14/06/2018, 09.59
RUSIA
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Los buenos deseos de Kirill y Putin para el Mundial de fútbol

de Vladimir Rozanskij

El patriarca apoya al equipo de Rusia, pero recomienda al clero ortodoxo ofrecer la mayor acogida y hospitalidad a todos aquellos que visiten el país. Putin agradece al jefe de la FIFA y recuerda el eslogan de los rusos: “El deporte está fuera de la política”. Las 11 ciudades donde se jugarán las partidas son como un viaje por la Rusia “clásica” y “profunda”. A las mujeres rusas, la recomendación de evitar las relaciones “promiscuas” con atletas extranjeros.  

Moscú (AsiaNews) – Faltando pocas horas para el inicio del Campeonato Mundial de Fútbol, el patriarca de Moscú y de todas la Rus, Kirill (Gundjaev) ha expresado su deseo de que el evento sea un éxito y de que haya un buen desempeño del seleccionado ruso. “Espero que este gran evento sea un éxito total, y que se refleje positivamente en la moral de nuestro pueblo” – declaró ayer Kirill, en la apertura de la sesión del Consejo superior eclesiástico, en Moscú. “En gran parte, esto dependerá de la calidad de juego de nuestra selección nacional –agregó-, y en este punto no queda más que rezar y esperar que pueda ser más que digno. Y también, confiar en la buena preparación de nuestros deportistas”.

El patriarca también recomendó al clero ortodoxo, y a todos los rusos, que reciban de la mejor manera posible a todos aquellos que viajen a Rusia para el campeonato: “Quisiera pedir a todos, que tengan la disponibilidad de recibir dignamente, incluso en las instalaciones eclesiales, a todas las personas que se acerquen a la Iglesia ortodoxa rusa y se interesen en la vida de nuestras comunidades; es un deber propio de la hospitalidad, pero también un compromiso pastoral, y una oportunidad para expresar nuestro carácter nacional”. El pastor supremo de los ortodoxos rusos espera, por lo tanto, que se pueda superar el estereotipo de un Iglesia ortodoxa inaccesible y hostil en sus largas liturgias medievales, sin la capacidad de estrechar lazos personales y de acoger a quienes están lejos, como suele suceder en las parroquias rusas.  

El campeonato se desarrollará desde hoy y hasta el 15 de julio; los partidos se jugarán en 11 ciudades de Rusia: Moscú, San Petersburgo, Sochi (de cara al Mar Negro, escenario de las Olimpíadas invernales del 2014), Kazán (cabecera de la región de los tártaros), Nizhni Nóvgorod (la tercera ciudad más importante de Rusia, donde confluyen dos grandes ríos del país, el Volga y el Oka), Saransk (cabecera de Mordovia, zona de los campos de trabajo forzado de la época estalinista), ), Samara (otra gran ciudad sobre el Volga), Rostov (sobre el río Don, la histórica ciudad de os cosacos, cercana al conflicto ucraniano), Volgogrado (ex Stalingrado), Kaliningrado (en el enclave ruso de la Prusia oriental, ex Königsberg, la ciudad natal de Kant) y Ekaterimburgo (la única ciudad más allá de los Urales, lugar donde se produjo la masacre de Nicolás II y de su familia). Por lo tanto, será un viaje por el país, que abarcará no sólo la Rusia “clásica”, sino también aquella “profunda” y menos conocida, con el deseo latente de que se sabrá demostrar al mundo una grandeza diversa, que es más humana y variada de cuanto se piensa.

Al menos, éste es el deseo del presidente Vladimir Putin, que, a su vez, intervino en el 68vo Congreso de la FIFA en Moscú, organizado en el gran complejo de exposiciones y eventos del Expocentr, en la vigilia del inicio de la Copa Mundial. Tras haber agradecido a Gianni Infantino, que encabeza la FIFA, por haber creído en Rusia aún en estos años complicados, Putin resaltó que “para nuestro país, el campeonato mundial tiene un gran significado: realiza los sueños de muchísimos hinchas nuestros. Hemos construido doce estadios con un concepto avanzadísimo, con instalaciones amplias, pero sobre todo, recibiremos a una enorme cantidad de personas que aman el fútbol, provenientes de todo el mundo”. Recordando que el eslogan que los rusos proponen al mundo desde siempre es “El deporte está fuera de la política”, y que, por ende, se trata de una ocasión para acercarse a quien está lejos, el presidente expresó su deseo ardiente de “que todos los huéspedes se den cuenta de la afabilidad y apertura del corazón de nuestro pueblo, que puedan comprender nuestra cultura auténtica [samobytnoj, término intraducible usado para expresar la identidad o el “alma” rusa] y apreciar los excepcionales dones naturales de Rusia, deseando volver a visitarnos”.

Con ocasión de la Copa del mundo, están llegando a Moscú varios líderes extranjeros, muchos de los cuales fueron anunciados en la sesión informativa brindada por el vocero del Kremlin, Dmitrij Peskov. En los últimos días, el presidente ruso ha entablado coloquios con los presidentes de Azerbaiyán, Ruanda, Bolivia, el Líbano y Armenia. También han llegado a Moscú varios funcionarios de alto rango provenientes de Corea del Norte, como el presidente de la Asamblea nacional, Kim en Nam, con quienes se analizará el panorama a futuro luego de la reunión cumbre entre Kim y Trump (que ha hecho surgir muchos celos en Moscú).

En tanto, la presidente de la Comisión parlamentaria de la Duma dedicada a Familia,  Tamara Pletneva, recomendó a las mujeres rusas que eviten mantener relaciones promiscuas con los atletas extranjeros, sobre todo con aquellos de “otras razas”, para evitar el fenómeno de los “hijos del ‘80”, los niños nacidos luego de las Olimpíadas de Moscú de 1980, que quedaron en manos de un gran grupo de madres solteras, generando notables inconvenientes, tanto para ellas como para sus niños.

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