18/04/2020, 15.09
VATICANO
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​Papa: oremos por quienes asisten a los discapacitados que están enfermos

“No se puede ser cristianos sin que surja esta confianza: si no surge, no eres un buen cristiano. Si no tienes la valentía, si para explicar tu posición caes en ideologías o en explicaciones casuísticas, entonces careces de esta sinceridad, te falta el estilo cristiano, la libertad de hablar, de decir todo. La valentía”. 

 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – Roguemos por aquellos que ayudan a las personas con discapacidades mentales, afectadas por el virus. Es la invitación a la oración que Papa Francisco hizo al comenzar la misa celebrada esta mañana en la Casa Santa Marta. “Ayer – dijo - recibí una carta de una religiosa, que trabaja como traductora de lenguaje de señas para sordomudos, y me contaba lo difícil que es el trabajo de los trabajadores de la salud, los enfermeros, los médicos, con los enfermos discapacitados que contraen el Covid-19. Roguemos por ellos, que están siempre al servicio de estas personas con diversas habilidades, pero que no tienen las capacidades que tenemos nosotros”. 

En la homilía, el Papa habló de la confianza y la sinceridad con que Pedro y Juan respondieron a las amenazas de los jefes de los sacerdotes (Hechos 4, 13-21) y del envío a los apóstoles a la misión (Mc 16, 9-15).

“Los jefes, los ancianos, los escribas, al ver a estos hombres y la confianza con la que hablaban, y sabiendo que era gente sin instrucción, que quizás no sabían escribir, quedaron maravillados. No entendían: ‘Esto es algo que no podemos entender, cómo esta gente puede ser tan valiente, y tener esta confianza’. Esta palabra es una palabra muy importante, que se transforma en el estilo propio de los predicadores cristianos, incluso en el Libro de los Hechos de los Apóstoles: confianza. Valentía. Eso significa decir todo, Decirlo claramente. Viene de la raíz griega de decir todo, y nosotros muchas veces usamos esta palabra, precisamente la raíz griega, para señalar esto: parresia, confianza, valentía. Y ellos veían esta confianza, esta valentía en ellos, y no entendían”.   

“Hay un versículo de la Carta a los Hebreos que a mí me agrada mucho – prosiguió -, cuando el autor de la Carta a los Hebreos se da cuenta de que hay algo en la comunidad que está decayendo, que hay algo que se está perdiendo, que hay cierta tibieza, que estos cristianos se están volviendo tibios. Y dice esto   – no recuerdo bien la cita...: ‘Llamados primero, no perdáis ahora vuestra confianza’ ( cfr Hb 10,32-35). ’Recuperarse’, recuperar la confianza, la valentía cristiana para seguir adelante. No se puede ser cristianos sin que nos venga esta confianza: si no te viene, no eres un buen cristiano. Si no tienes la valentía, si para explicar tu posición caes en las ideologías o en explicaciones casuísticas, te falta esta confianza, te falta ese estilo cristiano, la libertad de hablar, de decir todo. La valentía”. 

“Y luego, vemos que los jefes, los ancianos y los escribas son víctimas, son víctimas de esta sinceridad, porque esta te arrincona: no saben qué hacer. Se dan cuenta de que ‘eran personas simples y sin instrucción, quedaban maravillados y los reconocían como los que habían estado con Jesús”. “En vez de aceptar la verdad como se veía, tenían el corazón tan cerrado que buscaron el camino de la diplomacia, la vía del acuerdo; ‘Vamos a asustarlo un poco’, les decimos que serán castigados, y vemos si así se callan’. Realmente se ven arrinconados, justamente por la confianza y la sinceridad: no sabían como salir de ello. Pero no les surgía la idea de decir: ¿No será cierto, esto? El corazón ya estaba cerrado, duro; el corazón estaba corrompido. Este es uno de los dramas: la fuerza del Espíritu Santo que se manifiesta con esta sinceridad, con esta confianza en la predicación, pero que no puede entrar en los corazones corrompidos. Por eso, debemos estar atentos: pecadores, sí; corruptos, jamás. Y no llegar a esta corrupción, que tiene tantos modos de manifestarse…”. 

“Sin embargo, estaban arrinconados y no sabían qué decir. Y al final, se pusieron de acuerdo: ‘Vamos a amenazarlos un poco, vamos a asustarlo un poco’, y los invitan, les exigen y les ordenan, los invitan a no hablar en ningún momento y a no enseñar en el nombre de Jesús. ‘Hagamos las paces: ustedes se van en paz, pero no hablen en el nombre de Jesús, no deben enseñar’. A Pedro, lo conocemos: no era un valiente innato. Fue cobarde, renegó de Jesús. ¿Y qué sucedió luego? Responden: ‘Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios. Nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído’. Pero esta valentía, ¿de dónde le viene a este cobarde que ha renegado del Señor? ¿Qué ha sucedido en el corazón de este hombre? El don del Espíritu Santo: la sinceridad, la valentía, la parresia es un don, una gracia que da el Espíritu Santo en el día de Pentecostés. Justamente, luego de recibir el Espíritu Santo, fueron a predicar: algo más valientes, algo nuevo para ellos. Esto es coherencia, la señal del cristiano, del verdadero cristiano: es valiente, dice toda la verdad porque es coherente”. 

“Y a esta coherencia les llama el Señor al enviarlos. Luego de esta síntesis que hace Marcos en el Evangelio. ‘Al levantarse la mañana  – una síntesis de la resurrección – les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído en los que lo habían visto resucitado’. Sin embargo, con la fuerza del Espíritu Santo -es el saludo de Jesús: ‘Recibid al Espíritu Santo’ – les dice: ‘Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a todas las criaturas’, vayan con valentía, vayan con sinceridad, no tengan miedo. No -y aquí retomo el versículo de la Carta a los Hebreos – ‘no perdáis ahora vuestra confianza, no arrojéis este don del Espíritu Santo’. La misión nace precisamente de aquí, de este don que nos envalentona, que nos vuelve sinceros, confiados, en el anuncio de la palabra”. 

“Que el Señor – fue la oración final -  nos ayude a ser siempre así: valientes. Esto no quiere decir ser imprudentes: no, no. Valientes. La valentía cristiana siempre es prudente, pero es valentía”. 

Al término de la misa, el Papa recordó que mañana, Domingo de la Divina Misericordia, celebrará la misa en la iglesia del Espíritu Santo en Sassia, a las 11:00 horas.

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