15/10/2015, 00.00
VATICANO
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Sínodo: para los divorciados y vueltos a casar se discute cómo combinar la hospitalidad, la misericordia y la doctrina.

“Algunos padres afirman que la Iglesia no puede excluir definitivamente de la Eucaristía a algunos fieles, otros que el papel de la Iglesia no es adherirse a la opinión pública". Algunos, principalmente de Asia y África, han planteado la cuestión de los matrimonios mixtos bajo una luz positiva, destacando la posibilidad de "vivir el diálogo y la proclamación del amor".

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - La historia de un niño con ambos padres divorciados vueltos a casar que, en su primera comunión, al recibir la hostia, le quitó dos trozos y se los dio a sus padres – contada hoy en el Sínodo sobre la familia – ha llevado los trabajos sinodales a la cuestión de la comunión para los divorciados y vueltos a casar.

Varias de las 93 intervenciones de ayer y de esta mañana sobre la tercera parte del Instrumentum laboris, de hecho, han tocado este tema. Al referirse al trabajo realizado, en su cotidiano briefing, el padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, dijo que "algunos padres dicen que la Iglesia no puede excluir definitivamente de la Eucaristía a algunos fieles, otros que el papel de la Iglesia no es el de adherir a la opinión pública" y que "entre los padres sinodales fue remarcado que en la Instrumentum laboris la palabra perdón se repite sólo una vez. Demasiado poco". Entre los temas tratados, algunos padres sinodales, en especial los de Asia y África, han planteado la cuestión de los matrimonios mixtos con una mirada positiva, destacando la posibilidad de "vivir el diálogo y la proclamación del amor”.

En cuanto a los divorciados y vueltos a casar, un padre sinodal sugirió un camino espiritual, recordando que no están excomulgados. Se nos preguntó qué es hace la Iglesia frente a estos casos y algunos han sugerido un "camino bien estructurado" para consentir su “toma de conciencia". Entre las propuestas está también la de un "camino penitencial evaluado caso por caso". Y en el grupo francófono los padres están divididos entre "los que hacen hincapié en que el papel de la Iglesia es permanecer fiel al Señor, y los que piensan que es necesario acompañar a la gente en su fracaso sin diluir la doctrina". Muchos "subrayan que el objetivo no es garantizar el acceso indiscriminado a la Eucaristía, sino proponer un enfoque personalizado, hay muchos matices".

En general, las intervenciones en materia de acceso a los sacramentos de la penitencia y de la eucaristía a los divorciados y vueltos a casar "no dominan, pero son frecuentes", ha dicho el padre Bernard Hagenkord. Muchas de las intervenciones en la lengua alemana, refiere, son sobre la importancia de la "defensa de la doctrina católica sobre el matrimonio y la familia. La Iglesia, ha dicho alguien, no tiene ni el poder ni la autoridad para cambiar la Palabra de Dios". Otros han argumentado que "no somos comisionados oficiales para comprobar la pureza de los cristianos".

Algunos padres sugirieron un camino catecumenal, porque "no están excomulgados, son parte de la Iglesia". Para muchos, la pregunta es: "¿Qué es la Iglesia para los que viven en esta situación?". Para algunos padres "se ha propuesto una evaluación de la situación en cada caso y una admisión, para casos particularmente significativos. También se ha hablado sobre el sentido del pecado, de la reestructuración de la pastoral familiar en las parroquias donde las familias pueden acompañar a otras".

El padre Thomas Rosica relató que en los discursos en Inglés se hizo hincapié en el vínculo entre la doctrina y la misericordia. Para muchos padres "se necesita un lenguaje que puede enseñar las verdades de la Iglesia, comprensible y orientado a las necesidades de los jóvenes. Una enseñanza sólida de la doctrina, fuertemente impulsada por la Palabra de Dios". Para muchos padres también sirven otros "sistemas, de hecho, ‘medicina’ para curar las heridas de los que se encuentran en situaciones difíciles" y se necesita una "sólida formación" para los sacerdotes. "El matrimonio cristiano - muchos han señalado - es una parte integral de la sociedad y la Iglesia tiene una misión importante".

Algunos padres han hablado de la importancia de "ver, acoger, cuidar", y enseñar a través de las Escrituras la belleza del matrimonio y la vida familiar". Se subrayó que la Iglesia nunca debe añadirse a la lista de instituciones que están haciendo "invisibles" las familias, que en el mundo sufren por la falta de trabajo o de una casa, o por el hambre, la violencia. Al contrario, ella está llamada a responder a las muchas expectativas de la gente, ser testimonio de la verdad de la misericordia de Cristo. En el centro de diversas intervenciones estuvieron también "los problemas sociales que enfrentan las familias: la inmigración, el tráfico de mujeres y niños refugiados sin familia" y el impacto en las familias del terror sembrado por ISIS. La palabra a la orden para muchos: "puertas abiertas".

De acuerdo al cardenal George Pell, entrevistado por Radio Vaticana, "el clima es muy bueno. Hacemos, en mi opinión, un progreso sustancial en la gran mayoría de los temas. Ya existe un consenso visible". Hay diferencias en temas de comunión para los divorciados vueltos a casar y de la pareja homosexual, "pero  grupo tras grupo, en las relaciones, se dice claramente que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, abierto a la vida, y seguimos no solamente toda la historia de la Iglesia, sino también las enseñanzas del mismo Jesús en el Nuevo Testamento".

De un "ambiente muy positivo" habla también, en otra entrevista, el cardenal Angelo Scola, que establece que "por ahora yo diría que, en el 95 por ciento de todas las cuestiones planteadas, estamos de profundo acuerdo y hace un trabajo muy armónico de profundización".

Para Mons. Bruno Forte, secretario especial del Sínodo, " Además de proponer el valor y la belleza de la familia, articulándola con su significado, especialmente en respuesta a las necesidades y a los retos de nuestro tiempo, creo que un camino pastoral muy concreto es aquél que se articula, en primer lugar, en el estilo del acompañamiento, lo que significa la aceptación de todos, la compañía de la vida y de la fe, por lo tanto, la proximidad, escuchando, compartiendo; y luego, un compromiso de integración para todos, para que los carismas y ministerios de cada uno puedan ser apreciados".

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