14/10/2019, 17.13
VATICANO
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Sínodo de la Amazonia: no reducir al cura a un distribuidor de sacramentos

“Casi seis millones de indígenas se han ido, simplemente para poder sobrevivir, Sin contar los que han sido masacrados por la explotación del suelo o las actividades de extracción minera. En la Amazonía hay 35 multinacionales que trabajan sin control y sin autorizaciones”.

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – Los problemas relacionados con la escasez de sacerdotes siguen presentes en el desarrollo del Sínodo para la Amazonía: en efecto, se continúa hablando de la ordenación de hombres casados, y si hay quien pide el diaconado femenino, se pone un fuerte acento en la necesidad de una formación permanente.  También está muy presente la denuncia de la violencia ejercida sobre las personas y la naturaleza, de la mano del pedido de que intervenga la Iglesia y la comunidad internacional. 

Sobre la cuestión de los ministerios en la Iglesia, el discurso continúa centrado en la escasa presencia de sacerdotes. A tal propósito, la síntesis del trabajo ofrecida por Radio Vaticana ha afirmado que “Bajo la acción del Espíritu, cum Petrus e sub Petrus, la Iglesia se ve impulsada a una conversión desde una perspectiva amazónica, y a emprender, sin miedo, un discernimiento y una reflexión sobre el tema del sacerdocio, incluso prestando oídos  a la hipótesis de ordenar personas casadas, pero sin por ello anular el valor del celibato jamás. Es necesario tener siempre presente el drama de las poblaciones que no pueden celebrar la eucaristía por la falta de presbíteros, o que reciben el Cuerpo de Cristo apenas una o dos veces al año. Se ha sugerido una reflexión sobre un eventual actualización de la Carta Apostólica Ministeria Quaedam de Pablo VI (sobre los ministerios laicales, ndr). También se ha propuesto la introducción de diáconos y diáconas permanentes, indígenas, que a través del ministerio de la Palabra ayuden al pueblo local a comprender mejor las Sagradas Escrituras”. 

A este respecto, hoy, en el briefing diario sobre el trabajo desarrollado, Mons. Carlo Verzeletti, obispo de Castanhal, Brasil, dijo que “no podemos reducir al cura a un distribuidor de sacramentos, unas pocas veces al año”, teniendo en mente que “los curas deben correr de un lado al otro, y pueden reunirse con la comunidad, como mucho, 4 o 5 veces por año. No tienen tiempo para seguir la vida del pueblo, estar en medio de la gente, y brindar una atención pastoral de verdad”. Es por ello que se precisa “ordenar a hombres casados para el ministerio sacerdotal, para que la Eucaristía sea una realidad cercana a nuestras comunidades y para que las personas puedan ser acompañadas”, afirmó. “Cuando hablo de ordenación sacerdotal de hombres casados –agregó – no pienso en sacerdotes de segunda categoría, sino en personas preparadas, que tengan una vida ejemplar”. 

En el día de hoy también se afirmó que frente a la sensible disminución de las comunidades religiosas, las congregaciones religiosas deben esforzarse para recuperar el entusiasmo misionero. Simultáneamente se necesita brindar una formación constante y caminos de catecumenado que no solo estén basados en textos de estudio, sino también en la experiencia en el territorio, en contacto directo con la cultura local.  

Una denuncia del drama que están viviendo los pueblos de la región provino de Mons. José Ángel Divassón Cilveti, ex vicario apostólico de Puerto Ayacucho y obispo titular de  Bamaccora. Al tomar la palabra durante el briefing, él afirmó que en la región pan-amazónica “casi seis millones de indígenas han abandonado el lugar, simplemente para poder sobrevivir. Sin contar aquellos que han sido masacrados por la explotación del suelo y las actividades de extracción minera. En la Amazonía hay 35 multinacionales que trabajan sin control y sin autorizaciones”. De aquí la importancia de procurar “caminos en común”, como es la intención del Sínodo, desde una perspectiva de “diálogo intercultural”. Como aquél que urdieron los salesianos con el pueblo indígena de los Yanomani, contó el obispo: “Compartimos la vida de las comunidades, sin la pretensión de decirles qué hacer: no como colonialistas, sino con respeto y con la conciencia de que son ellos los que deben sostener las redes de su propio destino”.  

Y José Gregorio Díaz Mirabal, presidente del Congreso de las organizaciones indígenas amazónicas, agregó: “somos los mártires de la Amazonía”. “Somos pueblos llamados a procurar alianzas para proteger nuestra vida. Lo que está sucediendo ahora en Ecuador aplica a toda la cuenca amazónica”. Esperamos que los que sucede en Ecuador aliente a nuestros hermanos venezolanos”, prosiguió: “Parece que el mundo está huyendo de algunas fronteras, para dirigirse hacia otras fronteras. Son tantos los desafíos que los pueblos indígenas debemos afrontar en la Amazonía, que debemos buscar alianzas: por eso estamos aquí, en el Sínodo”.

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