control de hecho, ejercido por el Partido.

Aceptado este compromiso, sin embargo, las cosas pueden mejorar. Y esto a tal punto, que algunos dirigentes de una ONG cristiana declaran haber ya conseguido el permiso para conducir seminarios teológicos para jóvenes y otras actividades de corte claramente religioso, sin padecer represalias por parte del gobierno. Parte del pacto es, no obstante, estar disponibles “en cualquier momento que seamos requeridos”, estar dispuestos a cambiar de rumbo o incluso a interrumpir la obra “hasta nueva orden”. Por otro lado, las mismas fuentes subrayan que la autoridades insisten mucho sobre el empleo de personal chino, y mejor aún si es oriundo del lugar en el cual ONG: “ los extranjeros son vistos con mucha sospecha, y ha de evitarse su utilización”

La ambivalencia de este comportamiento es teorizada y explicada por el artículo “Cómo evaluar a las ONGS extranjeras y religiosas en China”, que fue publicado el 23 de agosto de 2006 en el Xuexi Shibao, el periódico oficial de la Escuela del Partido comunista de Beijing, y que lleva la firma de Zhao Liqing. El texto se transformó en fulcro de las políticas oficiales en torno al tema en los últimos diez años. El presidente Xi Jinping mismo lo citó en más de una oportunidad, durante el encuentro con los responsables del “tercer sector” de la provincia de Zhejiang, de la cual fue gobernador  hasta marzo de 2007.

El estado, escribe el docente, “aprecia y poco a poco va cosechando los frutos brotados en China gracias a las ONGS extranjeras”. Sin embargo, “es necesario seguir prestando mucha atención” para entender cuáles son “los verdaderos efectos del rol desarrollado por estas organizaciones”. El gobierno “teme que las ONGS extranjeras puedan socavar la seguridad nacional, destruir la estabilidad política, diseminar en última instancia la corrupción e incentivar prácticas foráneas que no son beneficiosas para las condiciones de vida de China”.

El factor más temido es el de la infiltración: “Las ONGS internacionales y religiosas no deben entrar en estructuras como son las universidades, los órganos de gobierno, o en el Partido mismo, con intenciones de espiar para luego recabar información del ámbito militar, político o económico de China, o bien pudiendo inculcar ideas subversivas entre los jóvenes chinos”.

Por último, el profesor Zhao hace una advertencia a los dirigentes del Partido: “A través de una ONG apoyada por países extranjeros corremos el riesgo de ver una subversión del Partido a través de la así llamada ‘transformación pacífica’. En Europa oriental y en Asia central, las llamadas “revoluciones de color” se han dado gracias al involucramiento directo o indirecto de, justamente, ONGS, que han contribuido a ellos dando un apoyo financiero, o participando directamente en las revueltas.  Debemos evitar a toda costa que estos grupos se conviertan en potencias, que están en grado de lanzar una “revolución de color” también en China.

 

Enviar a un amigo
Vista para imprimir
CLOSE X
Ver también
Musulmana, ex radical: Riad y el salafismo (wahabí) un peligro para el islam y para el mundo
17/12/2016 13:14
Beijing cambia la ley sobre las ONG extranjeras: la policía decide todo
29/04/2016 12:38
Con el proceso a los abogados, naufraga el “estado de derecho” prometido por Xi Jinping
16/09/2016 01:24
China, la ANP reasegura los mercados, pero las exportaciones se desploman un 20%. El fantasma de la desocupación.
08/03/2016 10:06
El lobby de los intelectuales pide más libertad. Las zancadillas de los rivales de Xi Jinping
02/08/2016 19:26