31/12/2014, 00.00
VATICANO
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Papa el tiempo ha tenido un inicio y tendrá un fin, preguntémonos si vivimos como hijos de Dios o esclavos del diablo

"Es necesario defender a los pobres, y no defenderse de los pobres", "¡es necesario servir a los débiles y no servirse de los débiles!" El fin del año es un momento de examen de conciencia. "De este examen de conciencia depende también para nosotros cristianos, la cualidad del nuestro obrar, de nuestro vivir, de nuestra presencia en la ciudad, de nuestro servicio al bien común, de nuestra participación en las instituciones públicas y eclesiales".

Ciudad del Vaticano (AsiaNews)- El fin de un año es un momento para pensar en el camino de la vida, que tuvo un inicio y tendrá un fin, es un momento para agradecer a Dios por el bien recibido y pedir perdón por el mal hecho, es un momento para un examen de conciencia para preguntarse si se vive "como hijo o como esclavos". ¿"Vivimos como personas bautizadas en Cristo, ungidas por el Espíritu, rescatadas, libres? ¿O en cambio vivimos según la lógica mundana, corrupta, haciendo lo que le diablo nos hace creer que sea nuestro interés?". El "significado del tiempo", que "no es una realidad extraña a Dios", fue el centro de la reflexión propuesta por el Papa Francisco en las celebración de las primeras vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, a las cuales siguió el canto del Te Deum de agradecimiento como conclusión del año.

La celebración de esta tarde en la basílica de S. Pedro dio la ocasión al Papa, obispo de Roma, de estigmatizar algunas cuestiones que en las últimas semanas han golpeado a la ciudad. "Sin duda- dijo en propósito- los graves hechos de corrupción, surgidos recientemente, piden un seria y consciente conversión de los corazones para un renacer espiritual y moral, como también un renovado compromiso para construir una ciudad más justa y solidaria, donde los pobres, los débiles y los marginados estén en el centro de nuestras preocupaciones y de nuestro obrar cotidiano. Es necesario una grande y actitud de libertad cristiana para tener el coraje de proclamar, en nustra Ciudad, ¡que es necesario defender a los pobres y no defenderse de los pobres, que se necesita servir a los débiles y no servirse de los débiles!".

Las duras palabras sobre las cuestiones romanas fueron la parte conclusiva de una reflexión dedicada a cómo se ha vivido y se vive. Porque al final de un año se alaba a dios y al mismo tiempo se pide perdón. Se lo alaba, ante todo por el gran don que hemos recibido. "Él nos hizo sus hijos". "Nosotros éramos hijos, pero nos convertimos en esclavos, siguiendo la voz del maligno: nadie nos rescata de esa esclavitud substancial sino Jesús, que asumió nuestra carne de la Virgen maría y murió en la cruz para liberarnos de la esclavitud del pecado y restituirnos la perdida condición filial".

"Contemporáneamente el don mismo por el cual agradecemos es también motivo de examen de conciencia, de revisión de la vida personal y comunitaria, del preguntarnos: ¿cómo es nuestro modo de vivir? ¿Vivimos como hijos o como esclavos? ¿Vivimos como personas bautizadas en Cristo, ungidas por el Espíritu, rescatadas y libres? O, ¿vivimos según la lógica mundana, corrupta, haciendo aquello que el diablo nos hace creer sea nuestro interés? Existe siempre en nuestro camino existencial, una tendencia en resistir a la liberación; tenemos miedo de la libertad y paradójicamente, preferimos inconscientemente la esclavitud. La libertad nos asusta porque no pone delante del tiempo y de nuestra responsabilidad de vivirlo bien. La esclavitud reduce el tiempo a "momento" y así nos sentimos más seguros, esto es nos hace vivir los momentos separados de su pasado y de nuestro futuro. En otras palabras, la esclavitud nos impide vivir plenamente y realmente el presente, porque lo vacía del pasado y lo encierra frente al futuro, a la eternidad. La esclavitud nos hace creer que no podemos  soñar, volar, esperar".

Decía hace unos días un gran artista italiano que para el señor fue más fácil sacar a los israelitas de Egipto que Egipto del corazón de los israelitas. Fuero, sí, liberados "materialmente" de la esclavitud, pero durante la marcha por el desierto con la diversas dificultades y con el hambre, empezaron a tener nostalgia de Egipto, cuando comíamos....cebollas y ajo (Cf. Nm 11,5);  pero se olvidaban que comían en la mesa de la esclavitud. En nuestro corazón se anida la nostalgia de la esclavitud, porque aparentemente es más aseguradora, más que la libertad, que es mucho más arriesgada. Cómo nos gusta ser enjaulados por tantos fuegos artificiales, aparentemente bellos pero que en realidad ¡duran sólo un instante! ¡Este es el reino del momento!

De este examen de conciencia depende también, para nosotros cristianos, la cualidad de nuestro obrar, de nuestro vivir, de nuestra presencia en la ciudad, de nuestro servicio al bien común, de nuestra participación en las instituciones públicas o eclesiales".

"Queridos hermanos y hermanas, concluir el año es volver a afirmar que existe "una última hora" y que existe la "plenitud del tiempo". En el concluir este año, en el agradecer y en el pedir perdón, nos hará bien pedir la gracia para poder caminar en libertad para poder así reparar los muchos daños realizados y poder defendernos de la nostalgia de la esclavitud, no "nostalgiar" la esclavitud. La Virgen santa, que es realmente el corazón del templo de Dios, cuando el Verbo- que estaba en el principio- se hizo uno de nosotros en el tiempo; Ella que dio al mundo al Salvador, nos ayude a recibirlo con el corazón abierto, para der y vivir realmente como hijos de Dios".

Al finalizar el rito Francisco de dirigió a la plaza de S. Pedro, para un momento de reflexión delante del pesebre y para saludar a lagunas miles de personas que lo han esperado a pesar de la noche realmente fría.

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