28/09/2015, 00.00
VATICANO
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Papa: "Me encantaría ir a China", que tiene "una gran cultura y un montón de cosas buenas"

El encuentro de Francisco con los periodistas durante el vuelo que lo trajo de vuelta a Roma. "El matrimonio cuando es un sacramento, es indisoluble". La Comunión a los divorciados "no es la única solución". Los muros contra los inmigrantes, "todos los muros colapsan". El abuso de niños, "casi un sacrilegio". Las mujeres sacerdote, "no se puede hacer".

Roma (AsiaNews) – Al Papa Francisco "le encantaría ir a China", que tiene "una gran cultura y un montón de cosas buenas". Ha vuelto a decirlo el Papa durante la larga conversación que tuvo con los periodistas durante el vuelo de Filadelfia a Roma, donde aterrizó a las 10.

Muchos de los temas tocados por los cambios en el proceso de nulidad, pero "no es un divorcio católico" - "cuando el matrimonio es un sacramento, es indisoluble y la Iglesia no puede cambiar" - la comunión para los divorciados - "me parece un poco 'simplista decir que la solución para estas personas es la oportunidad de tomar la comunión. No es la única solución"- de los muros contra los inmigrantes -"todos los muros colapsan: hoy, mañana o después de cien años"- a la objeción de conciencia que "es un derecho humano", al abuso infantil, "casi un sacrilegio" y comprensión pero no perdón de aquellos sacerdotes.

China, por lo tanto, para el Papa "es una gran nación que aporta al mundo una gran cultura, y muchas cosas buenas. Le dije una vez en el avión, cuando estábamos regresando sobre China desde Corea, que me encantaría ir a China. Me encanta el pueblo chino, que lo amo y espero que tengamos la capacidad de tener buenas relaciones. Tenemos contactos, vamos a hablar. Para mí visitar un país amigo como China que tiene tanta cultura y tanta oportunidad de hacer el bien sería una alegría".

En cuanto a la reforma del Código de Derecho Canónico, del próximo sínodo de los obispos y de los divorciados y vueltos a casar. Francis dijo que "En la reforma de los procesos he cerrado la puerta a la vía administrativa, que era la vía por la cual podía entrar el divorcio. Y se puede decir que aquellos que piensan en el divorcio católico se equivocan porque este último documento ha cerrado la puerta al divorcio que podía entrar por la vía administrativa. Siempre está la vía judicial. Después, la reforma la habían pedido la mayoría de los padres sinodales en las reuniones del año pasado. Hacía falta reducir los procesos. Había procesos que duraban diez, quince años. Una sentencia, y luego otra sentencia, y una apelación y otra apelación y no se terminaba nunca. La doble sentencia, cuando era válida, fue introducida por Benedicto XIV, porque en Centroeuropa, no digo el país, había algunos abusos, y para pararlos él introdujo la doble sentencia. Pero no es una cosa esencial al proceso. Los procesos cambian y la jurisprudencia cambia y se mejora siempre. Este documento, este motu proprio, facilita los procesos en el tiempo, pero no es un divorcio, porque el matrimonio es indisoluble cuando es sacramento, y esto la Iglesia no lo puede cambiar, es doctrina, es un sacramento indisoluble".

En cuanto a la crisis migratoria en Europa, "Se convierte en un estado de crisis después de un proceso largo. Esto es el resultado de un proceso de años, porque las guerras de las que aquella gente huye son guerras de años. El hambre es hambre de años. Cuando yo pienso en África, esto es un poco simple, eh, pero lo digo como ejemplo. Pienso en África, el continente explotado y ahora vienen las guerras rivales, pero tienen detrás intereses económicos. Y yo pienso que antes de explotar un continente, un país, una guerra, se podría hacer inversiones para que aquella gente tengan trabajo evitaría esta crisis. Es verdad, es una crisis de refugiados, como he dicho al Congreso, nunca vista desde la Segunda Guerra Mundial. Y usted me pregunta sobre las barreras. Usted sabe cómo terminan los muros. Todos, todos los muros caen, hoy, mañana, o dentro de cien años, pero todos caen. No es una solución. El muro no es una solución. En este momento Europa está en dificultades es verdad. Debemos ser inteligentes porque viene toda aquella ola migratoria y no es fácil encontrar soluciones. Pero con el diálogo entre países deben encontrarlo. Los muros nunca son la solución. En cambio, los puentes sí. Siempre. Siempre. Eso es lo que pienso sobre los muros y las barreras. No son una solución. El problema permanece y permanece con más odio".

A una pregunta sobre el abuso y la "compasión" ofrecida a los obispos estadounidenses, Francisco contestó, explicando que "En Washington hablé a todos los obispos de los Estados Unidos, estaban de todas partes. Sentí la necesidad de expresar la compasión porque me pasó una cosa feísima. Y tantos sufrieron que no sabían esto o cuando surgió la cosa sufrieron tanto, hombres de iglesia, de oración, verdaderos pastores, y yo dije que sabía que ellos, usé una palabra de la Biblia, del Apocalipsis: vosotros estáis viniendo de la gran tribulación y eso es lo que sucedió, fue una gran tribulación, pero no solo el sufrimiento afectivo, es lo que he dicho hoy al grupo de las personas abusadas, fue no digo una apostasía, pero casi un sacrilegio. Cuando los abusos, lo sabemos, están por todas partes, están en el entorno familiar, en el entorno vecinal, en las escuelas, en los gimnasios… pero cuando un sacerdote comete un abuso es gravísimo porque la vocación del sacerdote es hacer crecer ese niño, esa niña, hacia el amor de Dios, hacia la madurez afectiva, o el bien. En vez de hacer eso lo ha impulsado al mal y por esto es casi un sacrilegio. Y él ha traicionado la vocación, la llamada del señor, por esto la Iglesia en este momento también no se debe encubrir. También son culpables aquellos que tapado estas cosas, también hay algunos obispos que han tapado esto. Es una cosa feísima y las palabras de consuelo no son decir: estate tranquilo, no es nada. No, no, no. Ha sido así, pero ha sido tan feo. Me imagino que habéis llorado tanto que en ese sentido han sido esas palabras. Y hoy he hablado duro”.

Y, agregó, en respuesta a otra pregunta, "Si una persona ha hecho mal, es consciente de lo que ha hecho y no pide perdón, yo le pido a Dios que lo tenga en cuenta. Yo lo perdono, pero él no recibe el perdón. Está cerrado al perdón. Una cosa es dar el perdón. Todos estamos obligados a perdonar porque todos fuimos perdonados, pero otra cosa es recibir el perdón y si ese sacerdote está cerrado al perdón no lo recibe porque él cerró la puerta con la llave desde adentro y lo que queda es rezar para que el Señor le abra esa puerta. O sea, para dar el perdón hay que estar dispuesto, pero no todos lo pueden recibir, lo saben recibir o no están dispuestos a recibirlo. Es duro lo que estoy diciendo y así se explica que haya gente que termine su vida dura, mal, sin recibir la caricia de Dios. Sí, los comprendo, rezo por ellos y no los juzgo. Una vez en una de estas reuniones me encontré con varias personas y una mujer me dijo que cuando su madre se enteró que me habían abusado blasfemó contra Dios, perdió la fe y murió atea. Yo la comprendo a esa mujer. La comprendo. Y Dios, que es más bueno que yo, la comprende. Y estoy seguro que a esa mujer Dios la ha recibido porque lo que fue manoseado, lo que fue destrozado era su propia carne, la carne de su hija. Yo la comprendo. No juzga a alguien que no puede perdonar. Rezo y le pido a Dios porque Dios es un campeón en buscar caminos de solución. Pido que lo arregle”.

 Ahora, el sacerdocio femenino: "Lo de mujeres sacerdotes: no se puede hacer, San Juan Pablo II lo dijo claramente, no porque las mujeres no tengan la capacidad: en la Iglesia son más importantes las mujeres que los hombres. La Iglesia es una mujer, es la esposa de Cristo y la Virgen es más importante que los Papas, obispos, sacerdotes. He de reconocer que estamos al final de la elaboración de la teología de la mujer, hay que ir más lejos que eso, si, es verdad".

Y, por último, el Papa en los EE.UU. se ha convertido en una estrella. "¿Tu sabes cuál era el título que usaban los papas y que se debe usar? Siervo de los siervos de Dios. Es un poco diferente de una estrella. Las estrellas son bonitas para verlas. A mí me gusta mirar cuando el cielo está sereno, en verano… Pero el Papa debe ser, debe ser, el siervo de los siervos de Dios. Sí, en los medios de comunicación se usa esto, pero hay otra verdad: cuántas estrellas hemos visto que después se apagan y caen. Es una cosa pasajera. En cambio, ser el siervo de los siervos de Dios es bueno; eso no pasa. No sé, así lo pienso".

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