23/10/2013, 00.00
VATICANO
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Papa: la Iglesia no es una agencia humanitaria, una ONG, como María lleva todos a Jesús

En la audiencia general Francisco habla de María imagen de la Iglesia. "En los momentos de dificultad, de prueba, de obscuridad, miremos a ella como modelo de confianza en Dios, que quiere siempre y solamente nuestro bien. ¿Cuál es el amor que llevamos a los otros? ¿Es el amor de Jesús, que comparte, perdona, que acompaña. O es un amor demasiado, demasiado aguado, no? Cuando se hace esto hasta el vino parece agua".

Ciudad del Vaticano (AsiaNews)- La Iglesia "no es un negocio, una agencia humanitaria, una Ong; la Iglesia, como maría, está enviada a llevar a todos a Cristo y su Evangelio, esta es la Iglesia: no lleva a sí misma, si es pequeña o grande, fuerte o débil, lleva a Jesús". "Así debe ser la Iglesia, este es el centro de la Iglesia. Si alguna vez debiese suceder, es una hipótesis, que la Iglesia no lleve a Jesús, esa es una Iglesia muerta".

Continuando las catequesis sobre la Iglesia, el Papa Francisco ha hablado hoy de "María imagen de la Iglesia", siguiendo la afirmación de Lumen Gentium: "la madre de Dios es figura de la Iglesia en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta unión con Cristo".

Escuchándolo había casi 100 mil personas presentes en la plaza de S. Pedro, entre las cuales pasó, como es costumbre, una media hora en el jeep, bendiciendo niños y apretando manos. Hoy también firmó u autógrafo a un joven, aparentemente japonés, que le acercó un block-notes y descendió para abrazar y saludar a una anciana sentada en una silla de ruedas. Para saludar al Papa, mientras subía a pie la escalinata del sagrado de la basílica, a un grupo de agitadores de banderas de Siena.

El Papa inició con el primer aspecto, María como modelo de fe. "Pensemos en quien era la Virgen: una muchacha hebrea, que esperaba con todo el corazón la redención de su pueblo. Pero en aquel corazón de joven hija de Israel había un secreto que ella todavía no conocía: en el proyecto de amor de Dios estaba destinada a ser la Madre del redentor". Desde el momento en el cual responde "sí" al ángel, "la fe de María recibe una nueva luz: se concentra sobre Jesús, el hijo de Dios que de ella ha tomado la carne y en la cual se cumplen la promesas de toda la historia de la salvación. La fe de María y el cumplimiento de la fe de Israel, en Ella ciertamente se centró todo aquel camino, todo aquel camino de aquel pueblo de fe, que esperaba la redención, y en este sentido es el modelo de la fe de la Iglesia, que tiene como centro a Cristo. Encarnación del amor infinito de Dios.

María vivió esta fe "en la simplicidad de las miles de preocupaciones y ocupaciones diarias de toda mamá, como hacer la comida, preparar la ropa, cuidar la casa...". Su "sí", "ya perfecto desde el inicio, creció hasta la Cruz. Allí su maternidad se dilató abrazando a cada uno de nosotros, nuestra vida, para guiarnos hacia su Hijo. María vivió siempre en el misterio de Dios hecho hombre, como su primer y fiel discípula, meditando cada cosa en su corazón a la luz del Espíritu Santo, para comprender y poner en práctica toda la voluntad de Dios. Nosotros podemos hacernos una pregunta: ¿Nos dejamos iluminar por la fe de María, que es nuestra madre? O, ¿la pensamos lejana, demasiado distinta de nosotros? En los momentos de dificultad, de prueba, de obscuridad, ¿miramos a Ella como modelo de confianza en Dios, que quiere siempre y solamente nuestro bien? ¿Pensamos en esto? Quizás no haría bien reencontrar a maría como modelo y figura de la Iglesia en esta fe que ella tenía".

En el segundo aspecto. "María modelo de caridad", el Papa indicó "su disponibilidad en relación de su pariente Isabel. Visitándola, la Virgen María no le ha llevado solamente una ayuda material, también esto, pero ha llevado a Jesús, que ya vivía en su vientre. Llevar a Jesús a aquella casa quería decir llevar la alegría, la alegría plena. Isabel y Zacarías estaban felices por el embarazo que parecía imposible a sus edades, pero es la Virgen la que les lleva la alegría plena, aquella que viene de Jesús y del Espíritu Santo y se expresa en la caridad gratuita, en el compartir, en el ayudarse, en el comprenderse". "L a Virgen quiere llevar también a nosotros, a todos nosotros, el gran don que es Jesús; y con Él lleva su amor, su paz, su alegría. Así la Iglesia: es como María", lleva a Jesús.

"Y nosotros que somos la Iglesia, pero cada uno de nosotros, ¿cuál es el amor que llevamos a los otros? El amor de Jesús, que comparte, que perdona, que acompaña, o ¿es un amor demasiado aguado? Cuando se alarga el vino tanto que parece agua. ¿Es así nuestro amor? O ¿es un amor fuerte o tan débil que sigue las simpatías, que espera un contracambio? Un amor interesado". "El amor debe ser el amor gratuito, como era el amor de Él. ¿Cómo son nuestras relaciones en nuestras parroquias, en nuestras comunidades? ¿Nos tratamos como hermanos y hermanas? O, ¿Nos juzgamos, hablamos mal  los unos y de los otros? Pero, yo he sentido que aquí en Roma no se habla mal del otro, ¿es verdad esto? "No lo sé. Yo lo digo". Cuidamos cada uno su propio huertito o, ¿nos cuidamos unos a otros? Son preguntas de caridad".

"En la vida de cada comunidad eclesial- la conclusión del Papa- se refleja el modelo de María madre de la Iglesia".

 

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