03/06/2018, 20.20
VATICANO - ITALIA
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Papa en Ostia: Corpus Domini, Jesús nos prepara un lugar, un alimento y nos pide ‘preparar’

Yendo a contracorriente de la tradición vaticana, el Papa Francisco celebra la solemnidad en la ciudad que 50 años antes supo hospedar la visita de Pablo VI. La Eucaristía es “el pan que sacia nuestros deseos más grandes y alimenta nuestros sueños más hermosos”. “Recibimos de Jesús comida y alojamiento, estamos aquí para preparar un lugar y un alimento a estos hermanos más débiles”. Las personas solas, sufrientes, necesitadas “son sagrarios abandonados”. "Jesús desea que sean derribados los muros de la indiferencia y del silencio cómplice, arrancadas las rejas de los abusos y las intimidaciones, abiertas las vías de la justicia, del decoro y la legalidad”.

Ostia (AsiaNews) –  En la Eucaristía, Jesús prepara para nosotros “un lugar y un alimento”, “comida y alojamiento”. Al mismo tiempo, Jesús pide a sus discípulos que ellos también “preparen”. Es lo que fue subrayado hoy por el Papa Francisco, en la homilía pronunciada en ocasión de Corpus Domini, durante la misa celebrada en Ostia, la ciudad del litoral romano, ubicada a unos 40 km al sudeste de Roma.  Habitualmente, en el Vaticano la solemnidad de Corpus Domini se celebra el jueves después del Domingo de la Santísima Trinidad (y por ende, debía ser el 31 de mayo). Sin embargo, el Papa Francisco quiso celebrar la solemnidad el domingo –como sucede en Italia y en otras partes del mundo-  en el mismo lugar donde, hace 50 años, Pablo VI celebró Corpus Domini y bendijo la primera piedra de la iglesia de Santa Mónica (la madre de San Agustín, que murió en Ostia). Francisco celebró la misa justamente en la plaza frente a la iglesia. Ostia es también una de las “periferias”, que tanto ama Francisco, donde existen la delincuencia, el abandono, los grupos mafiosos. En la homilía de Francisco se alude vagamente a esta situación, cuando se dice: “Habéis pasado por situaciones dolorosas; el Señor quiere estaros cerca. Abramos las puertas”.

 En la Eucaristía, había dicho antes. Jesús nos prepara “un lugar y un alimento”. El lugar es “la Iglesia, donde debe haber lugar para todos”. Pero al mismo tiempo agregó que “la Eucaristía nos prepara también un puesto arriba, en la eternidad, porque es el Pan del cielo. Viene de allí, es la única materia en esta tierra que sabe realmente a eternidad. Es el pan del futuro, que ya nos hace pregustar un futuro infinitamente más grande que cualquier otra expectativa mejor. Es el pan que sacia nuestros deseos más grandes y alimenta nuestros sueños más hermosos. Es, en una palabra, la prenda de la vida eterna”.

 “Queridos hermanos y hermanas, escojamos este alimento de vida: pongamos en primer lugar la Misa, descubramos la adoración en nuestras comunidades. Pidamos la gracia de estar hambrientos de Dios, nunca saciados de recibir lo que él prepara para nosotros”.

Pero a los fieles también se les pide “preparar” la cena. El Papa explica “dónde”: Jesús no prefiere los lugares exclusivos y excluyentes. Busca espacios que no han sido alcanzados por el amor, ni tocados por la esperanza. A esos lugares incómodos desea ir, y nos pide a nosotros realizar para él los preparativos. Cuántas personas carecen de un lugar digno para vivir y del alimento para comer. Todos conocemos a personas solas, que sufren y que están necesitadas: son sagrarios abandonados. Nosotros, que recibimos de Jesús comida y alojamiento, estamos aquí para preparar un lugar y un alimento a estos hermanos más débiles. Él se ha hecho pan partido para nosotros; nos pide que nos demos a los demás, que no vivamos más para nosotros mismos, sino el uno para el otro. Así se vive eucarísticamente: derramando en el mundo el amor que brota de la carne del Señor. La Eucaristía en la vida se traduce pasando del yo al tú.

 “El Señor nos llama también hoy a preparar su llegada no quedándonos fuera, distantes, sino entrando en nuestras ciudades. También en esta ciudad, cuyo nombre —“Ostia”— recuerda precisamente la entrada, la puerta. Señor, ¿qué puertas quieres que te abramos aquí? ¿Qué portones nos pides que abramos, qué barreras debemos superar? Jesús desea que sean derribados los muros de la indiferencia y del silencio cómplice, arrancadas las rejas de los abusos y las intimidaciones, abiertas las vías de la justicia, del decoro y la legalidad.”.

Refiriéndose luego a la procesión con el Santísimo Sacramento, que seguiría a la misa, él concluyó: “Al finalizar la Misa, también nosotros saldremos. Caminaremos con Jesús, que recorrerá las calles de esta ciudad. Él desea habitar en medio de vosotros. Quiere visitar las situaciones, entrar en las casas, ofrecer su misericordia liberadora, bendecir, consolar”.

Concluida la misa, se llevó a cabo la procesión con el Santísimo Sacramento, que fue sostenido por Mons. Angelo De Donatis, vicario para la diócesis de Roma. La procesión se desplegó a través de algunas calles del barrio, para luego finalizar en los alrededores de la Parroquia de Nuestra Señora del Buen Aire. Allí, el Papa impartió la bendición eucarística , que fue recibida por un estruendoso aplauso de los fieles.

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