17/04/2019, 16.02
BANGLADES
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Misionero PIME: en Papúa Nueva Guinea encontré a Jesús

de Sumon Corraya

El p. Dominic Monto Hasda es el primer sacerdote tribal del PIME. Desde hace 3 años que está de misión en Papúa, donde se ocupa de la protección de menores, instrucción, difusión de la fe cristiana sobre todo entre los jóvenes.

 

Daca (AsiaNews)- En Papúa Nueva Guinea “encontré a Jesús”. Lo dice el p. Dominic Monto Hasda, misionero del PIME (Pontificio Instituto Misiones Extranjeras). Con un pasado de enfermero, fue ordenado sacerdote en 2015. Desde hace 3 años su destino como misionero es Papúa, donde presta su servicio en la escuela, en la parroquia y en el hospital. “Sirviendo a los otros- afirma- recibo el doble, ya sea en términos de amor como de respeto. Estoy muy feliz de ser misionero”.

El p. Dominic se encuentra en Daca por un período de vacaciones. Volverá a la misión el 2 de mayo. Él es el primer sacerdote tribal del Instituto PIME en Bangladés. Es el capellán de la Santa Miriam Secondary School y asistente del párroco de la relativa parroquia de Wataluma. Se ocupa de la protección de menores, instrucción, difusión de la fe cristiana sobre todo entre los jóvenes.

A propósito de los jóvenes, cuenta: “Cuando llegué a la isla, no me esperaba ver tantos hombres y mujeres que vivían juntos fuera del matrimonio. La promiscuidad sexual es muy alta y entre los jóvenes no está difundido el sacramento del matrimonio. Estoy intentando de cambiar esta tradición y algunos han entendido que no es una buena práctica”.

Integrarse en el nuevo país, admite, no fue fácil: “Hay 800 clanes, cada uno con su propia lengua y cultura, si bien la lengua común es el inglés. La vida de las personas es muy simple, pero los costos elevadísimos. Por esto muchos tienen dificultades para sobrevivir”. También las condiciones geográficas al inicio lo asustaban: “Papúa es una isla y yo no sé nadar. Le tenía miedo al agua. Y también me atemorizaba la jungla, pero después cuando llegué ¡parecía que estaba en el Paraíso! Montañas, agua limpia, árboles por todos lados: me fascinó”.

No obstante sea un país de mayoría cristiana, agrega, “no hay muchas vocaciones religiosas. En la sociedad es común la práctica del ‘payback’: en práctica los padres crecen a sus hijos y luego esperan ser recompensados, en términos de asistencia y dinero. Esto impide a muchos jóvenes entrar al seminario hasta cuando no hayan restituido la deuda. Tal tradición es un verdadero obstáculo”.

La carencia de vocaciones se traduce en pocos sacerdotes al servicio de los católicos: “En mi zona los fieles son 4 mil, pero además de mí hay sólo otro cura, también él misionero”. A propósito de la vocación misionera, concluye: “En Bangladés hay muchas vocaciones, pero normalmente los padres no piensan que los propios hijos puedan ser misioneros. Esto está equivocado. También nosotros podemos serlo y los parientes deben alentarnos”.

 

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