14/09/2018, 16.40
VATICANO-ORIENTE MEDIO
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Papa: garantizar un futuro a los cristianos de Oriente Medio que arriesgan desaparecer

“Cada día en la oración, pongo delante del Señor los sufrimientos y las necesidades de las Iglesias y de los pueblos de aquella tierras amadas”. Entre las “loables” iniciativas promovidas como respuesta de la Iglesia a las crisis en curso, el Pontífice cita “el gran trabajo para apoyar y alentar el regreso de las comunidades cristianas a la llanura de Nínive”, en Irak.

 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews)- La Santa Sede trabaja asiduamente para garantizar un futuro a los cristianos de Oriente Medio que arriesgan desaparecer y pide que la comunidad internacional se comprometa para permitir el retorno de los refugiados y garantizar su futuro. Es cuanto dijo hoy el Papa Francisco recibiendo a los participantes al sexto encuentro de trabajo sobre la crisis en Siria y en los países limítrofes, 150 personas, organizado en estos días en el Vaticano por el Dicasterio (ministerio) para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, con la participación de la Sección Migrantes y Refugiados, en colaboración con la Secretaría de Estado y la Congregación para las Iglesias Orientales. Presentes representantes de Iglesias locales, nuncios apostólicos, delegados de institutos católicos y más de 50 organismos caritativos.

Francisco afirmó que se pueden olvidar las “tantas necesidades” de las víctimas de la crisis en Irak, Siria y países vecinos y superar la “lógica de los intereses”, poniéndose “al servicio de la paz” y “poniendo fina la guerra”. “No podemos- son sus palabras- cerrar los ojos sobre las causas que han obligado a millones de personas a abandonar, con dolor, su propia tierra. Al mismo tiempo aliento a todos los actores involucrados y a la Comunidad internacional a un renovado compromiso en favor del regreso seguro de los evacuados a sus propias casas. Asegurar a ellos protección y su futuro es un deber de civilización. Es secando las lágrimas de los niños que no han visto otra cosa que escombros, muerte y destrucción que el mundo volverá a encontrar la dignidad”.

El Papa Francisco expresó su aprecio por los “grandes esfuerzos en favor de los refugiados” realizados por los países de la región y por las organizaciones internacionales y agradeció junto al cardenal Peter Tukson, presidente del Dicasterio vaticano, también a Filippo Grandi, Alto comisario de la Onu para los refugiados.

“Cada día- agregó- en la oración, pongo delante del Señor los sufrimientos y las necesidades de las necesidades de las Iglesias y los pueblos de aquellas amadas tierras, como también por aquellos que se prodigan para darles ayuda. Y esto es verdad: ¡Cada día!”.

El Papa agregó que con la investigación sobre la ayuda humanitaria de las entidades eclesiales, la tercera de este tipo, se está aportando “una importante contribución para mejor comprender las necesidades y mejor coordinar las ayudas” en favor de tales poblaciones. “Existe el riesgo- advirtió-que la presencia cristiana sea cancelada justamente en la tierra desde la cual se propagó al mundo la luz del Evangelio. En colaboración con las Iglesias hermanas, la Santa Sede trabaja asiduamente para garantizar un futuro a estas comunidades cristianas. La Iglesia entera mira a estos hermanos y hermanas nuestros en la fe y los alienta con la cercanía de la oración y la caridad concreta a no resignarse a la tinieblas de la violencia y a tener encendida la lámpara de la esperanza”. Justamente el “testimonio de amor” con la cual la Iglesia escucha y responde al “grito de ayuda de todos, partiendo de los más pobres y débiles”, es “un luminoso signo para el presente y una semilla de esperanza que germinará en el futuro”. Se trata, subrayó, de una obra “exquisitamente cristiana” que recuerda la así llamada Oración simple atribuida a S. Francisco de Asís: frente al odio se lleve el amor, frente a la desesperación esté la esperanza, frente a la tristeza prevalezca la alegría.

Entre las “loables” iniciativas promovidas como respuesta de la Iglesia a las crisis en curso, el Pontífice cita el “gran trabajo para apoyar y alentar el regreso de las comunidades cristianas a la llanura de Nínive”, en Irak y las curaciones sanitarias aseguradas a tantos enfermos pobres en Siria, “en particular a través del proyecto Hospitales Abiertos” fuertemente deseado por el nuncio apostólico en Damasco, el Card. Mario Zenari. El auspicio es por lo tanto ser “instrumentos de paz y de luz”. “Queridos hermanos, juntos, con la gracia de Dios, miremos el futuro. Os aliento para que obren en nombre de la Iglesia, continuando en ocuparse de la educación de los niños, del trabajo de los jóvenes, de la cercanía con los ancianos, de curar las heridas sicológicas; sin olvidar aquella de los corazones, que la Iglesia está llamada a curar: ‘Donde hay ofensa, que yo lleve el perdón. Donde haya discordia, que yo lleve la unión”.

 

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