18/07/2019, 13.34
ITALIA – CHINA – VATICANO
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La visita del Card. Parolin a la casa Italia-China (fotos)

de Paolo Bizzocchi*

La realidad social nació en el 2002 en la zona de Rímini. El voluntariado y la hospitalidad caracterizan a este centro, que acoge a jóvenes chinos y a voluntarios de todo tipo para enseñar idiomas, realizar actividades después de la escuela y otras de todo tipo. La alegría del encuentro con el Secretario de Estado Vaticano, que dice: “Espero pasar los últimos días de mi vida en este lugar”.

Rímini (AsiaNews) – En el 2002, Liu, un joven de veinticinco años, descalzo, que huía de Eslovenia para escapar de una deuda contraída, de 10.000 euros, tras haber recorrido la ruta de los Balcanes se encuentra con la Comunidad de Montetauro, en Rímini. Acompañado por policías, denunció a algunos compatriotas que lo explotaban para saldar la deuda por el viaje. Los hermanos de la Pequeña Familia de la Asunción se percatan de que hay un mundo que resulta desconocido para ellos, el chino, y que deben tender la mano. Pronto, la Comunidad toma conciencia de que no es fácil la integración, ni hablar ni vivirla, sobre todo, en el caso de los niños chinos con sus coetáneos, que a duras penas saben la lengua italiana y tiene dificultades para comprenderla.

Así nace, en el 2003, en Savignano sul Rubicone, la primera Casa Italia-China, donde también está Liu, que decide iniciar el camino para volverse cristiano, recibe el bautismo, se casa y comienza una nueva vida en Rímini.  

En enero de 2016, se abre una segunda sede, pero esta vez en la parroquia de San Nicolás, en Rímini, cerca de la estación (una histórica parroquia, donde Oreste Benzi comenzó su ministerio sacerdotal). Al principio, eran pocos los niños que participaban, apenas cuatro o cinco. Luego, las dimensiones crecen gracias  a los voluntarios italianos, pero no solo gracias a ellos.

Por ejemplo, está Cósimo, un chino que vive en Rímini hace muchos años y que comienza a trabajar como mediador cultural, apoyando la tarea de los voluntarios italianos. En los cursos de idioma chino que brindan a los niños quien enseña es Don Savio, un cura católico chino que huyó de China porque en su parroquia había un grupo de ochenta jóvenes que lo seguían y las autoridades le hicieron entender que él ya no podía permanecer en el gran país asiático. 

Este grupo se convierte para él en un medio fundamental para conservar una enorme riqueza cultural, en el camino de formación de la identidad del niño. Mattia, en cambio, un hermano de la comunidad de Montetauro, al igual que los demás italianos, enseña italiano.

En breve tiempo, se corre la voz entre las familias chinas y así, también, la confianza: se llega a crear un lugar donde ir después de la escuela durante el año escolar, de 14.30 a 17.30 y un centro de verano que funciona de 09.00 a 12.00. También hay actividades extracurriculares, como danza para las niñas o la enseñanza de algunos deportes, como básquet, para los niños. Este año, nuevamente, el centro de verano terminará sus actividades en agosto, con sus 110 inscriptos.

Esta realidad no podía permanecer oculta para al Secretario de Estado Vaticano, Card. Pietro Parolin, quien llegó al establecimiento de San Nicolò el 14 de julio pasado. Apenas cruzó el umbral, los voluntarios, acompañados por los chicos, se acercaron a recibirlo. Luego de visitar las instalaciones de la parroquia, la escuela y el teatro, él comenzó a hacer muchas preguntas acerca de cómo había surgido esta realidad.

Da un paseo por las mesas, donde los niños de preescolar, y los chicos de primaria o secundaria hacen la tarea. En medio de las sonrisas generales, trata de preguntar y repetir algún nombre chino. Luego se acomoda en el teatro, para asistir a una pequeño espectáculo de danza china que las niñas han preparado. 

Entre una cosa y otra, termina en la planta superior, en una sala donde bebe un té con bizcochos en compañía de los voluntarios, hablando sobre las problemáticas y las persecuciones que la Iglesia china sufre actualmente. El Card. Parolin recuerda que el Papa Francisco está muy preocupado por la cuestión china y por todo lo que ocurre en Extremo Oriente. Se habla de la educación y de la acogida, y de cuán contentas se sienten las familias al estar en lugar como este, que acoge a todos y se ocupa de sus hijos, sin importar si son cristianos o no.

Nos habíamos preparado para un visita relámpago del Secretario de Estado, como mucho media hora, nos habían dicho. Pero luego, al mirar el reloj, el tiempo se detuvo. En efecto, después de una hora y media, y entre saludos finales y fotos, el prelado decidió partir de regreso a Viserba, para la celebración de la Santa Misa junto al Obispo de Rímini, Mons. Francesco Lambiasi. Sin embargo, antes de partir dijo a la Comunidad y a la obra de la Casa Italia-China: “Espero, algún día, pasar mis últimos días en este lugar”. 

*Seminarista de la Diócesis de Rímini, asistente en la parroquia de San Nicolás

La visita del card. Parolin a casa Italia-Cina
La visita del card. Parolin a casa Italia-Cina
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