15/02/2017, 10.15
LIBANO - VATICANO
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Perfecta armonía entre la Santa Sede y la Orden de Malta, lealtad y fidelidad al Papa Francisco

de Fady Noun

Detrás de la renuncia del Gran Maestro,  la falsa invocación de una orden papal. Una comisión de investigación formada por cinco personas ha sido nombrada para aclarar el asunto. Resulta improcedente la excepción de la "soberanía" planteada por el ex Gran Maestro. La ley de reforma promovida por Francisco, en línea con la obra de renovación de la Iglesia.

Beirut (AsiaNews) - Tras la renuncia del Gran Maestro de la Orden de Malta, Matthew Festing, estaría la falsa invocación, por parte de este último, de una orden emitida por el Santo Padre. Esto es lo que ha aclarado ayer una fuente cercana a la asociación libanesa de los caballeros de la Orden de Malta, en Beirut. Para destituir a su Gran Canciller (el Tesorero), el Gran Maestro dijo que su renuncia había sido "impuesta por el Santo Padre." Algo que no era cierto en absoluto..

Después de que la noticia se hizo pública, el Papa Francisco se vio obligado a contrarrestar esta afirmación hecha en su nombre con una negación oficial. Al mismo tiempo, el pontífice anunció el nombramiento de una comisión de cinco miembros para aclarar el asunto. Entre los cinco estaría también el presidente de la asociación libanesa de la Orden de Malta, Marwan Sehnaoui.

Según la fuente citada anteriormente, la excepción de la "soberanía" planteada por el ex Gran Maestro para oponerse a la designación de una comisión de investigación es inadmisible. No hay interferencia, agregó la fuente, sobre la soberanía de la Orden en esta materia. Se trata de una cuestión de carácter disciplinario. El Papa nunca habría intervenido si el Gran Maestro no hubiese mentido al Canciller, al asegurar que el Papa había pedido su renuncia.

Para la fuente "es impensable afirmar que la Soberana Orden de Malta, como una institución de carácter pontificio y cuya constitución es aprobada por la Santa Sede, puede ir en contra el Papa. En lugar de ello, la Orden ha sido siempre y estará siempre en relación de filial dependencia con respecto a la autoridad papal". "En el contexto de la última crisis - añade la misma fuente - sólo unas pocas personalidades prominentes y que son una minoría en la Orden, incluyendo el Gran Maestro, se opone a la decisión del Santo Padre de nombrar una comisión". "Eso en sí mismo, por otra parte, habla de que la voluntad de la reforma espiritual de la Orden promovida por el Papa está en línea con el proyecto general de la Iglesia en el campo de la reforma pastoral. No es un ataque a su soberanía. Los autores de vallas publicitarias ilegales que insultan al Papa, colocadas en las calles de Roma, en ningún caso deben estar relacionados, en el ojo de la opinión pública, con la Orden".

Por último, es importante subrayar que el verdadero rostro de la Orden es independiente del destino de algunos de sus miembros. Las necesidades humanitarias a las que hace frente son muy superiores a las capacidades financieras individuales; la Orden vive exclusivamente de donaciones, y éstas provienen tanto de particulares como de las asociaciones públicas. Su agenda es la protección de la dignidad humana, sin la más mínima discriminación de naturaleza racial, étnica, política o religiosa, a través de sus obras, para servir a los pobres, los enfermos, los ancianos, los discapacitados, los refugiados en el espíritu de la caridad cristiana.

Las actividades humanitarias de la Orden de Malta se llevan a cabo en 120 países de todo el mundo. Esta red de instituciones se basa en los servicios de alrededor de 100.000 personas, que abarcan voluntarios y profesionales que se desempeñan en el sector de la salud.

De las tres grandes órdenes de caballería sólo la orden de los Caballeros Hospitalarios, fundada en 1048, y ahora conocida como la Soberana Orden de Malta, ha sido capaz de adaptarse a los tiempos y las circunstancias, volviendo a su función original: la práctica de la caridad cristiana a través de obras de asistencia. De hecho, algunos dicen que la Orden de Malta es un precursor de la Cruz Roja y es la institución humanitaria más antigua del mundo. Hoy cumple esta vocación, por un lado, gracias a sus centros de atención de todo el mundo y, en segundo lugar, a través de las unidades médicas móviles (autobús, tren y aviones ambulancias) para llevar ayuda a las víctimas de desastres y a las poblaciones involucradas en los conflictos . Obviamente, la Orden de Malta es un sujeto de derecho internacional sobre la base de un decreto (bula) papal y cuyas prerrogativas, privilegios y honores son en su mayoría nominal. Por otra parte, este orden "soberana" no tiene ni Estado ni ciudadanos, ni territorio, pero emite sellos postales y también puede imprimir dinero. Por último, al tiempo que afirma que en el primer artículo de su carta - el acta de constitución actual fue aprobada en 1936 - su carácter soberano, se mantiene como una orden religiosa católica, bajo la autoridad espiritual de la Santa Sede.

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