02/10/2020, 13.50
INDIA
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Los jóvenes se suicidan, porque no tienen un smartphone para las clases online

de Nirmala Carvalho

A causa del Covid-19, muchas escuelas dictan clases a distancia, pero para las familias pobres no es posible adquirir los dispositivos que necesitan sus hijos. La desesperación de los progenitores de los jóvenes suicidas. La obra de la St. Catherine of Siena School and Orphanage, Welfare Society for Destitute Children.

Bombay (AsiaNews) – En la era del Covid-19, los estudios y las clases han pasado a ser online. Sin embargo, en la India, no todos tienen el privilegio de contar con una conexión estable a Internet y tampoco pueden acceder a smartphones o laptops. Como  consecuencia, muchos estudiantes no acceden a las lecciones por carecer de estos recursos, y pierden su formación. 

Un joven de 15 años se suicidó porque no tenía un teléfono celular para participar en las clases online. El hecho ocurrió el 23 de septiembre en la aldea de Ond, a 10 km de la ciudad de Karad, en el distrito de Satara, en Maharashtra. La víctima, Sakshi Abasaheb Pol, “era alumna secundaria de una escuela de la zona, la Pandit G.B. Pant High School, y en los últimos meses le solicitaron que participe del curso online, a causa de la pandemia”, explicó un funcionario que investiga el caso, Balkrishna Jagdale.

La madre de la menor fallecida trabaja como jornalera agrícola en la aldea. No podía permitirse un smartphone para su hija, ya que los ingresos de la familia apenas alcanzan para sobrevivir. En los últimos meses, Sakshi había insistido en tener un celular, pero su madre trataba de convencerla de “esperar, hasta conseguir suficiente dinero”. El 23 de septiembre volvió a pedirlo, pero su madre expresó su imposibilidad de comprarlo. Poco después, Sakshi se ahorcó. Su familia y los vecinos la hallaron muerta, en su casa.  Sakshi se une a la larga lista de jóvenes estudiantes provenientes de familias muy pobres, que no pueden acceder a smartphones para cumplir con los requisitos de la educación online. 

A principios de septiembre, en Bengala occidental, una estudiante universitaria de 20 años se suicidó en el distrito de Jalpaiguri. De acuerdo con la información brindada por la policía, la muchacha estaba angustiada porque no podía tener un celular para seguir las lecciones online. Jayanti Bauli cursaba el primer año en el Mal College, y se colgó en su casa, en la aldea de Dabripara, en la zona de Saripukuri. El suicidio fue el lunes a la noche, según informó Dilip Sarkar, el oficial que custodia el puesto de control policial en  Kranti. El padre de la joven, Aviram Bauli le dijo a la policía que trabajaba de día y que más o menos lograba llegar a fin de mes e incluso pagar la cuota escolar de su hija. “Mi hija hace tiempo que quería un smartphone para las clases online. Estaba molesta porque no podía comprarlo. Pero si hubiese sabido que iba a hacer semejante cosa, hubiera pedido dinero prestado a quien sea, para comprarle el teléfono”, dijo Aviram, quebrado por el dolor.

En agosto, en la localidad de Mysuru, en Karnataka, una estudiante de la décima clase, oriunda de la aldea de Saagade, se suicidó porque sus padres no podían comprarle un teléfono celular para las clases online.  En Kerala, en el mes de junio, un muchacha de la décima clase se suicidó: “en casa tenía un televisor, pero no funcionaba. Me dijo que tenía que repararlo, pero nunca pude hacerlo. Tampoco podía permitirme un smartphone”, dijo el padre de la joven, un trabajador jornalero de Scheduled Caste y cuyos ingresos han bajado mucho durante la fase de confinamiento obligatorio. "No sé por qué lo hizo. Le dije que podíamos evaluar otras opciones, como ir a casa de un amigo”, dijo. 

Otro estudiante de dieciséis años se habría suicidado en el distrito de Chirang de Assam, por no haber sido capaz de asistir a clases online, porque no tenía un smartphone. Según se informa, el estudiante concurría a la Clase 10, y estaba muy perturbado por no participar en las lecciones online y en los exámenes de su escuela. 

En julio se suicidó otro estudiante, también de la clase 10 pero en el distrito de Cuddalore, en Tamil Nadu. Su padre no podía comprarle un smartphone para las lecciones de la escuela, que se dictan bajo modalidad online a causa del confinamiento obligatorio. Otro muchacho, alumno del liceo Vallalar, cerca de la ciudad de Panruti, también se suicidó en su casa. El padre del joven, Vijaykumar, un cultivador de frutos secos de la aldea de Siruthondamadhevi, declaró en su denuncia: "Al pasar a la clase 10, mi hijo me pidió un celular para las lecciones online. Le dije que lo compraría cuando cobrara mi salario, pero se enfadó”. 

En las zonas rurales del Estado, los pocos estudiantes afortunados, cuyas familias pueden permitirse la tecnología, afrontan obstáculos como los problemas de conectividad. Esto implica una presión aún mayor sobre los jóvenes, para que se adapten y esfuercen en estos tiempos difíciles. 

El padre Joseph es el director de la St. Catherine of Siena School and Orphanage, Welfare Society for Destitute Children (en la foto), en Bandra, Bombay. En diálogo con AsiaNews, comenta: “Hoy compramos 10 teléfonos celulares. Si las personas no tienen  dinero para comer, ¿cómo van a conseguir dinero para los smartphones? Está aumentando el hambre… Seguimos distribuyendo el almuerzo a las personas indigentes, y las filas crecen más y más. Desde que comenzó el lockdown, St. Catherine ha servido un plato de comida a más de 100.000 personas pobres. Somos testigos de la pobreza y del hambre en nuestras zonas urbanas. 

Actualmente, el establecimiento St. Catherine of Siena aloja a 75 niños pobres e indigentes. “A principios de junio, cuando comenzó el ciclo escolar, solicité smartphones de segunda mano, pero ahora hemos comprado 10 teléfonos nuevos. La visión de nuestro fundador, el padre Anthony Elenjimittam, era “Educar, curar y responsabilizar a través del sostén a largo plazo y el trabajo en favor de los niños, huérfanos, en las calles, en los barrios pobres y entre los indigentes”. Por eso, en esta situación de pandemia y bloqueo de las actividades, continuamos trabajando online, responsabilizándonos a través de la instrucción. Para  nuestros 75 niños del Destitute home, no tenemos solamente lecciones online, sino que también multiplicamos los proyectos de aprendizaje, como son las propuestas de Bellas Artes, artesanías, música, deporte, danza, etc.”. 

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