29/03/2018, 13.45
SIRIA
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Vicario apostólico: Pascua en Alepo, la paz todavía lejana

Mons. Georges Abou Khazen narra sobre el clima de la Semana Santa en una ciudad desde hace 8 años en guerra. Potencias e intereses extranjeros despojan al país y se dividen sus vestiduras. Las confirmaciones símbolo de una comunidad viva y que lucha para sobrevivir. La noche del Viernes Santo una procesión a través de las iglesias de la ciudad.

Alepo (Asianews)- La comunidad cristiana vive las celebraciones de la Semana Santa que preparan a la Pascua “en un clima mixto” de “esperanza”, para que se pueda llegar pronto “a la paz” y de “escepticismo”, porque no nos he dado saber todavía “cómo irá a terminar realmente”. Es lo que narra a AsiaNews el vicario apostólico de Alepo de los Latinos, Mons. Georges Abou Khazen, que no esconde la propia preocupación “por la nueva intervención extranjera (leer Turquía en Afrin) en el norte del país”. “Esperemos en bien-agrega- pero la sensación es que estamos despojando a este pobre país y se están repartiendo sus vestiduras”.

Las intenciones de la oración de los fieles, narra el prelado, están “siempre dirigidas hacia la paz. Cuando cesarán las armas, entonces será posible repartir con el trabajo y volver al trabajo y volver a una vida más tranquila, serena, como era antes del conflicto”. “Es conmovedor-prosigue el prelado-ver a todas estas personas que se reúnen para participar en las oraciones, en las celebraciones, en los ritos con un único deseo que los une: celebrar la paz”. Esta, agrega, “será la octava Pascua de guerra. Sin embargo, queda viva la esperanza que el testimonio de Cristo Salvador pueda infundir un renovado optimismo y que, después del Vía Crucis, llegue también la resurrección”.   

Desde hace poco entró en su octavo año, el conflicto sirio continúa provocando víctimas entre la población civil. Alepo, que en un tiempo fue capital económica y comercial de Siria, hoy lleva consigo los signos de esta larga franja: muchas industrias y talleres, corazón de la producción local, están reducidas a ruinas. Miles de familias escaparon y la misma comunidad cristiana se redujo en más de dos tercios. El futuro es una incógnita, sobre todos para los jóvenes.

En un contexto de violencias y devastaciones, la Iglesia comenzó en estos años diversos proyectos de apoyo y ayuda a la población. Entre los cuales recordamos la limpieza de la ciudad, las ayudas a las jóvenes parejas de esposos, los paquetes de alimentos a los fondos para la provisión de electricidad, los centros de verano para los niños, los exámenes, las curaciones. Son todas iniciativas en favor de los necesitados, que en muchos casos la gente de Alepo-por diversos años epicentro del conflicto sirio hasta la liberación en diciembre de 2016- no se puede permitir.

Pero, de una ciudad martirizada llegan también signos de esperanza: el 18 de marzo pasado 35 jóvenes de la parroquia latina recibieron el sacramento de la Confirmación celebrada por el vicario apostólico, junto al párroco el p. Ibrahim Alsabagh. El signo de una comunidad viva, que quiere crecer y testimoniar la presencia de Cristo, fuente de paz y salvación. “El número de fieles-subraya Mons. Georges- en estos años disminuyó, pero la nuestra sigue siendo una Iglesia viva. Ver la asiduidad con la cual las personas presencian y participan en las celebraciones es una fuente de esperanza. Si el Señor nos salvará y nos dará un futuro, será también gracias a esta comunidad viva”.

“Hemos experimentado muerte y destrucción-afirma el prelado- pero al mismo tiempo hemos vivido grandes testimonios de amor y solidaridad. La guerra continúa y sigue provocando nuevas víctimas, un número exagerado de muertos. Las personas continúan escapando del propio país. Frente a todo este sufrimiento no podemos quedarnos sordos e impasibles, también después de ocho años no podemos resignarnos a la lógica de la violencia y de la guerra”.

La fe es más fuerte que la muerte, subraya el prelado, por esto las ceremonias están siempre llenas de fieles. Entre los momentos más significativos de los días próximos está “la vista a todas las iglesias de la ciudad que los cristianos de Alepo harán apenas finalicen los ritos del Viernes Santo. Una procesión que se realiza a través de las calles de la ciudad y que concluirá siendo ya madrugada”. “En ocasión de la Pascua-concluye-renuevo la invitación a rezar por esta comunidad nuestra, que está viva. Para que Cristo resucitado pueda infundir la paz a Alepo y en toda Siria”. (DS)

 

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