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P. Hammond: los Norcoreanos, ‘extenuados’ por las sanciones, carestías y enfermedades

El mes pasado, el superior regional de los misioneros Maryknoll participaron en una misión humanitaria. La delegación de la Eugene Bell Foundation atendió a 3.000 personas afectada por tuberculosis fármaco-resistente. Corea del Sur se divide en torno al envío de ayuda alimentaria: “Es necesario que haya compasión: hay que arriesgarse”.

Seúl (AsiaNews) – Los norcoreanos están “extenuados por las sanciones”; la emergencia alimentaria que está asolando el país torna cada vez más difíciles sus condiciones de vida y hace que enfermedades vinculadas a la desnutrición se vuelvan endémicas. Es lo que afirma al dialogar con AsiaNews el Pbro. Gerard Hammond, superior regional de los misioneros de Maryknoll (MM) en Corea. El sacerdote de 85 años es miembro de la ONG cristiana Eugene Bell Foundation (EBF), que hace años se ocupa del tratamiento y sostén de enfermos de tuberculosis en Corea del Norte. Del 23 de abril al 14 de mayo pasados, el Padre Hammond participó en una misión humanitaria organizada por la EBF. Además de otro cohermano, tomaron parte otros cuatro sacerdotes: un misionero francés de la Sociedad para las Misiones extranjeras de París (MEP), un cura italiano de los Oblatos de María Inmaculada (OMI) y dos misioneros mexicanos de Guadalupe (MG).

El 17 de mayo pasado, los medios estatales norcoreanos informaron que las precipitaciones en el país han alcanzado el nivel más bajo en más de 100 años. La sequía en curso ha agravado aún más la falta de comida, que aflige a la población. Desde enero al 15 de mayo, en el territorio nacional han caído apenas 56,3 milímetros de lluvia o nieve. Corea del Sur está elaborando planes para brindar asistencia alimentaria a Pyongyang, para aliviar la emergencia y mantener en pie las negociaciones actualmente estancadas, a pesar de las recientes pruebas misilísticas del Norte. En base a una visita efectuada a Corea del Norte a principios de mayo, el Programa Alimentario Mundial (FAO) ha informado que la producción agrícola del año pasado en el país ha tocado su nivel más bajo desde el 2008; cerca de 10 millones de personas, que representan alrededor del 40% de la población, necesitan comida de manera urgente.

“En Corea del Sur – afirma el Padre Hammond – rige un gran debate en torno a si se debe enviar o no ayuda humanitaria al Norte. El país está dividido: algunos están convencidos de que Pyongyang podría revender los alimentos que se envíen, como el arroz. A mi modo de ver, si bien cabe esta posibilidad, es necesario que haya compasión: hay que arriesgarse. Cada vez que visitamos Corea del Norte, los enfermos son cada vez más numerosos. La tuberculosis fármaco-resistente es una enfermedad que avanza de la mano de la malnutrición”. En el último viaje, la delegación atendió a casi 3.000 personas afectadas por tuberculosis fármaco-resistente (Mdr-TB), que fueron acogidas en 12 centros. Estos son gestionados por el gobierno norcoreano en colaboración con la EBF y están distribuidos en cuatro provincias: Pyongan, South Pyongan, North Hwanghae y South Hwanghae.

 

“Los 12 centros de los que nos ocupamos -declara el superior regional de Maryknoll- se ubican a lo largo de la costa occidental del país, donde se concentra casi un tercio de la población norcoreana. Para llegar hasta los centros, es necesario pasar por Pyongyang. Podría decirse que mis observaciones valen al menos para la mitad de Corea del Norte. Incluso en ésta, que es la zona más próspera de la nación, la situación es realmente difícil; en la costa oriental es todavía peor. Obviamente, los habitantes de la capital son la excepción.  Estamos en la estación de la siembra, de modo que la actividad agrícola en el campo es frenética. La población se ocupa de los terrenos que rodean la propiedad y trata de aprovechar cada centímetro de tierra para obtener la mejor cosecha posible. Sin embargo, en todo el país, se han constatado carestías esporádicas, y en la zona rural esto es muy visible. Las personas comunes y corrientes están sufriendo mucho, mucho, debido a las sanciones. Se están apretando el cinturón; necesitan arroz”.

Los operadores de la EBF debe someterse al estrecho control de las autoridades norcoreanas. Aún así, pueden colaborar con el personal del gobierno de manera eficaz. “Lamentablemente no podemos intercambiar muchas palabras con los pacientes -afirma el Padre Hammond. Yo asisto al personal médico durante las pruebas de expectorado, cuando los enfermos tienen que toser, para expulsar las flemas. A través de este examen, establecemos quién recibirá medicamentos. Es el momento en que los pacientes se sienten más vulnerables, desesperados. Ello saben que algunos de nosotros somos sacerdotes y nos agradecen, diciéndonos: ‘Gracias, por lo que hacen por nuestras vidas’ o ‘Gracias por la esperanza’. En las cajas que les entregamos, se señala el nombre de quien las donó. Muchas veces se lee en ellas: ‘Iglesia católica’. Es por esto que saben que la Iglesia está haciendo algo por ellos. Pero nosotros no hacemos proselitismo: las necesidades de las personas son más importantes que la religión y la política. Funcionamos como un puente entre las dos Coreas, así que tratamos de crear un clima de confianza que pueda aliviar el trabajo de quien vendrá después de nosotros”.  

(Photo credit: Eugene Bell Foundation).

 

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