11/08/2015, 00.00
EGIPTO-ISLAM
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P. Samir: el nuevo canal de Suez, un signo del suceso de al-Sisi, amado por los egipcios

de Samir Khalil Samir
Los gastos del nuevo canal son pagados por todos los egipcios; la lucha contra el Terrorismo en el Sinaí; hay electricidad durante todo el día: incluso los intelectuales musulmanes “de izquierda” ven con buenos ojos el trabajo del nuevo presidente en los campos de la economía, la seguridad y la convivencia interreligiosa. Todavía demasiados occidentales defienden a Mohamed Morsi y a los Hermanos Musulmanes, olvidando que la cultura egipcia es una cultura medio-oriental.

Beirut (AsiaNews)-  Aunque gran parte de la prensa occidental continúa llorando a Mohamed Morsi “presidente democráticamente elegido”, la gente en Egipto tiene un juicio muy positivo sobre cómo obró Abdelfattah al-Sisi, ex -general y elegido presidente desde hace poco más de un año. El p. Samir Khalil Samir, egipcio de nacimiento, demuestra el aprecio de la población hacia la política de al-Sisi, apoyando el proyecto del nuevo canal de Suez, en la aprobación de las directivas para la seguridad, en el combatir el terrorismo en el Sinaí. Hasta los intelectuales musulmanes de “izquierda”, miran con buenos ojos el trabajo del presidente. En su mirada hacia el mundo árabe, el mundo occidental está prisionero de esquemas ideológicos.

A más de un año de la elección presidencial de Abdullah al-Sisi, vale la pena establecer cuál es la situación. Hablamos del último acontecimiento, el del nuevo canal de Suez, inaugurado el 6 de agosto: 35 Km nuevos y 37 de ampliación. El motivo de este proyecto, definido por muchos como “faraónico”, es en primer lugar económico: éste permitirá por una parte recibir a más naves grandes, y por la otra reducir a casi la mitad la duración del pasaje, porque permite marchar en ambos sentidos. Hay diversos aspectos positivos en la cuestión. Por una parte estaba previsto que el nuevo canal habría sido construido en tres años y en realidad se necesitaron sólo once meses. Cierto, se trabajó 24 horas al día, con 3 turnos de 8 horas, lo cual cansó demasiado a los obreros. Para hacer esto, también hubo que expropiar algunas casas a lo largo del curso, pero esto era inevitable. En las previsiones más optimistas, todo esto debería traer 9 billones de dólares de entrada por año.

Occidente no entiende a al-Sisi

Varios estudiosos occidentales son más pesimistas: dicen que el comercio marítimo está en disminución, que las empresas están acostumbradas a otras vías de comercio y no pasarán por el nuevo canal… El futuro dirá la verdad. Lo que me parece más positivo es que pocas semanas después de subir al poder de al-Sisi, cuando se lanzó la propuesta diciendo que la suma que se necesitaba era de 7 billones de dólares, tal suma fue cubierta en su totalidad por los egipcios en 10 días: una novedad absoluta. Es verdad, han prometido el 125% a quien daba y esto fue un incentivo, pero es también un hermoso acto de patriotismo, de confianza en el país y en el presidente al-Sisi, sobre todo después de la desilusión sufrida con su predecesor.

Ayer por la tarde hablaba con una profesora de la universidad del Cairo, musulmana, una intelectual de izquierda más bien crítica. Le pregunté cómo juzgaba la situación de la revolución de al-Sisi. Me dijo que por el momento la veía positiva. “En primer lugar-subrayó- hay finalmente seguridad en el país. Hemos tenido pocos atentados, sólo 2 bombas. Comparándolo con el pasado, en la época de Morsi, la seguridad aumentó”.

La docente notó que hay signos positivos en el plano económico y en el social. Durante todo el año precedente había una continua ausencia de corriente eléctrica, se dsitribuía sólo por 1 o 2 horas por día, no se podía planificar nada. Desde hace casi un año, la corriente casi no se interrumpe y esto significa que hay un organismo estable que trata de allanar las dificultades.

La tercera cosa que se nota es que existe un Estado que funciona. El Premier, Ibrahim Mahlab, cada día sale con un coche utilitario, sin chapas particulares y pasa a través de la ciudad. Apenas ve que algún policía usa la violencia, que exagera, se detiene, lo frena, se informa y lo denuncia a la policía. Esto tiene un doble significado: por un lado Mahlab se comporta como un ciudadano comñun, sin todos los privilegios del ser primer ministro, que aquí era como un rey. Por otro lado, él trata de poner nuevamente calma y organización.

En los últimos años, cuando estaban los movimientos de la primavera árabe, la policía se había convertido en exagerada y violenta. Ahora, este sentimiento más positivo es apreciado por la gente.

Otro hecho relevante es el de la condena a muerte de Morsi y de 138 Hermanos musulmanes que han participado en hechos de violencia. Yo le pregunté: ¿Ya han ejecutado la condena? La profesora me dijo: "No, no, ésta es la condena del juez, pero la ejecución de la condena depende de un comité de jueces que debería confirmar la sentencia". Por el momento, ya pasaron varios meses y la confirmación no llegó. El sistema egipcio es tal que es rarísimo que la ejecución sea efectuada. Esto es un hecho habitual. El acto de condena debe ser revisado por el comité de los jueces, que deben votar por unanimidad.

La “democracia” de Mohamed Morsi
A partir de todos estos signos nos damos cuenta de que la prensa occidental está llena de prejuicios. Muchos medios occidentales continúan proclamando que Morsi era el presidente legítimo, el primer presidente elegido por el pueblo. Decir esto es una vergüenza, porque no le ha ido mejor que Nasser, que al-Sadat, que Hosni Murabak. Pero sobre todo es equivocado decir que fue elegido democráticamente, por el pueblo -con el 51%- luego que 30 millones de personas (según estadísticas británicas) han salido a las plazas a pedir su dimisión, cosa jamás vista en la historia de Egipto. El ejército entró en juego por pedido del pueblo. En Egipto, el ejército siempre ha jugado un papel de protección de la población y por esta razón ha sacado del juego a Morsi, llevándolo a prisión, pero a una prisión de oro. Ésta es la cultura egipcia: no es una democracia al estilo occidental, que yo creo, que en Medio Oriente, por el momento, no funcionaría. En cuanto a la policía, no está preparada para los enfrentamientos de masas, y siempre la ha sustituído el ejército...

Por otra parte, la población no es favorable a los Hermanos Musulmanes. Todos han visto que en un año y algunos meses de presidencia de Morsi no se hizo nada: los precios aumentaron, no hubo seguridad alguna y la economía cayó a cero. Hoy la gente, más allá de todas las dificultades que existen y que existirán, está más contenta, dicen que intentarán hacer algo. Y el nuevo canal de Suez es una promesa para el futuro.

Hace algunas semanas salió en el diario “El séptimo día”, árabe e independiente, un artículo espléndido titulado  “El cementerio de los cristianos melquitas y ortodoxos”. Es un reportaje con una treintena de fotos de primera calidad que muestran este cementerio de fines de ‘800,  diciendo  “es toda la Iglesia de Egipto la que está aquí. Son los cristianos los que descansan en este cementerio, ellos son quienes construyeron el Egipto moderno, la economía, la educación, etc”. Muestra estas maravillosas estatuas -desconocidas en Egipto, donde la escultura todavía está prohibida- tomadas de la tradición italiana de los grandes cementerios. Leyendo los comentarios de los lectores, me han llamado la atención 4 musulmanes que intervinieron para decir “¡He aquí a los grandes personajes del Egipto moderno! Son los cristianos quienen han vuelto a dar vida a la economía, a la cultura, a la apertura”.  Es la primera vez que se puede decir esto en libertad. No era así en los tiempos de Morsi ni en aquellos precedentes. Por otra parte,  para las grandes fiestas religiosas de los cristianos,  el presidente al-Sisi se ha dirigido a la catedral copta de San Marcos, donde presidía el patriarca Anba Tawadros II, por mucho tiempo. Otro signo de reconocimiento de la importancia de la comunidad copta (9 millones de ciudadanos sobre casi 90 egipcios en total)...cosa que no se había visto en la época de Morsi.

La democracia en Egipto va de a pequeños pasos
Esto me ha dado una idea de la liberalidad del sistema que se está poniendo en acto, más que hablar de teorías. Estamos lejos de ser un país democrático, pero en el sistema habitual del Medio Oriente Egipto es un país relativamente democrático. Asegura que la primera cosa que la gente pide es el pan, luego la seguridad, la tranquilidad para progresar y alguna esperanza de mejorar la economía.

Otro signo positivo es la respuesta decidida contra el terrorismo en la península de Sinaí. En tiempos de Murabak, la zona estaba en mano de los feda’iyyin palestinos que habían construído decenas de kilómetros de túneles subterráneos y de Gaza, que a través del Sinaí llegaban a la frontera con Israel. Ninguno lograba frenarlos, ni Murabak, ni Morsi, que estaba de acuerdo con ellos. Ahora, si bien hemos perdido militares en diversos enfrentamientos, se han dado algunos pasos para detener este movimiento de invasión terrorista. También este aspecto muestra que Egipto quiere desplegarse a favor de la paz y construir su país en Medio Oriente. Mientras que en el plano económico, político y militar exista esta presencia positiva y fuerte como existe ahora, pienso que al-Sisi será bienvenido por el pueblo. Y, para ser sincero, mucha gente en Egipto se pregunta:  “¿Por qué Occidente, Estados Unidos y Europa, han sostenido por tanto tiempo a los Hermanos Musulmanes en Egipto, pero no quieren tenerlos en sus países?”.

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