19/02/2015, 00.00
CHINA - VATICANO
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Si Beijing no concede la libertad religiosa a la Iglesia las relaciones diplomáticas son inútiles

de Peace*
Un sacerdote envía a AsiaNews su reflexión sobre el estado de salud de las relaciones entre China y el Vaticano. Los diálogos y las negociaciones son inútiles si Beijing no otorga derechos humanos a la población. La "cuestión católica" no se puede separar de la persecución religiosa contra otras religiones y etnias. Los obispos ilícitos leales al gobierno son jóvenes y son muchos: "Van a hacer un daño tremendo en los próximos 20 años si no se toman las medidas adecuadas". A las comunidades locales sirven obispos en comunión con el Papa, no importa si el gobierno se irrita.

Beijing (AsiaNews) - Desde los inicios de los años 80 del siglo pasado, las relaciones bilaterales entre China y el Vaticano han sido siempre enfocadas por los medios de comunicaciones sociales a nivel internacional, cualquier incidencia relacionada con este tema ha sido y es analizada por los medios de comunicaciones pormenolizadamente. Mirando las situaciones de los últimos años, las relaciones y diálogos bilaterales sino-vaticanas han caído en una situación de bajo debido a las más numerosas ordenaciones episcopales ilegítimas sin mandatos pontificios en China desde el año 2008, y también se debe asumar la convocatoria de la octava asamblea de los representates católicos en China. Pero según las informaciones de los medios de comunicaciones, la situación conflictiva de ambas partes se va suavizando a partir del los mediados del año pasado. En la actualidad los contactos no oficiales entre ambas partes son bastantes frecuentes, e incluso se ha salido los rumores sobre las posibilidades de tener relaciones diplomáticas entre China y el Vaticano. De todas maneras y ante todo se debe decir que los diálogos son siempre laudables, aunque no se ve con claridad los resultados que se llegagrán a través de esos contactos y diálogos. De hecho, sólo con la vía de diálogo sincero y contactos constructivos se llegarán convenios favorables para ambas partes. En cuanto al punto crucial y las perspectivas que se puede ver en poco tiempo, planteamos algunas refelxiones en las siguientes líneas.

Primero de todo, lo que se debe quedar claro es que una y otra parte tienen propósitos completamente distintos tanto en los procesos de diálogos y contactos como en los esfuerzos para tener relaciones diplomáticos entre ambas partes: el gobierno chino está considerando los pros y contras en tener las relaciones diplomáticas con el Vaticano: puesto que en el caso de que una vez tengan relaciones diplomáticas entre ambas partes, son inevitables las influencias del catolicismo para las ideologías oficiales marxistas. Pero también es posible tener influencias positivas sobre todo en el ámbito internacional cuando este país está teniendo cada vez más importancias en la política mundial. Mientras para el Vaticano, lo que pretende principalmente es que la comunidad católica pueda practicar el derecho natural de la libertad religiosa en esa tierra de China.

A partir de los inicios de los años ochenta del siglo pasado, las actitudes de los últimos tres sumos pontífices sobre la cuestión china han sido siempre claras y congruentes: los católicos chinos, igual que cualquier fiel cristiano en otras partes del mundo, pueden y deben gozar del derecho de la libertad religiosa eficientemente en la República Popular de China. Para que los fieles católicos en China pueda gozar de este derecho como persona humana con dignidad y personalidad tal como se expresa en las "declaraciones universales de los derechos humanos" reconocidas por la ONU, la Santa Sede ha instido en muchas ocasiones para que el gobierno chino pueda garantizar eficientemente este derecho fundamental a todos los ciudadanos de la República Popular de China. Pero lamentablemente no podemos ver en China ni los actos concretos para garantizar este derecho, ni las regulaciones tanto nacionales como regionales. Con todo opinamos que, en los diálogos y contactos entre China y la Santa Sede,  los propósitos principales de este último es y debe ser el gozo del derecho de la libertad religiosa de los católicos chinos. Pero mirando las situaciones sociales y políticas de la sociedad en China, no podemos observar señales muy positivos en este aspecto de garantizar el derecho de la libertad religiosa a los ciudadanos chinos de parte del mismo gibierno. Se puede hacer las siguientes observaciones:

Primero, es el tema de la "indepedencia y autonomía frente a la Santa Sede" y "la democracia en la gestión eclesiástica", principios planteados por el gobierno chino sobre la cuestión católica en Chna, pero son declaradas como principios ireconciliables con la doctrina católica según la "carta a los obispos, presbíteros, personas consagradas y fieles laicos de la Iglesia Católica en la República Popular China" del Papa emérito Benedicto XVI. Mientras analizando las actitudes del gobierno chino, este ha considerado como instrumento principal del control al catolicismo de parte del partido comunista, en la actualidad no vemos las ventajes que se trae cuando el gobierno chino abandona estos principios.    

En segundo lugar, es la cuestión del nombrameiento de los obispos, tema importante que afecta a las relaciones bilaterales China-Vaticano, la resolución de esta cuestión debe ser uno de los puntos fundamentales en diálogos entre ambas parte. Sobre este tema, lo que observamos es que el gobierno chino goza de más ventajas, puesto que en los 15 años pasados, el Vaticano ha reconocido bastantes obispos candidatos inclinados al gobierno chino, y la edad intermedia de esos obispos son alrededor de 50 años, en los futuros al menos 20 años esta cuestión creará dificultades en la vida de la Iglesia en China.

Tercero, haciendo hipótesis de que las dos cuestiones anteriores difíciles puedan ser resolvidas en los diálogos sino-vaticanos, ello no supone necesariamente que la comunidad católica en China pueda gozar del derecho de la libertad religiosa. Puesto que el derecho fundamental de la libertad religiosa no dependen únicamente de las dos cuestiones anteriormente mencionadas, aunque tampoco se debe menosvalorar estas dos dificultades en la vida de la Iglesia en China. La concreción del derecho de la libertad religiosa en China depende de la concreción verdadera de todos los derechos humanos en ese país, lo cual no se ve con optimismo en las situaciones políticas y sociales actuales de China. Porque:

1, En cuanto a la situación política de China, los conflictos y luchas dentro del partido comunista son muy crueles en la actualidad, no podemos saber con claridad qué parte del partido es la que se interesa en dialogar con el Vaticano, ni sabemos la parte contraria cómo reacciona ante esta posición de esta parte dialogante con el Vaticano. Al menos en esta situación política muy conflictiva de China, no es el momento muy oportuno para dialogar con China de parte de la Santa Sede.

2, De parte del gobierno chino, la cuestión católica no es una cuestión asislada, sino que se debe resolver junto con otros problemas religiosas y de otras etnias, es imposible que que el gobierno chino resuelva la cuestión católica sin tener en cuenta de otras cuestiones como de Tibet o de Xinjiang, u otras cuestiones de la legítima autonomía de las etnia y religiones, etc. Si el gobierno chino no plantea proyectos generales para resolver los problemas con las etnias y religiones, es deficil que se pueda esperar la resolución de la cuestión católica de parte del gobierno chino.

3, Para la Iglesia Católica, haciendo hipótesis de que el gobierno chino tenga suficiente intención de resolver los problemas de la "indepedencia y autonomía frente a la Santa Sede" y "la democracia en la gestión eclesiástica", más aún, imaginemos con audacia de que el gobierno chino tambien quiera ceder paso a los nombramientos de los obispos a la Santa Sede, pero todo eso no supone necesariamente de que se pueda garantizar el derecho de la libertad religiosa de los fieles católicos en China. Antes de que el gobierno chino garantice a sus ciudadanos los derecho de la libertad, la democracia, y otros derechos humanos, no se puede esperar el gozo del derecho de la libertad religiosa sólo para los católios. Por ejemplo, si no se garantiza el derecho de la libertad en los medios de comunicaciones, la Iglesia católica en China no podrá evangelizar libremente en China; si el gobierno chino no respeta el derecho de los padres para la educación de sus hijos, los católicos chinos no tendrán posibilidad de educar a sus adolescentes y jóvenos según la doctrina católica; si la pertencia de los terrenos sigue siendo del Estado, la iglesia católica no podrá tener patrimonios inmobiliarios, etc., etc. Tantos problemas y cuestiones sociales que se debe resolver pero también están relacionados con el ejercicio del derecho de la libertad religiosa de los fieles católicas en China, y estos problemas y cuestiones no se resuelven de hoy en mañana. Antes de resolver todos esos problemas, los convenios firmados por ambas partes no tendrán posibilidades de ser observados en China.

Y por último, considerando todo lo dicho anteriormente, podemos observar que la garantía y el respeto del derecho de la libertad religiosa en China aún queda mucho por hacer, y hace falta mucho tiempo. Y la resolución de todos estos problemas depende esencialemente de que si los cristianos chinos son capaces de ser el fermento y la sal de esta sociedad, si las semillas del evangelios pueden ser sembradas en esta tierra. Por lo tanto:

1, Para los cristianos chinos, bien como fue plantedo por el Papa emérito Benedicto XVI en su "carta a los obispos, presbíteros, personas consagradas y fieles laicos de la Iglesia Católica en la República Popular China", la tarea fundamental siguendo siendo la formación. Puesto que sólo la formación permite a los obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos ser profetas de este tiempo en esta tierra de China, llegará un día de que toda China será evangelizada como Dios quiera.

2, Y por parte de los dicasterios romanos, su función principal no es ni la política ni la diplomacía, sino ayudar al Santo Padre confirmar la fe de los cristianos en China. La última finalidad de la diplomacía y de la política de la Santa Sede no es otra sino ayudar a los cristianos en China vivir la plena comunión eclesial. La vida de cualquier Iglesia local debe ser pública en la sociedad; en cuanto a los asuntos sociales, debe haber ciertas colaboraciones entre la Iglesia y los departamentos gubermentales. Pero la premisa anterior es el respeto eficiente del derecho de la libertad religiosa de las comunidades religiosas por parte del funcionarios civiles, al menos las instituciones civiles deben evitar controles e intromisiones en los asuntos puramente religiosos. En los diálogos entre el Secretariado de la Santa Sede y el gobierno dicho, el primero debe insistir e intentar lograr que el gobierno chino respete el derecho de la libertad religiosa de los fieles y comunidades católicas, al menos evitar los controles gubermentales a las comunidades de la Iglesia católica. Y de esta manera llega el verdadero "indepedencia a los controles de las fuerzas políticas" viviendo la plena comunión eclesial. Antes de establecer las relaciones diplomáticas entre China y el Vaticano, como pasa previo, se debe asegurar y garantizar la comunión eclesial y la libertad religiosa de las comunidades católicas en China. En el caso de que no se consiga este derecho fundamental de la libertad religioso de los católicos chinos, pensamos que no hay prisa de tener relaciones diplomáticas, bien como dice un refrán chino "el que quiere llegar con prisa llegará más despacio". El tiempo de la Iglesia es tiempo de Dios, ella confía únicamente al Cristo muerto y resuscitado. La Iglesia tiene tiempo, puede esperar 300 años.

Y por otra parte, la Santa Sede tampoco tiene el porqué de retener en nombrar a obispos para la Iglesia en China por evitar a enojar al gobierno chino en los procesos de diálogos y contactos, puesto que las misiones de la Iglesia son siempre de razones teológicas, pastorales, ella no actúa con razones políticas y diplomáticas, mientras estas últimas existen al servicio de las primeras. La existencia del episcopado es esencial para la vida de una Iglesia local, las vivencias nos ha mostrado que donde hay obispos, allí existe la Iglesia, el episcopado es una de las expresiones fundamentales de la Iglesia. Si el pueblo de una Iglesia local carece de pastor propio, la Santa Sede debe examinar la idoneidad de los candidatos con los medios posibles y necesarios y nombrar obispos lo antes posible, no se debe demorar en nombrar obispos por razones políticas y diplomátias, y de esta manera confirmar la fe de sus hermanos en China. Nadie es idóneo para ser obispo, pero si el candidato está dispuesto a aceptar esta misión y las cruces que se conlleva con este servicio, la Santa Sede no tiene el porqué de demorar o incluso denegar los nombramientos por razones políticas y diplomáticas, las persecuiones religiosas no es la causa de no nombrar obispos, al contrario, los obispos nombrados por la Santa Sede que pueden testimoniar su fe ante las persecuciones expresan con mayor fuerza la vida del Evangelio el amor de Cristo hacia su Iglesia. Por otra parte, si el Papa emérito Benedicto XVI ha declarado ireconliables los principios de "indepedencia a la Santa Sede y democracia de la administración de los asuntos de la Iglesia", e igualmente las ordenaciones episcopales ilegítimas sin mandatos pontificios son delitos según los ordenamientos canónicos vigentes de la Iglesia Católica; pero alguna parte de la Iglesia en China siguen viviendo esos hechos que lesionan fuertemente la comunión eclesial en China. En los momentos de nombrar obispos para las iglesia locales en China, esos candidatos no deben ser considerados como idóneos, aunque con esto no criticamos sus cualidades personales como idóneos para el episcopado; pero si la Iglesia permite y nombra un sacerdote que tienen esos defectos púbicos, es moralmente inaceptable, y no es vivir según la Verdad, a no ser que esos sacerdote renuncian públicamente los prinipios e "indepedencia a la Santa Sede y democracia de la administración de los asuntos de la Iglesia". Y con las misma razones, los sacerdotes que resiste a los prinipios e "indepedencia a la Santa Sede y democracia de la administración de los asuntos de la Iglesia", si la Santa Sede considera idóneos para ser obispo y una Iglesia local necesita pastores, tienen prioridad que los otros para ser obispos.

 

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