10/05/2017, 14.35
ORIENTE MEDIO
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Oriente Medio bañado en sangre: la región registra el mayor número de víctimas de conflictos

Es el área más peligrosa, con cuando menos 82.000 muertos en el 2016. Por quinto año consecutivo, Siria registra el número más elevado de víctimas en un conflicto: más de 50.000. También crece el costo socio-económico de las guerras, que involucran cada vez más centros urbanos. A nivel global, hay una caída en los decesos: 157.000 en el 2016, contra los 167.000 del 2015.

Beirut (AsiaNews/Agencias) – El Oriente Medio sigue siendo la región más peligrosa y letal de la tierra, con cuando menos 82.000 muertos registrados el año pasado, en diferentes guerras –Siria y Yemen, sobre todo- que arden en el área.  Es lo que surge de un informe publicado en los últimos días por un prestigioso instituto de investigación londinense, el International Institute for Strategic Studies (IISS). Por quinto año consecutivo, el conflicto sirio es la causa del mayor número de víctimas, con más de 50.000 muertos en el año 2016, que llevan a un total de aproximadamente 290.000.

Según surge de la “Investigación del 2017 sobre conflictos armados”, en líneas generales, siete de las 10 guerras más sangrientas combatidas el año pasado están localizadas en el Oriente Medio: entre las naciones más golpeadas figuran Irak, Yemen, Turquía junto a Afganistán, Sudán y Somalia. Los conflictos en Irak y Afganistán han provocado, en el 2016,  17.000 y 16.000 muertos respectivamente. El saldo de las víctimas en el enfrentamiento decenal que se consuma en Turquía entre el gobierno y el movimiento rebelde PKK (el Partido kurdo de los trabajadores) que Ankara ha incluido en la nómina de grupos terroristas, se ha elevado hasta llegar a 3.000. Se trata del número más alto que se haya registrado desde 1997 hasta hoy.  

En los 10 países en que se baten los conflictos más sangrientos, agregan los investigadores, también se registra el 80% del total de personas muertas en el mundo a causa de la guerra en el 2016.

Además de las víctimas, crece también el dato vinculado a los refugiados, tanto en lo que respecta a refugiados internos como a emigrantes que se dirigen más allá de las fronteras.  Entre enero y agosto del año pasado, se registraron 900.000 nuevos desplazados dentro del territorio de Siria. El número de desplazados internos en el mismo período en Irak y Afganistán llegó a ser de 234.000 y 260.000 respectivamente.   

El costo socio-económico que comprenden todos estos conflictos es “inmenso” y sólo sirve para agudizar los sufrimientos de poblaciones que ya de por sí se encuentran al límite de sus fuerzas. El año pasado, el Fondo Monetario Internacional difundió un documento que arrojaba el dato de que en Siria, el Producto Interno Bruto (PIB) se había reducido a la mitad entre el 2010 y el 2015. En el caso de Yemen, la pérdida estimada gira entre un 25 y 35% tomando sólo el año 2015, y en Libia, en el año anterior el PIB se desplomó un 24%.  

Las guerras, advierten los expertos, causan un alza en la inflación y fuertes presiones sobre las tasas de cambio; simultáneamente, las naciones limítrofes también suelen registrar un freno en el crecimiento, además de un fuerte aumento en los precios al consumidor. Entre las causas, se citan la necesidad de contribuir al bienestar de los refugiados y el tener que afrontar el impacto que esto provoca sobre sus economías. Al mismo tiempo, resulta cada vez más inadecuado el monto de casi 8 millardos de dólares que se destina a nivel internacional para las misiones de paz.  Una suma que no alcanza para hacer frente al número de operaciones en curso a nivel global.  

Otro elemento que caracteriza los recientes conflictos es el hecho de que éstos involucran cada vez más centros urbanos. En efecto, del estudio del IISS se desprende que los refugiados tienden a gravitar en torno a las ciudades, renunciando a los campos de refugiados construidos en áreas rurales o aisladas, destinados a alojarlos. Según refiere el Alto Comisariado de la ONU para los refugiados, cerca del 90% de los refugiados sirios que se han dirigido a las naciones limítrofes, se ha reinstalado en centros urbanos o bien en el primer cordón suburbano.

Y ocurre, cada vez más, que las mismas guerras tienden a bañar en sangre las ciudades: esto sale a flote, particularmente, en el conflicto sirio y en la lucha entre Ankara y los rebeldes kurdos en Turquía. Así mismo, en Afganistán cada vez es más frecuente que los talibanes acudan a la estrategia de atacar centros urbanos valiéndose de ataques suicidas u operaciones de guerra contra objetivos específicos.

“La naturaleza de los conflictos –afirma John Chipman, director general del IISS- está cambiando. Es como si los desplazados se estuvieran dirigiendo cada vez más frecuentemente a los centros urbanos, y el mismo fenómenos se registra para los combates”. Si en el pasado, los combates  sacaban partido de las montañas y bosques (véase guerra de Vietnam), agrega el experto, hoy, en cambio, el escenario donde se despliegan las batallas son, cada vez más, las ciudades, y esto también agrava la tarea que deben desarrollar los agentes humanitarios”.

La única nota que brinda un consuelo [parcial] es la caída que se observa en el número total de personas muertas en conflictos: 157.000 en el año 2016, contra las 167.000 del 2015 y las 184.000 del 2014.   

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