30/10/2014, 00.00
TAILANDIA - ITALIA
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Padre sala. Para los budistas thi, el "misionero" Papa Francisco encarna el espíritu de Asís

de Dario Salvi
El p. Valerio Sala es un sacerdote del Pime, desde hace 5 años está en el país asiático. Él nos cuenta cómo le nació la vocación y el empuje misionero después de una breve experiencia en Africa. Globalización y relativismo, penetrados "a fondo" en la cultura thai, los desafíos abiertos. Cristo la base para "un verdadero cambio social y moral".

Milán (AsiaNews)_ El Papa Francisco es "mirado con mucho interés también por los budistas", impactan mucho sus gestos y sus palabras, sobre todo "en Tailandia donde el hábito y el protocolo" son todavía elementos importantes que son conservados "por todos". Así el p. Valerio Sala, sacerdote del Pontificio Instituto Misiones Extranjeras (Pime), misionero desde hace 5 años en el país asiático, describe la fascinación ejercitada por el pontífice argentino sobre la cultura y el pueblo thai. Entre católicos y no sólo., para los cuales Bergoglio "encarna realmente el espíritu de Asís" y "ayuda a entender que la Iglesia no es sólo el Vaticano, sino es "una persona que se poene en juego" para volver a los valores fundamentales del Evangelio". El p. Sala, en estos días en Italia, nació en Carugate (provincia de Milán) en 1973. En Tailandia es vicario parroquial en el centro católico del Santo Espíritu en Mae Suaj ("Mamá bella, en la lengua local, ndr) un pueblo de la provincia de Chiang rai. Él entró en el Pime en el año 2002 en Milán, donde realizó el ciclo de estudios (2 años en Roma y 4 en Monza) para ser ordenado sacerdote, por manos del entonces card. Dionisio Tettamanzi. En noviembre volverá a Tailandia, antes de partir ha querido compartir con asiaNews, una reflexión sobre la misión.

Padre Valerio, ¿cómo le nació la vocación misionera?

El deseo de partir nació después de haber hecho una experiencia de misión de 3 meses en Africa en 1999, en la República del Congo. Había ya transcurrido 5 años con los Frailes menores en Umbria, en el convento de Asís. La vocación ya estaba, sin embrago el período transcurrido en Africa me hizo entender que no estaba destinado para una vida de convento, sino que mi deseo era partir hacia nuevas tierras. Estaba en un momento de reflexión sobre la naturaleza de mi vocación, y esa experiencia que hice me indicó el camino, haciéndome entender que lo que quería es irme de misionero. Desde niño estuve fascinado por la figura del sacerdote, miraba a los curas de mi parroquia y veía  personas muy comprometidas y contentas. Para decirlo claramente, ya a mis 10 años pensaba hacerme cura, y si bien con la adolescencia un poco esa "se opacó", la relación fundamental con un padre espiritual y la frecuencia constante al oratorio me ayudaron a entender que aquel era mi camino justo. Puedo decir que lo elegí con serenidad, justamente porque me ayudaron personas justas.

Desde la primera experiencia en África a Tailandia. ¿Qué efecto le hizo conocer el país de destino?

Ante todo quiero subrayar que los 3 primeros meses transcurridos en Congo, me sirvieron para entender que quería ir allá, donde la gente tenía y tiene aún necesidad de conocer y encontrar a Cristo. Una experiencia diversa de las vividas hasta ese momento, en el período del convento, donde realmente entendí que la Iglesia no se limita a la parroquia de Carugate, que para mí fue siempre el modelo. La misión, que en primer momento miraba a la distancia y con poco interés, sobre todo cuando era joven, me abrió los ojos y me indicó una dimensión más amplia, me hizo ver la dimensión universal de la Iglesia católica. En lo referente a Tailandia, ya había estado en 2004 y me había gustado mucho, si bien  no conocía mucho de esa realidad, tan distinta a la nuestra. El período transcurrido con los padres del Pime había representado para mí una bella experiencia, una etapa ulterior en el recorrido. Cuando el superior general me que estaba destinado a Tailandia estaba felicísimo, se trató casi como la "confirmación" en la elección misionera y, no obstante el problema del estudio de la lengua y del impacto con una cultura profundamente diversa, confié. 

Asia, un continente "joven" en tema de misión, definido por Juan Pablo II "nuestra común tarea para el tercer milenio"...

Es necesario admitir que Juan Pablo II vio justo, pensando ya sea en Tailandia como en Asia en su complejo. Ya sea el país de los elefantes como en el entreo continente  tienen necesidad de conocer a Cristo, para un verdadero cambio social y moral. Mirando la realidad thai, se ve como la gente es a menudo prisionera no sólo de una cultura y de una creencia, sino que al mismo tiempo de un modo de vvir la reencarnación que exhala del budismo y que el Evangelio ´podría liberar porque indica una nueva vida. La intuición de Juan Pablo II es aún actual, sobre todo si pensamos en los efectos devastadores ejercitados por la globalización. Esto es un dato objetivo, que he notado en mis 5 años de misión; esa mentalidad está arruinando hasta a las primeras generaciones y comunidades de cristianos. El crecimiento económico empuja a las personas a mirar hacia un estilo de vida de película americana, y aquí está la batalla no sólo para la misión, sino también como subrayó varias veces Benedicto XVI, es necesario desafiar también a la cultura del relativismo, que es ya parte y penetró en el interior en la cultura thai.

¿Y, cómo se manifiestan concretamente estos elementos del relativismo y de la globalización?

Para entendernos: también en mi parroquia los jóvenes sienten la necesidad de tener celulares, es más... los famosos smartphone, que son más importantes de una relación concreta y de una ayuda personal. Esto sucede también en las tribus del norte de Tailandia, en las montañas, entre las personas que viven en cabañas. El desafío misionero es hacer entender que el celular no es todo a nivel social, que existen "otros" valores que se deben descubrir y vivirlo, pienso en el Evangelio que se encarna en la realidad. Todavía hoy algunos de mis tribales matan por motivos futiles, banales, porque razonan según una óptica de "pandilla": recientemente murió un muchacho de 17 años, asesinado a bastonazos en un banal enfrentamiento de hinchas de fútbol. Es necesario restituir la propia dignidad humana, igualdad, los valores que Jesús y S. Pablo han tratado de transmitir y enseñar. Como dice S. Pablo, "Cristo nos ha liberado para que permanezcamos libres" y el Evangelio es justamente esto, la liberación de los condicionamientos humanos.

¿Qué impacto tuvo, hasta ahora, el pontificado del Papa Francisco en Tailandia y sus diversos llamados a la misión?

El Papa Francisco es observado con gran interés, incluso por los no cristianos. Un ejemplo: mi médico en Bangkok, budista, suele citar al Papa Bergoglio algo muy llamativo en Tailandia, donde vivo y el protocolo todavía son observados y respetados por todos. Incluso si las traducciones son pocas, son leídas con gran interés sus intervenciones en tailandés y piensan que realmente encarna el espíritu de Asís, porque en Tailandia San Francisco, su historia es conocida y apreciada. El Papa ayuda a entender que la Iglesia no es sólo el Vaticano, sino una persona que entra en el juego para volver a los valores fundamentales del Evangelio. En el camino de la misión, que muestra el camino y hace una salida que bloquea las relaciones y acorta la distancia entre el clero y el pueblo. Y sus frases lapidarias y, a veces incómodas quieren revivir la misión y la conversión.

P. Hall, ¿cuáles son los desafíos al regresar a Tailandia?


Con los padres misioneros del norte, comenzamos un proceso comunitario de educación, porque nuestras misiones son un reflejo de una experiencia común, no el impulso de un sólo individuo y no sobre la base de proyectos personales. Sirve un enfoque común para entender lo que nos pide hoy la sociedad tailandesa, particularmente el desafío de la educación para los jóvenes. Ciertamente hay una gran necesidad de expresar el afecto y la cercanía, en una cultura que todavía privilegia la distancia y las formas. Hay una necesidad, como lo hace el Papa, para expresar el amor de las personas, para mostrar una dimensión que ayude en las relaciones y la participación personal.

 

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