21/06/2019, 15.53
ITALIA - VATICANO
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Papa: Anuncio y diálogo, claves de la teología

Quien estudia teología debe ser alentado a conocer las grandes religiones monoteístas y las lenguas en que fueron escritos los textos sagrados. La teología no se limita al racionalismo, sino que debe ser vivida en la compasión, con el corazón fijo en Dios misericordioso. Que el Mediterráneo sea puente “y no un límite entre el Norte y el Sur del mundo”. Sin misericordia, “nuestra teología, nuestro derecho, nuestra pastoral, corren el riesgo de caer en la mezquindad burocrática o en la ideología, que por su propia naturaleza quiere domesticar el misterio”. El discurso pronunciado por Francisco en Nápoles, en el Convenio sobre el tema: “La Teología luego de Veritatis gaudium, en el contexto del Mediterráneo”.  

 

Nápoles (AsiaNews) - La teología después de la Veritatis gaudium “es una teología kerygmática, una teología del discernimiento, de la misericordia y de la acogida, que se coloca en diálogo con la sociedad, las culturas y las religiones para la construcción de la coexistencia pacífica de personas y pueblos. El Mediterráneo es la matriz histórica, geográfica y cultural de la acogida kerygmática practicada con el diálogo y la misericordia”. Es lo que dijo el Papa Francisco esta mañana, al tomar la palabra en el Convenio sobre el tema: “La Teología luego de Veritatis gaudium, en el contexto del Mediterráneo”.

Partiendo justamente del Mediterráneo, que el Papa define como “desde siempre, lugar de tránsito, de intercambios y, en ocasiones, también de conflicto”, Francisco plantea algunos interrogantes “que nos hicimos en la reunión interreligiosa de Abu Dabi: ¿Cómo podemos custodiarnos mutuamente en la única familia humana? ¿Cómo alimentar una convivencia tolerante y pacífica que se traduzca en auténtica fraternidad? ¿Cómo hacer que prevalezca en nuestras comunidades la acogida del otro y de los que son diferentes a porque pertenecen a una tradición religiosa y cultural diferente de la nuestra? ¿Cómo pueden las religiones ser caminos de hermandad en lugar de muros de separación?”.

Dirigiéndose a los eruditos y docentes de Teología -el Convenio fue organizado en la Facultad teológica de la Italia meridional- el pontífice subraya hasta qué punto la teología “está llamada a ser una teología de la acogida y a desarrollar un diálogo  sincero con las instituciones sociales y civiles, con la universidad y los centros de investigación, con los líderes religiosos y con todas las mujeres y hombres de buena voluntad, para construir en la paz de una sociedad inclusiva y fraterna y también para la custodia de la creación”.

Es por ello que “en el diálogo con las culturas y las religiones, la Iglesia anuncia la Buena Nueva de Jesús y la práctica del amor evangélico que predicaba como una síntesis de toda la enseñanza de la Ley, de las visiones de los Profetas y de la voluntad del Padre. El diálogo es ante todo un método de discernimiento y de anuncio de la Palabra de amor que se dirige a cada persona y que, en el corazón de cada persona, desea morar. Solo escuchando esta Palabra y en la experiencia del amor que comunica se puede discernir la realidad del kerygma. El diálogo, entendido de esta manera, es una forma de acogida”.

Sin embargo, la teología requiere de un discernimiento, dado que son necesarios dos movimientos: “un movimiento de lo bajo a lo alto que puede dialogar, con un sentido de escucha y discernimiento, con cada instancia humana e histórica, teniendo en cuenta todo el grosor de lo humano; y un movimiento de lo alto a lo bajo, donde "lo alto" es el de Jesús levantado en la cruz, que permite, al mismo tiempo, discernir las señales del Reino de Dios en la historia y comprender proféticamente las señales del anti-Reino que desfiguran el alma y la historia humana. Es un método que permite, en una dinámica constante, confrontar cada instancia humana y captar qué luz cristiana ilumine los pliegues de la realidad y qué energías está despertando el Espíritu del Crucificado Resucitado, de vez en vez, aquí y ahora”.

Diálogo y anuncio del Evangelio, prosigue el Papa, “que puede llevarse a cabo de la manera descrita por Francisco de Asís en la Regla no bulada, poco después después de su viaje por  el Mediterráneo oriental. Para Francisco hay una primera forma en que simplemente se vive como cristianos: " Un modo consiste en que no entablen litigios ni contiendas, sino que estén sometidos a toda humana criatura por Dios  y confiesen que son cristianos. " (XVI: FF 43). Luego hay una segunda forma en que, siempre dócil a las señales y a la acción del Señor resucitado y a su Espíritu de paz, la fe cristiana se anuncia como una manifestación en el amor de Jesús por Dios por todos los hombres”.

El “diálogo”, continúa, “no es una fórmula mágica, pero ciertamente la teología se ayuda en su renovación cuando se asume seriamente, cuando se fomenta y favorece entre profesores y estudiantes, así como con otras formas de conocimiento y con otras religiones, especialmente el judaísmo y el islam. Los estudiantes de teología tendrían que educarse al diálogo con el judaísmo y el islamismo para comprender las raíces comunes y las diferencias de nuestras identidades religiosas, y así contribuir más eficazmente a construir una sociedad que aprecia la diversidad y favorece el respeto, la fraternidad y la convivencia pacífica” (...) “Con los musulmanes estamos llamados a dialogar para construir el futuro de nuestras sociedades y de nuestras ciudades; estamos llamados a considerarlos partners para construir una coexistencia pacífica, incluso cuando haya episodios terribles a mano de grupos fanáticos enemigos del diálogo, como la tragedia de la Pascua pasada en Sri Lanka”. Luego menciona a Giorgio La Pira: “[él] nos diría que se trata, para la teología, de contribuir a construir en toda la cuenca mediterránea una "gran tienda de paz", donde los diferentes hijos del padre común Abraham pueden vivir juntos en mutuo respeto. No olvidar al padre común”

Es por ello que “la realidad multicultural y multirreligiosa del nuevo Mediterráneo se forma con estas narraciones, en el diálogo que viene de la escucha de las personas y de los textos de las grandes religiones monoteístas, y sobre todo de la escucha de los jóvenes. Pienso en los estudiantes de nuestras facultades de teología,  o de las universidades "laicas" o de otras inspiraciones religiosas. «Cuando la Iglesia - y, podemos agregar, la teología - abandona esquemas rígidos y se abre a la escucha disponible y atenta de los jóvenes, esta empatía la enriquece, porque "permite que los jóvenes den su aportación a la comunidad, ayudándola a abrirse a nuevas sensibilidades y plantearse preguntas "inéditas"» (Exh. ap. postsin. Christus vivit, 65)”. (...) “La profundización del kerygma se hace con la experiencia de diálogo que nace de la escucha y que genera comunión”.

La teología después de Veritatis gaudium, subraya Francisco, “es una teología en la red y, en el contexto del Mediterráneo, en solidaridad con todos los "náufragos" de la historia. En la tarea teológica que nos espera, recordamos a San Pablo y el camino del cristianismo primitivo que une a Oriente con Occidente. Aquí, muy cerca de donde desembarcó Pablo, no se puede olvidar que los caminos del Apóstol estuvieron marcados por críticas como en el naufragio en el centro del Mediterráneo (Hechos 27: 9ff). Naufragio que nos hace pensar en el de Jonás. Pero Pablo no huye, y puede incluso pensar que Roma es su Nínive. Puede pensar en corregir la actitud derrotista de Jonás redimiendo su huida. Ahora que el cristianismo occidental ha aprendido de muchos errores y problemas críticos del pasado, puede regresar a sus fuentes con la esperanza de poder dar testimonio de la Buena Nueva a los pueblos del oriente y del occidente, del norte y del sur. La teología - manteniendo la mente y el corazón fijos en el "Dios misericordioso y compasivo" (cf. Gen 4,2) - puede ayudar a la Iglesia y la sociedad civil a reanudar el camino en compañía de muchos náufragos, alentando a las poblaciones mediterráneas a rechazar cualquier tentación de reconquista y cierre de identidad”.

En este sentido, “hacer teología es también un acto de misericordia”. Citando un mensaje que él dio a la Universidad Católica Argentina, el Papa se dirige a los estudiantes presentes:  “Les animo a que estudien cómo, en las diferentes disciplinas - dogmática, moral, espiritualidad, derecho, etc. - se puede reflejar la centralidad de la misericordia. Sin misericordia, nuestra teología, nuestro derecho, nuestra pastoral, corren el riesgo de caer en la mezquindad burocrática o en la ideología, que por su propia naturaleza quiere domesticar el misterio.” La teología, por el camino de la misericordia, se defiende de domesticar el misterio”.

Antes de concluir, Francisco agrega: “Sueño con facultades de teología donde se viva la convivencia de las diferencias, donde se practique una teología del diálogo y la acogida; donde se experimente el modelo del poliedro del saber teológico en lugar del de  una esfera estática e incorpórea. Donde la investigación teológica sea capaz de promover un proceso de inculturación desafiante pero convincente”.

La teología después de Veritatis gaudium es, por tanto, “una teología kerygmática, una teología del discernimiento, de la misericordia y de la acogida, que se coloca en diálogo con la sociedad, las culturas y las religiones para la construcción de la coexistencia pacífica de personas y pueblos. El Mediterráneo es la matriz histórica, geográfica y cultural de la acogida kerygmática practicada con el diálogo y la misericordia. Nápoles es un ejemplo y un laboratorio especial de esta investigación teológica”.

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