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VATICANO
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Papa: el amor de Jesús para con nosotros ‘no se puede describir’

“Justamente Él que fue enviado por el Padre para salvarnos y lo hizo por amor, dio la vida por mí: no hay amor más grande que dar la vida por otro. Pensemos en una mamá, el amor de una mamá, por ejemplo, que da la vida por el hijo, lo acompaña siempre durante la vida, en los momentos difíciles pero ésto es aún poco… Es un amor cercano a nosotros, no es un amor abstracto el amor de Jesús, es un amor yo-tú, yo tú, cada uno de nosotros, con nombre y apellido”.

 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – El amor de Jesús para nosotros “no se puede describir, es aquel que está dispuesto a dar la vida, es ternura hacia el pecador es disponibilidad siempre. Lo dijo el Papa Francisco en la homilía de la misa celebrada hoy en la Casa santa Marta, partiendo de la Primera Lectura, tomada de la Carta de san Pablo a los Romanos (Rm 8,31 b-39).

El Papa remarcó que el Apóstol de las gentes podría parecer hasta “un poco soberbio”, “demasiado seguro de sí” en el afirmar que ni siquiera “la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada” lograrán separarnos “del amor de Cristo”. Sin embargo, evidenció leyendo a S. Pablo, “somos más que ganadores” con el amor del Señor. San Pablo lo era porque desde el momento en el cual “el Señor lo llamó yendo a Damasco, comenzó a entender el misterio de Cristo”: “se había enamorado de Cristo”, aferrado por “un amor fuerte”, “grande”, no un argumento” de “telenovela”. Un amor “en serio”, a tal punto de “sentir que el Señor lo acompañaba siempre en las cosas bellas y en las feas”. “Esto lo sentía con amor. Y yo me pregunto: Pero, ¿yo amo así al Señor? Cuando llegan los momentos no tan lindos, cuántas veces un ganas de decir: ? El Señor me abandonó, no me ama más’ y quisiera dejar al Señor. Pero, Pablo estaba seguro que el Señor jamás abandona. Había entendido en su propia vida el amor de Cristo. Este es el camino que nos hace ver Pablo: el camino del amor, siempre, en las buenas y en las malas, siempre y adelante. Esta es la grandiosidad de Pablo”.

El amor de Cristo, prosiguió Francisco, “no se puede describir”, es algo grande. “Es justamente Él que fue enviado por el Padre para salvarnos y lo hizo por amor, dio la vida por mí: no hay amor más grande que dar la vida por otro. Pensemos en una mamá, el amor de una mamá, por ejemplo, que da la vida por el hijo, lo acompaña siempre durante la vida, en los momentos difíciles pero ésto es aún poco…  Es un amor cercano a nosotros, no es un amor abstracto el amor de Jesús, es un amor yo-tú, yo tú, cada uno de nosotros, con nombre y apellido”.

En el Evangelio de hoy, Lucas, (Lc 13,31-35) el Papa subrayó “algo del amor concreto de Jesús”. Hablando de Jerusalén, Jesús recordó las veces en las cuales intentó acoger a sus hijos, “como una clueca y sus polluelos bajo sus alas”, y le fue impedido. Por lo tanto “lloró”. “El amor de Cristo lo lleva al llanto, al llanto por cada uno de nosotros. La ternura que hay en esta expresión. Jesús podía condenar a Jerusalén, decir cosas feas contra ella… Y se lamenta porque no no se deja amar como los polluelos con la clueca. Esta ternura del amor de Dios en Jesús. Y esto , Pablo lo había entendido. Si nosotros no llegamos a sentir, a entender la ternura del amor de Dios en Jesús por cada uno de nosotros, jamás, jamás podremos entender qué es el amor de Cristo. Es un amor así, espera siempre, paciente, el amor que juega aquella última carta con Judas: ‘Amigo’, le da la vía de escape, hasta el final. También con los grandes pecadores, hasta el final Él ama con esta ternura. No se si pensamos en Jesús, así, tan tierno, en Jesús que llora, como lloró delante de la tumba de Lázaro, como lloró, aquí, mirando a Jerusalén”.

Al final, Francisco invitó a preguntarse si Jesús llore por nosotros, Él que tanto dio “tantas cosas” mientras nosotros a menudo elegimos ir “por otro camino”. El amor de Dios “se hace lágrima, se hace llanto, llanto de ternura en Jesús”. Por esto, concluyó, S. Pablo “se había enamorado de Cristo y nada podía separarlo de Él”.

 

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