10/08/2016, 12.53
VATICANO
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Papa: Ante la Puerta Santa, Jesús te dice: "Levántate!". "Con el corazón sanado hago las obras de misericordia"

En la audiencia general en el Aula Pablo VI, Francisco aplica el milagro de la viuda de Naín al cambio de cada persona que pasa por la Puerta Santa. "Acercándonos a la Puerta Santa de la Misericordia, cada uno sabe de acercarse a la puerta del corazón misericordioso de Dios, de Jesús". "Esta es la Puerta del encuentro entre el dolor de la humanidad y la compasión de Dios". Del cambio del "corazón" a las "manos" que realizan "actos de piedad." Las puertas santas "entrantes" y "salientes".
 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - En la Puerta de la Misericordia, "Jesús te está mirando, te sana y dice: ‘¡levántate!'". Es "con el corazón sanado por Jesús que obramos con las manos... las obras de misericordia". Es lo que subraya el Papa Francisco en la catequesis Jubilar que dio hoy en el aula Pablo VI a los peregrinos que vinieron a Roma, entre los que también hay asiáticos de Oriente Medio e Indonesia.

Antes de su discurso Francesco saludo una larga fila de jóvenes peregrinos a cada lado de la sala. Algunos de ellos han querido intercambiar con él la birreta papal (v. Foto). Francisco ha aplicado la historia del encuentro de Jesús con la viuda de Naín (Lc 7.11 a 17), que tuvo lugar en la puerta de la ciudad, al encuentro de Jesús con cada persona que pasa a través de la Puerta Santa en el Jubileo de la misericordia "Cuanto Jesús ha hecho no es por lo tanto solo una acción de salvación destinada a la viuda y a su hijo, o un gesto de bondad limitada a aquella ciudad. En la ayuda misericordiosa de Jesús, Dios va al encuentro de su pueblo, en Él surge y continuará a surgir para la humanidad toda la gracia de Dios. Celebrando este Jubileo, que he querido que fuera vivido en todas las Iglesias particulares, es decir, en todas las iglesias del mundo, y no solo en Roma, es como si toda la Iglesia difusa en el mundo se uniera en un único canto de alabanza al Señor. También hoy la Iglesia reconoce ser visitada por Dios. Por esto, acercándonos a la Puerta Santa de la Misericordia, cada uno sabe de acercarse a la puerta del corazón misericordioso de Jesús: es Él de hecho la verdadera Puerta que conduce a la salvación y nos restituye a una vida nueva".

Más temprano, el Papa explicó que el centro del Evangelio "no es el milagro [del hijo resucitado], sino la ternura de Jesús hacia la madre de este muchacho. La misericordia toma aquí el nombre de la gran compasión hacia una mujer que había perdido a su marido y ahora lleva al cementerio a su único hijo. Es este gran dolor de una madre lo que conmueve a Jesús y le induce al milagro de la resurrección".

"San Lucas precisa el sentimiento de Jesús: «Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: ¡No llores! Después se acercó y tocó el féretro. Los que los llevaban se detuvieron» (vv. 13-14). Una gran compasión guía las acciones de Jesús: es Él quien detiene la procesión tocando el féretro y, conmovido por una profunda misericordia por esta madre, decide afrontar la muerte, por así decir, de tú a tú. Y la afrontará definitivamente, de tú a tú, en la Cruz".

“Cuando Jesús vio a esta madre en lágrimas, ¡ella entró en su corazón! A la Puerta Santa cada uno llega llevando la propia vida, con sus alegrías y sus sufrimientos, los proyectos y los fracasos, las dudas y los temores, para presentarlas a la misericordia del Señor. Estemos seguros que, ante la Puerta Santa, el Señor se acerca para encontrar a cada uno de nosotros, para llevar y ofrecer su poderosa palabra consoladora: ‘¡No llores!’”.

" Ésta es la Puerta del encuentro entre el dolor de la humanidad y la compasión de Dios. Y pensemos en esto: un encuentro entre el dolor de la humanidad y la compasión de Dios. Cruzando el umbral nosotros realizamos nuestra peregrinación hacia la misericordia de Dios que, como al joven muerto, repite a todos: «Yo te lo ordeno, levántate» (v.14). A cada uno de nosotros: “levántate”. Dios nos quiere de pie. Nos ha creado para estar de pie: por esto, la compasión de Jesús lleva a aquel gesto de la curación, a curarnos… Y la palabra clave es: “Levántate”. Ponte de pie, como te ha creado Dios”. De pie… “Pero padre, nosotros caemos muchas veces”. “Adelante, levántate”. Esta es la palabra de Jesús, siempre. Al cruzar la Puerta Santa, tratemos de sentir en nuestro corazón esta palabra: “Levántate”. La palabra poderosa de Jesús puede levantarnos y obrar también en nosotros el paso de la muerte a la vida. Su Palabra nos hace revivir, dona esperanza, consuela los corazones cansados, abre a una visión del mundo y de la vida que va más allá del sufrimiento y de la muerte".

"La misericordia, sea en Jesús sea en nosotros, es un camino que parte del corazón para llegar a las manos… ¿Qué cosa significa esto? Jesús te mira, te cura con su misericordia, te dice: “Levántate”… con el corazón sanado por Jesús realizo las obras de misericordia con las manos".

Para reforzar esta idea, al momento de saludar en italiano, el Papa citó a un obispo que en su diócesis ha puesto puertas santas de "entrada" y "salida": entrando se está cambiado "en el corazón"; saliendo estamos listos para expresar la compasión de Jesús en las obras de misericordia hacia los demás.

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